Sábado , 10 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Diez leyes inmutables de seguridad informática

    En muchísimos casos la mejor herramienta de seguridad somos nosotros y nuestro sentido común y en esa línea hace ya tiempo que en Microsoft publicaron una lista de precauciones de seguridad muy serias pero con sentido del humor. 

    Con el pomposo nombre de “las 10 leyes inmutables de seguridad” recopila una serie de advertencias que, como dice el título, serviran para proteger nuestro ordenador ahora y dentro de muchos años ya que no sólo de antivirus vive el usuario tecnológico preocupado por la seguridad.

    La seguridad no es solo cosas de parches, programas o actualizaciones, sino principalmente es un problema nuestro como usuarios. En todos los estudios realizados los descuidos o imprudencias son la principal fuente de las brechas de seguridad, tanto desde el punto de vista del usuario personal como de las empresas.

     

    Hace ya tiempo que Microsoft reunió en un decálogo las diez directrices o leyes más importantes a observar para proteger la seguridad de nuestro sistema, y con el nombre de Las 10 leyes inmutables de la seguridad colgó el documento de Technet. Vamos a repasar este decálogo que aunque en clave de humor proporciona unos consejos que tenemos que tomar muy en serio.

    1. Si un tipo malvado nos convence de ejecutar SU programa en NUESTRO ordenador, ya no es NUESTRO ordenador

    Es otra ley inmutable de la informática: cuando un programa se ejecuta en el ordenador hace lo que el programador le ha dicho que haga, no lo que creemos que tiene que hacer. Por lo tanto, si permitimos que un programa se ejecute en nuestro ordenador tendrá las mismas capacidades de realizar cambios, incluidos los dañinos, que nosotros tenemos como usuarios y los hará según las instrucciones de su programador.

    La analogía del sandwitch nos puede ayudar a entender la situación: si nos encontráramos a alguien desconocido por la calle y nos ofreciera un sandwitch ¿nos lo comeríamos sin más? Pues del mismo modo  descargar y ejecutar sin más un programa no es lo mejor para la salud de nuestro ordenador.

    2. Si un tipo malvado puede cambiar el sistema operativo de NUESTRO ordenador, ya no es NUESTRO ordenador

    El sistema operativo no deja de ser un programa más acompañado por un conjunto de ficheros de configuración, que están protegidos pero que a la larga puede ser modificados. Si permitimos cambios en el sistema nuestro ordenador ya no estará bajo nuestro control

    Las nuevas versiones de Windows advierten en numerosas ocasiones cuando un programa intenta hacer cambios en el sistema o si nos disponemos a dar autorización a un programa para realizar cambios, pero una vez que un programa tiene vía libre no hay nada que hacer. Por eso es importante que nunca ejecutemos programas y les otorguemos permisos si no conocemos su procedencia. Si alguien toma el control del sistema operativo puede hacer cualquier cosa.

     

     

    Es como si alguien consiguiera las llaves de nuestra casa. Una vez con ellas podría hacer cualquier cosa incluso sin que necesariamente nos diéramos cuenta. Por eso es tan importante proteger el sistema operativo y por eso los programas de seguridad controlan constantemente que no se hayan producido cambios en los ficheros del sistema.

    3. Si un tipo malvado tiene acceso físico sin restricciones a NUESTRO ordenador, ya no es NUESTRO ordenador

    Tomar las mejores precauciones para protegernos de los intrusos que pueden acceder a nuestro ordenador a través de Internet no vale nada si el intruso puede acceder tranquilamente a nuestro ordenador y sentarse a teclear. Es algo que en ocasiones descuidamos, pero un elemento básico de la seguridad. En el artículo de TechNet dan una lista de lo que un “tipo malvado” puede hacer si tiene acceso al ordenador, desde la edad de la piedra a la edad espacial.

    Algunos de los peligros son que puede destruir nuestro ordenador con un martillo pilón, robar el ordenador y pedir un rescate, reformatear el disco, robar el disco duro, duplicarlo, grabar las pulsaciones de nuestro teclado… Las precauciones que hay que tomar aumentan con la portabilidad del PC que utilicemos. No hay que desdeñar los candados o los sistemas de acceso biométricos. No hay que olvidar que un ordenador es un dispositivo valioso, pero lo más valioso son siempre nuestros datos.

    4. Si un tipo malvado puede agregar programas a NUESTRA página web, ya no es NUESTRA página web

    El tipo malvado es el que entra en el servidor e intenta cambiar nuestra página web. Conseguirá así extender el contagio de un virus o malware. La responsabilidad de un usuario que mantenga un sitio web incluye controlar que los usuarios de la web no puedan agregar programas y mantener actualizado el software con los parches de seguridad adecuados.

    En este caso no sólo nos hacemos daño a nosotros, sino que contribuimos al contagio de muchas personas a través de nuestra web.

    5. Las contraseñas débiles destruyen la seguridad más fuerte

    Es uno de los eslabones más débiles de la cadena de seguridad. Si para identificarnos utilizamos contraseñas fáciles de averiguar, los sistemas de seguridad que hayamos instalado no servirán de nada. Hay que tener la precaución de que siempre en nuestro sistema el administrador requiera contraseña. Podemos ver cómo crear contraseñas perfectas en nuestro artículo práctico al respecto.


    6. Un ordenador es tan seguro como la confianza que nos merece su administrador

    Todo ordenador tiene su administrador, aunque en muchos casos el administrador seamos nosotros. El edministrador es el que instala el software, modifica el sistema operativo y establece las políticas de seguridad. En el decálogo de Technet se advierte que un administrador chapucero puede frustrar cualquier medida de seguridad que tomemos nosotros.

    Si necesitamos un administrador para nuestra empresa tomemos eso en cuenta. Ahorrar y contratar un mal administrador, uno descuidado o no fiable puede salirnos muy caro a la larga.

    7. Los datos encriptados son tan seguros como su clave de desencriptación

    Una versión distinta del problema de las passwords. La encriptación es una excelente herramienta para proteger nuestros datos y se utiliza en las transacciones que se realizan en Internet, pero en el caso de los programas de encriptación, hay que tener cuidado dónde se almacenan. Lo mejor es utilizar claves que memorizaremos o almacenarlas en un dispositivo externo a nuestro ordenador para que sean difíciles de localizar.

    8. Un antivirus no actualizado sólo es ligeramente más seguro que ningún antivirus

    En Internet van apareciendo y mutando nuevos virus y malware a un ritmo muy alto. Por eso hoy más que nunca, cuando pasamos más tiempo conectados a Internet, es muy importante disponer de un antivirus actualizado. Uno que no esté puesto al día nos protegerá solamente de amenazas obsoletas pero no será una herramienta de protección fiable.

     

     

    Además, actualizar los antivirus y programas de seguridar periódicamente contribuye a que la expansión de los virus sea menos rápida y que por lo tanto el daño que puedan hacer sea limitado.

    9. El anonimato absoluto no es práctico, tanto en la vida real como en Internet

    Las herremientas que permiten conseguir un grado de anonimato importante en Internet son muchas, como los proxies o conversores de direcciones IP que hacen que no podamos ser localizados o los navegadores web que no dejan rastros de nuestra actividad. Hay que tener cuidado con qué servicios utilizamos para conseguir el anonimato, porque puede que estemos consiguiendo precisamente lo contrario.

     

     

    En algunos casos estos servicios ofrecen anonimato frente a otras páginas web, pero no somos anónimos frente a ellos. Es más, en algunos casos tendremos que rellenar un formulario. Pero en muchos casos en Internet será útil dejar nuestros datos, para que nos informen de ciertas promociones, para recibir noticias, para contactar con antiguos compañeros, para participar en redes sociales…

    En estos casos el sentido común es lo más importante. Nunca compartir datos personales sensibles de forma pública o con personas que no conocemos y proteger en lo posible nuestra navegación. Los modernos navegadores permiten ejecutar un modo privado que podemos activar solamente cuando lo necesitemos. Ser selectivos es importante también.

    10. La tecnología no es la panacea

    Una lección que es necesario aprender a pesar de los grandes adelantos tecnológicos que estamos viviendo y en el campo de la seguridad en particular. Como adelantábamos al principio, a pesar de toda esta tecnología tan sofisticada y los avances en el software de seguridad, no podemos encomendar nuestra seguridad totalmente a la tecnología.

    Nuestro sentido común, la prudencia y la inteligencia tienen que ser los ingredientes más importantes. Sin ellos la tecnología más avanzada no servirá de nada. Es tentador dar la culpa a los fabricantes de software o a los proveedores de acceso de nuestros problemas de seguridad, pero no perdamos de vista que los responsabes somos nosotros.

     

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