Miércoles , 7 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Cómo elegir un buen navegador GPS

    La irrupción de los GPS en el mercado de consumo se puede calificar como una de las más sorprendentes de los últimos tiempos. Cada vez más usuarios se interesan por una tecnología que aporta comodidad y seguridad en la conducción

    En esta guía repasamos los factores clave para elegir un buen “compañero de viaje” y revisamos la situación actual del mercado para recomendaros algunos de los modelos que nos parecen más interesantes, tanto por sus prestaciones como por su relación calidad-precio.

    Antes de comenzar con las recomendaciones nos parece interesante dar un repaso a algunos conceptos básicos sobre el GPS. El Sistema de Posicionamiento Global (GPS o Global Position System) es un sistema de navegación por satélite que permite determinar la posición de un objetivo con una precisión de centímetros (aunque el margen de error en uso civil es de metros).

    El GPS funciona gracias a una red de 27 satélites (24 operativos y 3 de reserva) que orbitan sobre la Tierra a 20.300 Km. con trayectorias sincronizadas que cubren toda la superficie. Además del GPS , desarrollado y operado por el departamento de defensa de EE UU, existen otros sistemas como CLONASS (gestionado por la federación rusa y sin uso civil) o Galileo, un proyecto de la Unión Europea que estará disponible a partir de 2011.

    El proceso de localización comienza cuando el receptor GPS localiza al menos 3 satélites y recibe datos sobre su posición (tomando el centro en el propio satélite y radio la distancia hasta el receptor) y la hora exacta (integran un reloj atómico) que marca cada uno. Con ellos y mediante trilateración 3D (un complejo proceso de cálculo geométrico) es capaz de determinar su posición exacta.

     

    La precisión de un sistema GPS puede variar dependiendo de factores como la climatología, los obstáculos naturales o artificiales que dificulten la visibilidad o el número de satélites localizados. Además, por una evidente razón de coste los GPS convencionales tienen un reloj de cuarzo, con un cierto margen de error respecto a los relojes atómicos de los satélites. Tecnologías de apoyo como el A-GPS solventan en parte estos inconvenientes.

    En términos generales se considera que con más de siete satélites localizados la precisión es de unos 2,5 metros durante, al menos, el 95% del tiempo. Si se activa el DGPS (una correción a las mediciones del receptor sobre datos que proporcionan las estaciones terrestres) el margen de error se reduce a un metro, suficiente para su propósito como sistema de navegación un coche, una moto o un barco, por poner algunos ejemplos.

    ¿Qué GPS necesitamos?

    Como suele ocurrir en tecnología la oferta de productos que podemos encontrar en el mercado es muy amplia y conviene dedicar un tiempo a reflexionar sobre el uso que vamos a dar a nuestro nuevo dispositivo y cuánto estamos dispuestos a pagar por él. De la misma forma que no tiene sentido pagar por prestaciones que jamás vamos a utilizar, tampoco conviene quedarse corto y comprar un dispositivo de baja calidad por ahorrar sólo unos euros.

    Si no solemos salir de nuestro país y sólo necesitamos un dispositivo básico que nos oriente y poco más, podemos elegir un modelo básico que rara vez supera los 150 euros. Una decisión importante es decidirse entre un receptor GPS dedicado o utilizar un dispositivo que ya tenemos (una PDA o un smartphone) para ese fin, ahorrando una parte del coste. 

     

    Si queremos una pantalla mayor, funciones avanzadas en los mapas, más puntos de interés o tenemos pretensiones multimedia nos moveremos hasta la gama media, con modelos que rondan los 300 euros. Sus diseños suelen estár más cuidados y ofrecen una cartografía más extensa (como mínimo de toda Europa). Para los usuarios avanzados que, además de un GPS de última generación quieran tener una guía de viaje, un manos libres o un sistema multimedia completo en un solo gadget, hay alternativas fantásticas en el mercado que suelen rondar los 300 euros.


    Cómo elegir bien

    Lo primero que llama la atención de un dispositivo tecnológico es el diseño y la construcción. Más allá de las siempre subjetivas consideraciones estéticas es importante revisar la calidad de materiales, el ensamblaje y la resistencia del dispositivo. Es importante valorar los accesorios que incluye tales como soporte, funda de transporte, batería, cargador, etc. y es preferible que vengan incluidos. Adquirirlos por separado suele ser caro y es complicado encontrar dispositivos perfectamente compatibles de terceras marcas.

    El chip GPS es el encargado de posicionar de forma correcta los satélites, así que es importante valorar su rendimiento, el número de satélites que soporta, la velocidad de localización, etc., aunque son datos que no se suelen especificar. Elegir una marca reconocida siempre suele ser garantía de calidad y aunque muchos fabricantes optan por uno de la contrastada marca SiRF, no es la única alternativa.

     

    El procesador del receptor se encarga de procesar los datos proporcionados por el chip GPS, cálculos de rutas y mover el entorno gráfico de mapas y menús, entre otras labores. Uno potente ofrecerá gráficos más fluidos, mapas vistosos (los últimos modelos incoporan edificios en 3D) y más rápidez a la hora de calcular rutas, alternativas, localizar puntos de interés, etc. Como en el caso anterior es un dato complicado de verificar aunque basta una prueba de navegación para comprobar si ofrece el rendimiento que buscamos.

    La pantalla suele ser uno de los argumentos publicitarios más usados por los fabricantes a la hora de vender estos dispositivos. Una pantalla grande permitirá visualizar más facilmente las indicaciones pero también ocupa más espacio, consume más energía y hace más aparatoso al dispositivo. El formato panorámico (que ya usan la mayoría de fabricantes) es idóneo para la vista de mapas y ya es posible encontrar dispositivos de 4,3 pulgadas a buen precio.

    Además del tamaño es importante probar la respuesta de la pantalla a nuestras pulsaciones (casi la totalidad son táctiles) y su nivel de brillo, fundamental para ver con claridad en todo momento. Estos dos aspectos junto con la resolución nativa suelen marcar la diferencia de precio entre dos productos con unas características aparentemente similares.

    El sonido es otro punto importante y al que no suele prestarse demasiada atención. A menudo la compra por impulso incita adquirir un receptor GPS sin probar el volumen y la claridad de la locución, algo clave para guiarnos sin tener que desviar la vista a la pantalla y provocar distracciones al volante. Algunos pueden usar el sistema de audio del coche para emitir las indicaciones.

    Otro factor muy importante que tampoco suele tenerse en cuenta es el sistema de sujección. Además de fijar firmemente al dispositivo (de nuevo algo importante para nuestra seguridad) debe ser fácil de desmontar (por si cambiamos de coche o no queremos dejar el soporte a la vista) y orientable para evitar reflejos. Recomendamos encarecidamente probar a montarlo nosotros mismos para verificar que podemos hacerlo sin complicaciones.

    Por último debemos hacer mención de opciones adicionales que ofrecen algunos dispositivos de alta gama. Desde acuerdos con guías de viaje que ofrecen miles de puntos de interés prefijados a sistemas de manos libres Bluetooth, pasando por reproducción de contenidos multimedia o información sobre el tráfico en tiempo real. Son añadidos interesantes que, si bien encarencen el precio del equipo, convierten un simple receptor de GPS en el mejor aliado a la hora de viajar.


    Software, interfaz y cartografía

    Un software de mala calidad o una cartografía antigua puede convertir nuestro flamante receptor GPS en un aparato incómodo de usar que terminaremos dejando en un cajón. Por ello es muy importante prestar la máxima atención a este aspecto.

    Es fundamental que la puesta en marcha sea casi inmediata. Debemos tener en cuenta que usaremos el GPS en el coche y a nadie le apetece estar cinco minutos configurando opciones antes de ponernos en marcha. Varias opciones de búsqueda, un sistema de favoritos bien implementado, que las opciones estén bien ordenadas o unas sugerencias acertadas son algunos de los aspectos importantes para agilizar el manejo del dispositivo.

     

     La introducción de datos, siempre antes de iniciar la marcha.

    La interfaz debe ser muy clara y orientada al manejo con los dedos. Los botones, pocos y de buen tamaño, dejando claras las consecuencias de cada acción para evitar dudas y dilación a la hora de seleccionar. Es interesante comprobar también cómo funciona la búsqueda de direcciones y si tiene reconocimiento de voz, para poder modificar la ruta mientras conducimos sin peligro. Una vez en marcha es importante la visualización del mapa pero también la de las indicaciones de giro, velocidad, distancia, etc. Los avisos de sonido deben ser precisos, personalizables y sería muy interesante la posibilidad de silenciarlo con solo una pulsación.

    NAVTEQ y TeleAtlas son los proveedores de mapas para los fabricantes de receptores GPS. Estos proporcionan una información en bruto que posteriormente se trata de forma más o menos elaborada dependiendo del dispositivo. Además muchas marcas incorporan información adicional en forma de puntos de interés, radares fijos, puntos de peligrosidad elevada, velocidad recomendada, etc.  que debemos tener en cuenta según nuestras necesidades.

     

    Es importante valorar el sistema de actualización de mapas y su precio (algunas marcas las ofrecen de forma gratuita durante un determinado periodo) y si podemos hacerlo con una tarjeta de memoria o necesitamos conectar el dispositivo al ordenador. En cuanto a la extensión de los mismos depende de nuestras necesidades. En todo caso siempre es interesante la posibilidad de adquirir a posteriori nuevos mapas de zonas (se suele vender Europa completa, por ejemplo).

    La mayoría de receptores incluyen un modo demostración con el que podemos comprobar muchos de estos aspectos y, en todo caso, siempre es recomendable extremar la prudencia en nuestras primeras rutas con el dispositivo y familiarizarnos con su manejo en casa. Por supuesto es fundamental activar el bloqueo cuando el coche está en marcha y tener en cuenta que las distracciones al volante pueden tener consecuencias fatales. Un uso responsable del GPS nos ayudará a mejorar nuestra seguridad y hacer nuestra conducción más sosegada.


    ¿GPS dedicado o en el móvil?

    Con la popularización de las PDA primero y los smartphones en la actualidad muchos usuarios se plantean la posibilidad de adquirir software de navegación y aprovechar su dispositivo como GPS. De esta forma amortizamos la inversión inicial multiplicando las posibilidades de nuestro dispositivo móvil por un coste razonable.

     

    Además de la ventaja económica de no tener que comprar otro dispositivo tendremos un GPS portátil que podemos llevar a cualquier parte, actualizable y aprovechando la pantalla de nuestro teléfono o PDA. Durante algún tiempo el alto coste de un dispositivo de GPS dedicado incitó a muchos usuarios a adquirir el software y un receptor externo para disfrutar de sus posibilidades a un precio asumible. Sin embargo, el precio de las soluciones dedicadas se ha reducido considerablemente y a día de hoy el coste de utilizar una PDA/Smartphone como dispositivo de navegación no es tan ventajoso como hace unos años.

     

     

    Antes de optar por esta solución debemos en cuenta que:

    – La precisión del chip GPS que integran estos dispositivos suele ser inferior a la de un dedicado o un receptor externo (están más orientados para guiarnos cuando vamos a pie) y es probable que necesitemos comprar un receptor externo Bluetooth si lo queremos usar en el coche.

    – De la misma forma necesitaremos un soporte y un cargador para el mechero del coche porque la navegación consume mucha batería, con lo que el coste se encarece.

    – Es recomendable optar por una solución que no necesite descargar los mapas de redes de datos. Además del coste (necesitaremos una tarifa plana de datos) debemos valorar que no siempre tenemos cobertura 3G (sobre todo fuera de las grandes ciudades).

    – Es necesario un dispositivo moderno con un buen procesador y memoria suficiente para ejecutar el software de navegación con la fluidez suficiente. En este sentido las soluciones dedicadas ofrecen una integración perfecta de hardware y software con la que es complicado rivalizar.

    – Excepto contadas excepciones la pantalla y el sistema de sonido de un smartphone está por debajo de lo que ofrece una solución dedicada.

    Teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente es importante valorar de nuevo qué uso le vamos a dar al dispositivo. Además hay que tener en cuenta el coste de todos los elementos que necesitamos para conseguir que un smartphone nos proporcione una experiencia de uso similar a la de un sistema integrado.

    Si sólo usamos el GPS en contadas ocasiones puede ser interesante integrar todo en un único dispositivo pero para el día a día una solución especializada nos parece la mejor opción para la mayoría de usuarios, incluso si disponemos de un móvil/PDA/smartphone con GPS integrado.

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