Domingo , 11 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • El Zen en la empresa: claves para trabajar mejor

    ¿Existe otra forma de dirigir? ¿Se puede afrontar la gestión de personas desde otra perspectiva? Francesc Miralles, autor del libro “El zen de la empresa” está convencido de ello y asegura que el zen puede ayudar a los profesionales a trabajar mejor.

    A lo largo del libro de Miralles se desgranan algunos principios prácticos para el trabajo diario. Principios que huyen del “misticismo” con que muchos asocian el zen y la filosofía oriental, orientados en cambio a exprimir nuestra productividad.

    “Los problemas complicados tienen a menudo soluciones sencillas”. Éste es uno de los principios que se explican a lo largo del libro de Miralles, haciéndonos ver cómo cuando tomamos determinadas decisiones, o enfocamos ciertos problemas muchas veces partimos básicamente de un error de perspectiva. Otros principios, que el autor ha concretado para una entrevista mantenida en el portal de empleo laboris.net son los siguientes:

    Trabajar aquí y ahora

    Analizar una y otra vez lo que falló en el pasado no siempre es útil para resolver lo que sucede en el presente. Es mejor no perder el tiempo y centrarse en el ahora. Tampoco sirve de nada angustiarse por el futuro.

    Crisis como oportunidad

    Debemos ver las crisis como una oportunidad, desde esa perspectiva seremos capaces de crecer y movilizar todos nuestros recursos personales.

    Seguridad

    Un buen directivo debe transmitir seguridad a través de una línea de trabajo clara, racional y realista. Debe adaptarse a cada situación y huir de las posiciones rígidas. Ha de desarrollar la empatía para entender las dificultades y motivaciones de sus colaboradores y ayudarlos a crecer.

    Fluir

    Un líder debe procurar que el trabajo “fluya” y para ello ha de evitar la dispersión y dar la justa medida de responsabilidades a cada persona, ni más ni menos.

     

     

    Soluciones sencillas

    Los problemas complicados tienen a menudo soluciones sencillas. En el trabajo conviene crear un clima de confianza y responsabilidad, optimizar recursos, buscar objetivos comunes, saber priorizar y no perder el tiempo inútilmente.

    Sentido común

    Cuando surge una dificultad hay que utilizar el sentido común. Antes de tomar medidas drásticas primero hay que averiguar si existe un cuello de botella y desatascarlo. Eso bastará.

    Exceso de información

    Ante el bombardeo de información inútil, una cura de silencio de unos minutos al día puede ser un bálsamo. En este sentido, la meditación resulta muy útil.

    Ética

    La ética debe estar por encima de todo. El Zen apuesta por quienes aspiran a crear riqueza para ellos mismos, pero también para sus colaboradores a través de un proyecto que mejore la sociedad en la que viven.

    Un solo fin

    Hay que centrar los esfuerzos en un solo fin. “Quien persigue dos conejos, no caza ninguno”.

    Equipo

    Ganar es un deporte de equipo y para practicarlo hay que dejar a un lado el ego.

    Confianza

    El mayor patrimonio que posee un ejecutivo Zen es la confianza que transmite a los demás y su credibilidad. Son un auténtico tesoro.

    Pensamiento lateral

    Conviene entrenar el pensamiento lateral, que busca arrojar nueva luz para solucionar problemas. Los mondos (diálogos breves que se establecen entre un maestro y su discípulo) y los koans (cierto tipo de acertijos) ayudan a desarrollarlo.

     

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