Martes , 6 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Los diez mandamientos del emprendedor

     

     

    La revista Forbes publica en su último número los que consideran que son 10 mandamientos que todo emprendedor debería de conocer y dominar para tener éxito y no sufrir “más de lo necesario” en el proceso.

    Algunos son viejos conocidos, como la importancia de la innovación o de la diferenciación de nuestro producto y otros llaman más la atención. En cualquier caso, una guía para tener en cuenta de la mano de una de las publicaciones más importantes del mundo en su campo.

     

    1. La importancia del significado.

    Todas las empresas del mundo tienen en el incremento de sus beneficios el primero de sus objetivos. A veces, la obsesión por vender más, puede hacernos perder la perspectiva. Nuestro producto o servicio ha de ser algo más que la suma de las partes que lo componen, tiene en cambio que tener un significado.

    Cuando por ejemplo Nike lanzó las primeras zapatillas destinadas al público femenino, pensaba en algo mucho más grande que dos piezas de algodón, reforzadas con cuero y unos cordones para atar: existía una idea que sustentaba todo el proyecto. Las grandes compañías son aquéllas capaces de transmitir valores, como por ejemplo la sofisticación y sencillez con la que Apple impregna todos sus productos.

     

     

    2. Formula tu propio mantra

    Un mantra es una pequeña oración utilizada desde hace miles de años por monjes budistas (y de otras religiones orientales) cuyo objetivo es aumentar la concentración, focalizando todo nuestro ser hacia un objetivo (en el caso de los monjes, el Nirvana).

    Aplicado al mundo de la empresa, el mantra consiste en repetirnos a nosotros mismos una y otra vez qué queremos ser para nuestros clientes, cómo encajamos en sus deseos y necesidades.

    3. Más allá de la “innovación”

    Según Forbes, innovar consiste en algo más complicado que desarrollar un producto o servicio ligeramente superior al de nuestra competencia, pero que se mantiene básicamente en los mismos parámetros. La publicación ilustra es extremo poniendo el siguiente ejemplo:

    “Si disponemos de una imprenta exclusivamente mecánica, nuestro objetivo no es implantar la fuente Helvética con un tamaño ligeramente superior al que ya teníamos, sino dar el sato a la impresión láser”

    4. Claves de diseño

    Las claves del buen diseño de un producto pasan por: Profundidad (ir más allá de lo comúnmente establecido), Inteligencia (para detectar las ideas que marcan el cambio), Completar (porque no basta por desarrollar un producto, sino que además hay que prestar un servicio y un buen soporte), Elegancia (porque la belleza cuenta, atrae, vende), Emoción (los productos que más venden son aquéllos capaces de transmitir sentimientos).

    5. Arriesgar, incluso cuando no estamos seguros

    A veces lanzar un producto del que no estamos demasiado seguros no tiene por qué ser una mala idea. Esto no quiere decir que tengamos que lanzar al mercado productos de mala calidad, pero tampoco ser tan conservadores que no podamos llevarnos una “sorpresa” de vez en cuando.

    Por ejemplo, cuando nació Twitter, nadie daba un duro por esta red social, y se ha convertido en una gran herramienta. Incluso los aclamados Mac nacieron siendo productos muy mejorables que fueron capaces de evolucionar.


     

    6. Polarizar

    No podemos gustar a todo el mundo, ni diseñar productos ideales para la “gran masa” (a menos que sean muy básicos). Tratar de agradar a todo el mundo frecuentemente conduce al diseño de productos mediocres, que no destacan por nada en particular.

    Algunos de los productos más vendidos en cambio, pueden resultar realmente horribles para buena parte de la población, pero tremendamente atractivos para un nicho conreto de mercado, de fans, de devotos.

    7. Adaptarse a lo inesperado

    En principio no sabemos cómo va a evolucionar nuestro producto, y en ocasiones puede hacerlo de forma sorprendente. En Forbes ponen como ejemplo algunas cremas de Avon, que como todas, en principio fueron diseñadas como un producto cosmético, se revelaron con el paso del tiempo como un excelente repelente de mosquitos.

    En este sentido, a la hora de analizar nuestro índice de ventas también deberíamos preguntarnos quién esta comprando nuestro producto, y por qué lo está haciendo. Esto es mucho más fructífero que preguntar a los que no lo compran, el por qué de su negativa.

     

     

    8. Mejorar

    La mejora de nuestros productos debería ser, muchas veces, consecuencia del feedback que nos proporcionan nuestros clientes. A veces el emprendedor está demasiado centro en su “pequeño mundo” empresarial o se rodea exclusivamente de asesores que no “representan” la experiencia de uso de sus clientes.

    9. Házte fuerte en tu nicho

    Encuentra tu lugar. Esta la la primera y probablemente única lección que hemos de aprender de marketing. 

    10. Sigue la regla 10-20-30

    A la hora de encontrar inversores para nuestro negocio, o presentar nuestro proyecto a posibles socios, la regla 10-20-30 puede resultarnos de gran utilidad. En realidad, es tan sencilla como utilizar únicamente 10 diapositivas en PowerPoint, dedicar 20 minutos a explicar nuestro proyecto, y utilizar fuentes de 30 puntos de tamaño para que sean fácilmente legibles y el resultado final sea simple.

    El objetivo de esta primera presentación no es el de firmar el contrato de nuestras vidas sino el de evitar “ser eliminados en primera ronda”.

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