Domingo , 4 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Ante todo, mucha calma: 7 consejos anti estrés

     

    A veces, nos vemos obligados a trabajar en situaciones que distan mucho de ser las ideales.La acumulación de trabajo pueden llevarnos a tener que resolver asuntos laborales en espacios tan inverosímiles como aviones o trenes.

    Sin embargo, no todos estamos preparados para afrontar este tipo se situaciones, podemos perder los nervios y ser incapaces de concentrarnos en lo que estamos haciendo. Para evitar estas situaciones, sólo tienes que seguir los siete pequeños consejos que a continuación te mostramos.

    El primer consejo, y no por ello el más importante, es hacer uno de todo aquello que tengamos a manos y que favorezca nuestra concentración. A muchas personas les ayuda viajar con su reproductor de MP3 o utilizar los auriculares que dispensan de forma gratuita en aviones y trenes. Puede ser una buena idea, si lo que queremos es asilarnos del mundo, de los ruidos que nos rodean: en definitiva, dejar de escuchar el lamento quejumbroso del bebé de la fila de atrás o la continua tos de nuestro vecino.

    La importancia de la respiración

    No siempre sabemos valorar la importancia que tiene la respiración para nuestras vidas. No solo como instrumento de supervivencia (el obvio) sino para relajarnos, evitar tensiones y estrés. Trabajar en un espacio reducido, pegados a nuestro portátil o a nuestra BlackBerry puede llegar a ser psicológicamente agotador.

    Sin embargo, si somos capaces de parar cinco-diez minutos después de cada hora de trabajo, y aprovechar para respirar de forma profunda y consciente, nuestro cuerpo y nuestra mente nos lo agradecerán. Además, podemos aprovechar también para estirar los músculos y movernos un poco de nuestro asiento.

    El siguiente paso: la meditación

    Si respirar no calma nuestros nervios, podemos pasar al siguiente paso: la meditación. Meditar no es nada especial, pero está comprobado científicamente que funciona, y que las personas que meditan con regularidad tienen unos niveles de estrés mucho menores a los que no lo hacen.

    En situaciones límite, bastará con que cerremos los ojos. Con los ojos cerrados, respiremos profundamente, prestando toda nuestra atención al proceso mismo de la respiración. Visualicemos cómo el aire entra y sale de nuestros pulmones. Tras unos minutos en esta práctica, abramos los ojos… ¿no nos sentimos mucho mejor?

    No tengamos miedo a preguntar

    No hay nada de malo en pedir a una madre/padre que le diga a su hijo que no haga tanto ruido, ni decirle a nuestro compañero de fila, que no para de contarnos sus batallitas, que necesitamos estar concentrados y trabajar. Si decimos las cosas con educación, ni no nos mostramos como personas agresivas o impertinentes, la mayoría de las personas respetarán nuestro espacio personal.

    Elimina las distracciones que puedes controlar

    Llevar a cabo pequeños gestos como apagar tu móvil que no deja de sonar cada diez minutos, es el primero de los pasos que tienes que dar esos días en los que no te puedes permitir ninguna distracción. Si quieres, puedes activar el buzón de voz y explicar qué ese día no vas a estar disponible. 

    Mantente lejos de las televisiones

    Parece que estamos rodeados. Cada local, cada estación, cuenta con un aparato de televisión encendido, a menudo a gran volumen. Lo queramos o no, la televisión nos distrae, no permite que nos concentremos en lo que estamos haciendo y, o tenemos una gran fuerza de voluntad para trabajar junto a una, o mejor será que cambiemos de sitio si queremos ser productivos.

    Ten siempre un plan B

    Corremos un gran riesgo si pretendemos trabajar en un ambiente del que no estamos seguros de los posibles inconvenientes con los que podemos topar. A veces, contra todo pronóstico no podremos conectarnos a Internet, o quizás por culpa del tren lleguemos tarde a una cita que ya no se presentará. Todo puede pasar, como dice la ley de Murphy, si algo puede salir mal, saldrá mal.

    Por eso es tan importante contar siempre con una alternativa. Un plan B que nos pueda sacar las castañas del fuego si nos encontramos en un apuro del que momentáneamente, no podemos salir.

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