Miércoles , 7 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Cinco mitos sobre motivación en la empresa

    motivacion_business¿Qué es lo que hace que un trabajador esté motivado? Muchos piensan que el dinero, como fuente de motivación económica es más que suficiente para mantenerle contento. Otros aseguran que la motivación es algo que parte de dentro, concluyendo sencillamente que hay personas que no pueden ser motivadas.

    Estos son sólo dos de los mitos más extendidos cuando hablamos de motivación empresarial, un terreno sensible en el que muchas empresas no saben muy bien cómo actuar, prefiriendo en muchos casos ignorar los conflictos internos.

    Motivación y productividad suelen ser dos palabras que van unidas de la mano. Un trabajador poco motivado, que siente que no es valorado, es un trabajador no sólo poco productivo, sino que en muchos casos una potencial fuente de conflictos. Aunque hay muchas razones por las que un trabajador no se siente motivado en su empresa y habría que analizar cada caso de forma individual, muchos empresarios tienden a pensar que la motivación de su plantilla puede reducirse a uno de los siguientes cinco escenarios, que desde Entrepeneur nos aseguran que son únicamente mitos que hemos de derribar.

    El dinero como fuente de motivación

    Uno de los axiomas que parecen inmutables es que el dinero es una de las mejores formas de motivar a nuestros empleados. Parece evidente, y los resultados a corto plazo así lo demuestran, que incrementar el salario del trabajador o ofrecerle un bonus por el trabajo desarrollado en el pasado o por la consecución de objetivos, hace feliz al empleado, que constata como su trabajo y esfuerzo ha sido recompensado.

    Sin embargo, es una motivación que funciona a corto plazo. Normalmente, después de seis meses, el empleado no parece recordar que ha recibido un aumento de sueldo, o un bonus, y la alegría y el esfuerzo que mostraba durante las primeras semanas, tras haber sido recompensado, se ha “evaporado”. Se deduce claramente que el dinero, por sí mismo, no basta para motivar a una persona.

    En cambio, el reconocimiento del trabajo bien hecho, y el estatus adquirido dentro de la organización son dos grandes motivadores. Todos necesitamos sentirnos valorados, tanto por nuestros compañeros como por nuestros superiores, y aunque indudablemente el dinero es una forma de demostrarnos que somos importantes para la empresa, todos necesitamos un reconocimiento que va más allá de lo económico y se adentra en el ámbito de lo social.

    motivacionpoca

    Beneficios sociales

    Teléfonos móviles de prepago, seguros de salud corporativos, guarderías, salas con juegos recreativos… Cada vez son más las empresas que se preocupan por ofrecer servicios de valor añadido a sus empleados, como forma de incrementar su motivación por el trabajo y aumentar de esta forma su productividad.

    Son muchas las empresas que piensan sin embargo, que este tipo de servicios bastan para mantener intacta la motivación de la plantilla. Y aunque es verdad que los trabajadores valoran muy positivamente el hecho de que la empresa les proporcione todo tipo de facilidades y servicios esto no tiene por qué traducirse en una mayor productividad o dedicación al trabajo.

    Ignorar los conflictos

    A casi nadie le gustan los conflictos, ni las personas conflictivas. Esto que parece una postura bastante razonable, no lo es tanto cuando constatamos que además, muy pocas personas están dispuestas a lidiar con ellos. Muchos empresarios/jefes/mandos etc. prefieren ignorar el conflicto, pensando que tarde o temprano acabará desapareciendo.

    La idea que subyace en todo esto es que la gestión de conflictos internos en la empresa no se encuentra entre sus responsabilidades. Dicho de otra forma, no se quieren inmiscuir en “asuntos de otros”. Y sin embargo los conflictos son una de las principales fuentes de demotivación empresarial que existen, tanto para los implicados en el mismo, como para las personas que les rodean.

    Existen personas a las que no es posible motivar

    Es falsa la idea de que existen personas que no podemos motivar. Todos tenemos una motivación. Incluso los trabajadores que descubrimos una y otra vez enviando e-mails personales o realizando todo tipo de tareas no relacionadas con su trabajo, pueden ser motivadas si descubrimos qué es lo que les interesa.

    A veces simplemente bastan con un cambio de enfoque en su puesto de trabajo, otras veces quizás sea necesario un cambio de departamento… En cualquier caso, nos remitimos al punto anterior. No podemos ser simples espectadores del escenario que nos rodea. Podemos y debemos intervenir cuando la situación lo requiera.

    Existen personas que no necesitan ser motivadas

    Otro de los mitos sobre motivación que más se repiten es que las personas productivas, que realizan bien su trabajo, eficientes y que aprenden rápido, no necesitan ser motivadas. Llegamos a creer que su motivación es, precisamente trabajar para nosotros, que sencillamente les encanta su trabajo y por eso su desempeño es excelente.

    Sin embargo aquí hemos de remitirnos al primero de los puntos. Una persona de estas características dejará de estar motivada y comenzará a ser menos productiva si no obtiene el reconocimiento social y económico que considera que es justo por el trabajo que desempeña. Y es que aunque la automotivación es uno de los principales motores del buen desempeño profesional, como hemos afirmado anteriormente, por sí misma no basta.

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