Sábado , 10 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Outplacement: ¿una alternativa al crudo despido?

    Quienes hayan visto “Up in the air”, la penúltima película protagonizada por George Clooney habrán descubierto además una profesión poco conocida en España: el outplacement. Se trata en realidad de un servicio que ya ofrecen consultoras de recursos humanos para mitigar el drama del despido. 

    En este sentido, en España ya son decenas los profesionales que como Ryan Bingham (Clooney) dedican buena parte de su tiempo en asesorar y preparar a la persona que ha sido despedida a afrontar su nueva vida. ¿Pero en qué consiste exactamente?

    Todos estamos de acuerdo que despedir a un trabajador es un drama. Lo es por supuesto para el trabajador y para su familia, pero también lo es para la empresa que lo despide. Y es que aunque muchos podamos imaginarnos a “crueles” empresarios disfrutando a la hora de despedir a sus empleados (que también los hay), para la inmensa mayoría es también un trago amargo que no recomiendan a nadie.

    Éste es quizás uno de los motivos por los que en los últimos tiempos ha llegado a España el Outplacement, un servicio que si bien nació en el seno de las grandes empresas multinacionales, cada vez es demandado por más pymes que realmente se preocupan por el futuro de sus ya ex trabajadores.

    ¿En qué consiste exactamente?

    Antes que nada hay que decir que el outplacement no es la panacea, ni va a curar todos los males del trabajador despedido. Es más bien un parche que se pone en una herida recién abierta, pero precisamente como parche que es, puede ayudar a curar. Para algunos puede ser una oportunidad para reorientar su carrera profesional, pero para otros puede que no sirva de nada, porque ante todo es una cuestión de actitud.

    Como explicábamos antes, es un tipo de servicio que suelen ofrecer consultores especializados en recursos humanos y se emplea más frecuentemente cuando la empresa se ve sumida en un proceso de restructuración de su plantilla, generalmente cuando los despidos se producen por motivos inevitables.

    La tarea del profesional que se dedica al outplacement no es precisamente sencilla. En ocasiones, como podemos ver en “Up in the air” se tiene que “enfrentar” a trabajadores que no saben por qué se les despide. Su tarea en estos casos tiene un fuerte contenido psicológico. En una primera fase tienen que hacer ver a la persona que su vida continua, que hay oportunidades esperándole fuera de los muros de esa oficina y que con su asesoramiento, pueden trabajar juntos para encontrarlas.

    En este sentido, una de las primeras tareas que se suelen llevar a cabo es realizar una evaluación completa de las competencias, habilidades y experiencia de la persona que va a ser despedida. Se tienen en cuenta sus puntos fuertes y aquéllas áreas en las que debe mejorar. Se le orienta hacia la mejora de su formación, preparándoles para futuras entrevistas o incluso poniéndoles en contacto con empresas que podrían requerir de sus servicios.

    En otros casos, se les orienta para perseguir su verdadera vocación. Todos sabemos que una gran parte de nosotros no estamos comprometidos con nuestro trabajo soñado. Si el profesional detecta material potencial, puede orientar al “recién parado” para que se sume a la comunidad emprendedora, de que luche por sus verdaderos sueños.

    La cosa, sin embargo, no queda ahí. Algunas empresas ofrecen un seguimiento y un asesoramiento durante un año, periodo máximo en el que se estima que la mayoría de las personas que se someten a este “proceso” encuentran un trabajo mejor.

    Mitos y verdades

    No nos vamos a engañar. No todas las personas que pasan por este proceso encuentran un trabajo a las primeras de cambio y rehacen su vida de forma feliz. Como todo, la actitud y la predisposición de la persona recién despedida juega un papel fundamental.

    Por otro lado, hay que dejar bien claro que ni se trata de un servicio al que se pueden acoger únicamente las grandes empresas, ni está sólo destinado a una élite de ejecutivos que pueden encontrar un nuevo trabajo gracias  a sus contactos. Se trata en realidad de un servicio  del que se pueden “beneficiar” la mayoría de las pymes, y que puede ser útil a un gran colectivo de profesionales.

     

    Los datos demuestran que gracias a esta técnica no sólo se reduce el tiempo de búsqueda, sino que mejora la calidad de la oferta a la que se puede acceder en el mercado de trabajo.
    No obstante, no todos los profesionales acogen los programas de outplacement de la misma forma, aspecto que viene determinado por la capacidad de cada individuo para encajar una situación difícil como es un despido.

    Los datos demuestran que gracias a esta técnica no sólo se reduce el tiempo de búsqueda, sino que mejora la calidad de la oferta a la que se puede acceder en el mercado de trabajo. Pero de este servicio no sólo se beneficia el trabajador, sino también el empresario que descubre que, pese a que no se trata de un servicio precisamente barato, la inversión no trata en rentabilizarse, sobre todo en términos de RSC.

     

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