Lunes , 5 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • ¿Qué te separa de la independencia financiera?

    ¿Qué es la libertad económica? ¿Cómo podemos determinar que realmente somos libres, financieramente hablando? En Productivity 501 nos muestran esta semana las fases que toda persona debe atravesar antes de considerarte económicamente independiente.

    Más allá de ayudarnos a conseguirla ansiada independiencia económica, esta pequeña guía sí que nos ayuda a comprender en qué parte del camino nos encontramos, cuáles son los pasos que nos quedan por dar, y visualizar el trayecto recorrido.

    1. Ahorramos menos de lo que gastamos

    Desgraciadamente muchas personas pasan la mayor parte de su tiempo en este punto. Contraen más deudas de las que pueden asumir, o en el peor de los casos la falta de un empleo estable, las cargas familiares, el poco control sobre el gasto, etc, les lleva a vivir episodios dramáticos.

    Otros en cambio aunque tienen un tren de vida considerablemente alto, viven permanentemente endeudados, contratan un crédito tras otro y no se ven capaces de renunciar a nada.

    2. Nuestro trabajo cubre nuestros gastos

    En este punto es en el que se encuentran la mayoría de las personas, pero ni mucho menos representa la independencia financiera. Ciertamente este es el punto en que las familias pueden comenzar a ahorrar, y también es la fase en la que se quedan la mayoría de ellas, porque si bien con el tiempo sus fuentes de infresos aumentan, también lo hacen sus gastos.

    Este punto no es tan seguro como muchos piensan, pues un imprevisto (laboral o personal) puede hacer que retrocedamos rápidamente a la fase 1, que como hemos visto no es demasiado recomendable.

     

     

    3. Nuestros ahorros nos permiten tomar ciertos riesgos en nuestra carrera profesional

    Cuando apenas llegamos a fin de mes, o las deudas nos ahogan, muy difícilmente podremos dar pasos para avanzar o reorientar nuestra carrera profesional. Estamos tan atados a nuestro trabajo, que no podemos asumir ningún tipo de riesgo.

    En cambio si hemos reducido nuestros gastos y empezamos a tener unos ahorros razonables, nuestro abanico de opciones de abre. Podemos comenzar a tomar algunos riesgos, como cambiar de trabajo, responsabilizarnos de nuevos proyectos o incluso avanzar en nuestra empresa con más seguridad.

    El hecho es que al disponer de cierto margen de error, estamos en una posición que podemos “permitirnos el lujo” de estar sin trabajo durante algunos meses, ya que tenemos recursos financieros suficientes para aguantar durante un tiempo razonable en caso de que las cosas vayan mal.

    4. Nuestros ahorros nos permiten dejar nuestro trabajo y montar nuestro propio negocio

    Aquí se produce el gran salto. Llegamos a la conclusión de que incluso estando bien en nuestro trabajo,nos seduce mucho más la idea de crear nuestra propia empresa. Como todos sabemos, la aventura de emprender no es sencilla, especialmente en España.

    No sólo dependemos de nuestros propios recursos financieros, sino de nuestra capacidadad para financiar nuestro proyecto, desarrollar nuevas habilidades de gestión, encontrar nuestro sitio en el mercado, etc.


    5. Nuestro negocio cubre nuestros gastos

    A nadie se le escapa que durante los dos primeros años la mayoría de los proyectos empresariales sólo producen pérdidas y en pocas ocasiones se consiguen cubrir gastos.

    Sin embargo si aguantamos llega en el momento en que nuestras cuentas de ingresos y gastos se equilibran y es aquí donde realmente damos el primer paso hacia la independencia financiera.

    6. Nuestro negocio empieza a generar beneficios

    Llegamos al punto en que no sólo cubrimos nuestros gastos, sino que por primera vez obtenemos beneficios reales y tangibles. Vislumbramos lo que puede ser un gran futuro, aunque somos conscientes de acabamos de empezar.

     

     

    7. Nuestros beneficios nos permiten asumir riesgos

    Una vez que comenzamos a obtener beneficios, podemos comenzar a asumir ciertos riesgos impensables en las primeras etapas de vida de nuestra empresa.

    Riesgos que comprenden entre otros la expansión del negocio, experimentar con nuevos productos y servicios, arriesgarnos en originales campañas de marketing, contratar más personal… etc.

    8. Nuestros beneficios nos permiten vender nuestra empresa

    Quizás llegue un momento en el que nuestro negocio comience a ir francamente bien. En este punto puede que nos podamos plantear la posibilidad de venderlo (sobre todo si el interesado es una grande del sector) aunque en muchas ocasiones en esta fase lo que nos vamos a dar cuenta es que ya no necesitamos estar tan encima de todo lo que se “cuece” en nuestra empresa, que somos capaces de delegar gran parte de nuestra funciones sobre otras personas y que inlcluso podemos dejar que sean otros los que tomen las decisiones estratégicas por nosotros.

    Es en este punto cuando realmente podemos decirnos a nosotros mismos que podemos vivir sin tener la necesidad de trabajar.

    9. Nuestras inversiones cubren nuestros gastos

    Aunque muchos pueden pensar que el punto anterior es la meta, muchos otros son de la opinión que éste es el momento en que el invertir en otros negocios, “jugar en bolsa”, apostar por otros proyectos que están dando sus primeros pasos… etc.

    10. Nuestras inversiones producen beneficios

    Llegados a este punto podemos decir que somos realmente independientes desde el punto de vista económico y financiero. Muy pocas personas llegan a esta etapa, y de hecho muy pocas llegan a la etapa 4, pero afortunadamente cada vez son más las personas que se deciden a tomar esta vía.

     

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