Domingo , 25 septiembre 2016 Impresion Pyme
  • Cinco errores comunes de gestión financiera

    No es fácil hacer una gestión de nuestras finanzas que realmente sea efectiva. De hecho, por muchas precauciones que se tomen, la mayoría de las personas acaban por comerter los mismos errores. Aprender de nuestros fallos es el primer paso para corregirlos.

    La mayoría de los expertos recomiendan realizar una gestión financiera desde la racionalidad. Los impulsos, las decisiones de última hora y, en general actuar para “tapar agujeros” son algunos de los errores más frecuentes que debemos aprender a evitar.

    Además, una gestión eficiente de nuestras finanzas (ya sean personales o de nuestra empresa) supone ser consciente de que aunque todo el mundo lucha por maximizar el valor de su dinero, al final sólo unos pocos lo consiguen. Con esto queremos decir que no hay que obcecarse en sacar la máxima rentabilidad cuando a veces, es preferible centrar nuestra atención en posibles pérdidas. En ActiBbva han elaborado un decálogo de prácticas poco recomendables de gestión. En este sentido, los principales errores a evitar son los siguientes.

    Falta de constancia

    En perídos de dificultades o crisis económicas, son muchas las personas que deciden que lo mejor es reducir su consumo y fomentar el ahorro. Esto está muy bien, siempre que ésta sea una actitud constante y no se realice únicamente de forma puntual. Lo que suele suceder en realidad es que en cuanto la situación coyuntural mejora ligeramente, vuelven los hábitos arriesgados de consumo e inversión. No sólo es necesaria una práctica de constancia en el ahorro, sino implantar un sistema de control de gastos fijos cuando parece que las cosas “van muy bien”.

    No hay fondo de reserva

    Algo tan sencillo y aparentemente lógico como tener un fondo de reserva para posibles imprevistos no es una práctica tan habitual como la mayoría de las personas creen. En realidad, incluso aquéllas personas que sí disponen de un fondo “por si acaso” no suelen ser lo suficientemente amplio como para solventar la situación a la que se enfrenta.

    La gestión financiera recae en una única persona

    Muchas veces, en una familia o en una pyme, la gestión de los activos financieros recae bajo la responsabilidad de una única persona. Esto, que en teoría es positivo, tiene como contrapartida el hecho de que puede que no se busquen metas que beneficien a todos los miembros del grupo, o que las decisiones del gestor/a no sean las adecuadas.

    Consumo irracional

    Comprar por el mero hecho de hacerlo. Pensar que cuantas más posesiones acumulemos seremos más felicies es uno de los grandes males de las sociedades avanzadas. Más bien, hay que apostar por un consumo inteligente, sostenible, que además se adecúe a nuestras posibilidades. Al final, las finanzas tienen tanto que ver con lo que ganamos como con lo que conseguimos ahorrar.

    Financiación de grandes compras a través de deuda

    Resulta del todo normal que tengamos que endeudarnos si queremos comprar una casa o un coche. De hecho, a veces es la única opción si queremos acceder a estos bienes. Sin embargo, cuando pasamos a endeudarnos por otra serie de cosas como televisiones, ordenadores u otros electrodomésticos y tomamos esto como un hábito, podemos ser muy vulnerables si surge un imprevisto.

     

     

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