Sábado , 3 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • ¿Qué clase de líder eres? 10 formas de dirigir

     

    Existen muchas formas de liderar una organización o un grupo de personas hacia un objetivo determinado. Desde el carismático, al autoritario o el democrático, las empresas suelen adaptarse al estilo de trabajo de sus líderes.

    En este reportaje, exponemos los diez estilos de liderazgo que con más frecuencia se encuentran en organizaciones de todos los tamaños. ¿Te reconoces en alguno de ellos? ¿Compartes características de varios? A veces, conocer cómo somos es importante para poder mejorar.

    Líder autoritario

    El líder autoritario ejerce una gran presión sobre sus empleados, o miembros de su equipo quienes tienen pocas oportunidades para participar o aportar sugerencias que contribuyan a la buena marcha de un proyecto. Suele ser un estilo de liderazgo ineficaz, ya que puede ser causa principal de resentimiento entre los empleados que a la larga se sienten desmotivados y acaban (los que pueden) abandonando la organización. Por si fuera poco, este estilo de liderazgo produce que se desaproveche el talento natural de los miembros del equipo, por lo que al final toda la empresa sufre las consecuencias de una mala dirección.

    El burócrata

    El burócrata es un líder que siempre se atiene a las normas como principio y fin último de su actuación. En ciertas organizaciones es muy recomendable contar con este tipo de liderazgo, sobre todo si existe un riesgo para la seguridad/ salud de los trabajadores. Empresas que trabajen con sustancias tóxicas o con maquinaria peligrosa, deben contar entre sus componentes con este tipo de líderes cautos y que respetan en todo momento la normativa vigente. En otro tipo de situaciones/empresas este tipo de liderazgo puede conducir a una parálisis de la organización, ya que ni se asumen riesgos ni se reacciona con rapidez ante las situaciones cambiantes del mercado o las circunstancias empresariales.

    El líder carismático

    El líder carismático es aquél que es capaz de transmitir altas dosis de entusiasmo a los miembros de su equipo, a la vez que tiene una gran capacidad para arrastrarles hacia la consecución de un objetivo común. Sin embargo, como toda la atención de la organización suele estar centrada sobre la figura del líder carismático, el resto del equipo queda relegado en un segundo plano meramente operativo,  por lo que puede darse el caso que un proyecto acabe fracasando si el líder decide “abandonar el barco”. A ojos de sus seguidores, cuando un proyecto triunfa es porque el líder ha hecho posible que sea así.

     

     

    El líder democrático

    Aunque el líder democrático tendrá siempre la última palabra, está abierto a recibir todo tipo de sugerencias y propuestas provenientes de su equipo de trabajo. Este tipo de liderazgo tiene dos ventajas principales: aumenta la autoestima de los miembros de una organización y desarrolla su talento en áreas determinadas, con lo cual todo el equipo sale beneficiado. Todos se sienten involucrados en un proyecto común, creen en lo que hacen y trabajan con entusiasmo. Exige un procedimiento de trabajo que consume mucho más tiempo que los anteriores pero normalmente los resultados son mejores. Es un estilo muy recomendable cuando es esencial desarrollar un buen trabajo de equipo.

    El líder “que deja hacer”

    Es un líder que generalmente no controla directamente el trabajo que desarrollan sus empleados o su equipo de trabajo pues confía “ciegamente” en las competencias y habilidades de cada uno de los miembros del equipo para llevar a buen puerto un proyecto determinado. Es un estilo de liderazgo que da buenos resultados cuando todos los miembros están involucrados y saben lo que tienen que hacer. Sin embargo, a veces pueden registrarse situaciones sorprendentes cuando este “dejar hacer” llega demasiado lejos y el control que se tiene sobre un proyecto demuestra ser claramente insuficiente.


    Orientado hacia el equipo

    La máxima prioridad del líder es organizar, motivar y dirigir a los miembros de un equipo concreto. Fomenta el trabajo en equipo, la creatividad de sus miembros y tiende puentes que mejoran la comunicación. Sin embargo, llevado al extremo, pierde de vista el objetivo general del proyecto o de la organización y se pierde en una especia de relaciones públicas que no focaliza su atención hacia lo que hay que conseguir.

    El líder “en la sombra”

    Se trata de personas que generalmente no son reconocidas como líderes por sus compañeros de trabajo/equipo (ni por ellos mismos) pero que en la práctica, acaban asumiento esa función, bien porque existen carencias en el “liderazgo oficial” bien por la empatía natural que suscita entre los otros miembros. Es un estilo de liderazgo que se asemeja mucho al democrático, ya que todo el equipo se ve involucrado en la toma de decisiones.  El equipo entero se inspira por los valores y los ideales que protyecta (a veces sin ser consciente) el líder en la sombra. Como contrapartida, en ambientes muy competitivos este tipo de personas pueden acabar sientiéndose desmotivados al sentirse apartados del “liderazgo oficial”.

    Orientado hacia el proyecto

    Suelen ser personas muy orientadas hacia la realización de un trabajo concreto. Muchas veces descuidan el apartado humano que implica todo equipo de trabajo y, en el peor de los casos, comparten características con los líderes autoritarios. Asumen toda la carga del proyecto, dividen y organizan, asignan roles y supervisan los resultados. Sin embargo, como hemos observado, suelen proocuparse poco del bienestar de sus empleados y se encuentran con serias dificultades a la hora de motivar a un grupo de personas.

    El gestor

    Este tipo de líder parte de una premisa básica: los miembros de un equipo deben obedecer las órdenes de un líder que les paga por realizar un determinado trabajo. También conocido como líder “transaccional” premia o castiga a los miembros de su equipo en función de su progreso. En este sentido, puede establcer un sistema de incentivos en aras de conseguir determinadas metas o incluso penalizar a las personas que no alcanzan los objetivos prefijados.  Es un tipo de persona que se enfrenta a limitaciones a la hora de entender y potenciar conceptos como trabajo en equipo, creatividad o desarrollo personal.

    Liderazgo transformador

    Un verdadero líder, capaz de inspirar a su equipo con una visión de futuro compartida por todos. Son fácilmente reconocibles, tienen una gran capacidad de comunicación y saben delegar responsabilidades entre los miembros de su equipo. Aunque tienen un entusiasmo contagioso, a veces necesitan ser motivados por otros miembros de su organización.  Muchas organizaciones necesitan de líderes gestores como el referenciado con anterioridad y transformadores. La combinación de ambos puede representar el equilibrio entre realismo e idealismo que muchas empresas demandan.

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