Lunes , 5 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • ¿Estás loco? No, sólo soy un emprendedor

    Puede que cuando comentes con tu familia y amigos que lo que quieres es dejar tu empleo y crear tu propia empresa, se cuestionen muy seriamente tu salud mental, y en muchos casos usarán sus mejores armas para disuadirte.

    Tu tarea consiste en convencerles de que no estás loco… sino que simplemente en tu interior habita un emprendedor que está deseando ver la luz. Si yas has tomado la decisión, te recomendamos que leas un artículo en el que te mostramos las cuatro fases por las que seguramente tendrás que pasar.

    El artículo que a continuación exponemos, lo hemos tomado en parte de un reportaje más amplio titulado “You aren`t crazy, you are just an Entrepreneur” escrito por Pamela Slim, una de las voces más interesantes de la Red cuando se trata de abordar temas como la motivación empresarial o el coaching. El reportaje repasa las cuatro fases que en su opinón atraviesan todas las personas que toman la “insana decisión” de convertirse en emprendedores.

    Para cada fase, Slim detalla sus características que la hacen reconocible, su mantra (es decir, una pequeña frase que debemos repetirnos constantemente para motivarnos) y algunas recomendaciones generales que nos pueden servir de apoyo. En MuyPymes, hemos recopilado lo más interesante del reportaje, y le hemos dado nuestro particular “toque personal”.

    Fase 1: Muerte y renacimiento

    Características: La primera fase del cambio se produce cuando, en un momento determinado algo cambia en nuestro interior y decidimos que ya no queremos trabajar para nadie. Queremos ser nuestro propio jefe. Queremos dar el salto y convertirnos en emprendedores. Una vez tomamos conciencia de esta nueva realidad, el cambio comienza a reflejarse también en nuestra relación con los otros (familia, amigos) a los que realmente nos cuesta explicar el por qué de una decisión que en principio parece descabellada.

    Mantra: “No sé dónde me estoy metiendo, pero creo que todo va a ir bien”.

    Recomendaciones: Focaliza tu atención en lo que eres, desarrolla al máximo tu talento y tu creatividad (la vas a necesitar). Haz ejercicio, sigue una dieta saludable, propónte en definitiva seguir un tirmo de vida sostenible, porque vas a necesitar mucha más energía de la que estabas habituado a emplear cuando trabajabas en una empresa de 9 a 18.

     

     

    Fase 2: Soñar e imaginar el futuro

    Características: Una vez que has tomado la decisión de convertirte en emprendedor, pasas buena parte de tu tiempo diseñando lo que será tu futuro negocio. Tu imaginación es el único límite, y te imaginas a tí mismo como un desarrollador de software de éxito, un genio de Internet, o un reconocido diseñador de interiores. Las ideas fluyen sin parar y parece que tienes muy claro qué es lo que quieres conseguir y cuál es el camino que has de tomar para conseguirlo.

    Mantra: “Yo escribo mis propias reglas, y creo que todo va a ir bien”.

    Recomendaciones: En estas primeras fases es bueno dejar volar libre nuestra imaginación. Como se dice comúnmente, “no se pueden poner puertas al campo”. No importa si muchas de nuestras primeras ideas nos parecen disparatadas, ya tendremos tiempo más adelante para corregirlas y construir principios más sólidos sobre las mismas. En esta fase lo importante es desarrollar nuestra creatividad y capacidad de innovación, determinar qué es lo que podemos aportar.


     

    Fase 3: Problemas y más problemas… ¿hemos mencionado ya los problemas?

    Características: Después de mucho pensar, apostamos por la idea que nos parece más viable. Finalmente, fundamos y presentamos en sociedad nuestra propia empresa. Todo va mal. Los problemas surgen desde todos los frentes posibles, incluso de algunos de los que no conocíamos su existencia. Nuestros familiares y amigos nos critican, nos sermonean con el clásico “te lo habíamos advertido”. Llega un punto en que nosotros mismos maldecimos el momento en que decidimos ser emprendedores.

    Mantra: “Esto es mucho peor de lo que imaginaba, pero creo que todo va a ir bien”.

    Recomendaciones: No abandones a las primeras de cambio. Seguramente desde el principio ya sabías lo duro que iba a ser sacar tu propio negocio adelante. No hagas caso a los que te recomiendan volver a tu antigua vida. Si superas esta fase, lo habrás conseguido. Céntrate en mejorar tu producto, aprende de tus errores, busca apoyos y motivación.

     

    Fase 4: La tierra prometida

    Características:  Cuando superamos los durísimos momentos de la fase 3, nos daremos cuenta que tenemos un negocio que empieza a funcionar. A lo mejor todavía no está dando beneficios, pero puede que falte muy poco para ser un negocio rentable. Tenemos una cartera de clientes que nos paga, y muchas de nuestras decisiones, se muestran acertadas.

    Mantra: “Todo está cambiando, y creo que todo va a ir bien”.

    Recomendaciones: Es la fase en la que puedes disfrutar del momento. Aprovecha el tiempo, pero no lo desperdicies porque puede que antes de lo que temes tengas que enfrentarte a nuevas dificultades. No despilfarres el dinero, ahorra para cuando lleguen las vacas flacas. A medida que vayas creciendo como emprendedor te darás cuenta que este ciclo de cuatro fases se irá repitiendo una y otra vez, y que cada vez estarás más preparados para afrontarlas con éxito.

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