Lunes , 5 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • ¿Por qué languidecen nuestras finanzas?

    La crisis económica, la alta tasa de paro, los recortes presupuestarios, las pymes que cierran… son muchos los factores que provocan que las “cuentas no cuadren” para miles de españoles que les cuesta llegar a fin de mes.

    Sin embargo, el principal problema que nos afecta a la mayoría de nosotros es el mismo: nos gusta vivir por encima de nuestras posibilidades. En “GenerationX Finance” nos muestran por qué muchos de nuestros problemas económicos nos los “hemos buscado solitos”. ¡Esperamos vuestros comentarios! 

    En Estados Unidos lo llaman “vivir el sueño americano” y en España simplemente lo llamamos “vivir bien”. Durante muchos años, los españoles hemos disfrutado viviendo con un dinero que realmente no teníamos: nos hemos hipotecado alegremente sin pensar en las consecuencias y nos hemos endeudado comprando decenas de bienes y servicios que realmente no necesitamos. No hemos sido previsores, y ahora estamos pagando las consecuencias. Pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

    1. Hipotecándonos por casas que no podemos pagar

    Este es el principal problema económico de la mayoría de las familias españolas: pagar la hipoteca. Durante generaciones se nos ha dicho que para ser “españoles de verdad”, debíamos comprar nuestra propia casa y por qué no, también tener una casa en la playa o en la montaña. Todos sabemos cuáles han sido las consecuencias de esta mentalidad tan “mediterránea”

    Ahora, cuando la burbuja inmobiliaria está mostrando su cara más amarga, no está de más hacernos las siguientes reflexiones. ¿Cómo es posible que el mercado de pisos de alquiler en España sea el más bajo de Europa? Se calcula que menos del 10% de los pisos de nuestro país se ofrecen en régimen de alquiler, cuando en otros países europeos esta tasa puede llegar al 40%. ¿Qué es lo que nos ata tanto al ladrillo? ¿Realmente necesitamos estar pagando a nuestra entidad financiera durante 40 años una casa que nunca llegará a ser nuestra del todo?

    El no apostar por el alquiler no sólo nos limita económicamente, sino también laboralmente. Los españoles son los europeos que menos predispuestos están a cambiar de lugar de residencia para encontrar un nuevo trabajo. Es evidente, porque si ya están pagando una hipoteca, ¿cómo van afrontar además el pago de un alquiler en otra localidad?

    2. El coche, cuanto más grande mejor (fetichismo del automóvil)

    El coche se ha convertido con el paso de los años en un “reflejo de nuestra personalidad”. Queremos que nuestro coche sea potente, de diseño, todoterreno o sencillamente que indique nuestro nivel económico. Si bien para muchísimas personas es un elemento indispensable sin el cual no se imaginan vivir, para muchas otras no es más que un lujo innecesario, especialmente cuando se plantean comprarse un segundo o incluso un tercer vehículo.

    El problema es que la industria del automóvil es crucial para nuestro país. No solo muchas de las plantas de producción de vehículos tienen su sede en España, sino que miles de puestos de trabajo directos e indirectos dependen del automóvil. Y aunque ni mucho menos nos queremos posicionar contra el automóvil, es de hecho uno de esos bienes que está empobreciendo a muchas familias (coste del vehículo, mantenimiento del mismo, seguro, impuesto de circulación, ITV, etc.)

    Son muchas las familias que siguen endeudándose y pasándolo mal por mantener un bien que realmente no necesitan. La buena noticia es que cada vez son más las personas que se están dando cuenta de que esto es así. Van a trabajar y se mueven en su ciudad en transporte público y si necesitan hacer un viaje alquilan un vehículo por unos días. Sabemos que este planteamiento es utópico en muchas ciudades y pueblos de España, pero es un modelo que muchos que pueden plantear ya.

    3. ¿En qué nos estamos gastando nuestro dinero?

    Es cierto que grandes inversiones como las que hemos visto en los dos primeros puntos suponen un gran esfuerzo financiero, pero para muchos expertos donde realmente estamos perdiendo mucho dinero es en las pequeñas cosas. Nos suscribimos a canales de pago, tarifas de datos para nuestro smartphone (después de comprarnos un iPhone), a revistas que realmente no leemos y decenas de otros servicios de los que realmente no exprimimos su potencial. Es aquí donde estamos perdiendo mucho más dinero del que pensamos.

    No estamos abogando, ni mucho menos, por llevar una vida espartana, pero sí por analizar y racionalizar nuestros pequeños gastos. Si realmente aprovechamos los cincuentamil canales que nos ofrece Digital Plus (por poner un ejemplo) merece la pena que hagamos esa inversión, pero si solo nos limitamos a ver una película de vez en cuando…¿está justificado ese gasto? Si aplicamos este planteamiento a todo nuestro presupuesto familiar, descubriremos que sin bien hay cosas esenciales para nuestro bienestar (incluidas en el ocio) muchas otras son superfluas y prescindibles.

     


    Rescatar nuestro plan de pensiones (u otros fondos)

    Hay una buena razón por la que los planes de pensiones se llaman así: ¡sirven para completar nuestra pensión! Aunque parezca increíble son muchas las personas que después de ahorrar durante años para su plan de pensiones llegan a conclusiones como las que siguen: “¿Sabes qué? Creo que lo mejor es sacar el dinero del plan y comprarnos ese apartamento en la playa”.

    Muchos otros suelen retirar estos fondos cuando se enfrentan a una verdadera necesidad económica. Han perdido su trabajo, tienen que afrontar un gasto imprevisto, etc. No obstante, y aunque sea difícil de llevar a cabo, retirar dinero de estos fondos debe de ser la última de nuestras opciones, porque más tarde, los vamos a necesitar. Si realmente no tenemos otra opción, adelante, pero hasta entonces deberemos explorar cualquier otra vía.

    No hay que olvidar que se trata del dinero de nuestra jubilación y que aunque en España contamos con un buen sistema de pensiones, todo parece indicar que las cosas van a cambiar en un futuro próximo.

    Empezar a ahorrar demasiado tarde

    ¿A qué edad comenzamos a pensar en nuestra jubilación? Muchos pensarán que a los cincuenta años es una buena fecha para ir pensando cómo vamos a vivir el resto de nuestra vida, por lo que harán sus previsiones económicas, contratarán fondos y harán inversiones a partir de esa fecha.

    Para Gen X Finance este planteamiento supone empezar a ahorrar demasiado tarde. Aseguran que si bien cuando comenzamos a trabajar todavía “tenemos toda nuestra vida por delante”, esto no implica que no debamos a empezar a ser previsores.

    No se trata de guardar el dinero “debajo del colchón” sino de realizar una reflexión económica seria desde que somos jóvenes. Este planteamiento cada vez está más presente en los países anglosajones y va a tardar en llegar a España donde lo que se tiene, se gasta.

    No marcarnos objetivos

    Somos muchos los que nos dejamos llevar por la inercia financiera y económica de nuestro presupuesto. Como hemos dicho antes, sabemos el dinero con el que contamos, pero no sabemos en qué lo estamos gastando o cuánto necesitaremos para el futuro. Como en otras áreas de la vida, es importante marcarnos nuestros propios objetivos financieros.

    ¿Cuánto dinero queremos ahorrar este año? ¿Cuál queremos que sea nuestro límite de gasto? ¿Lo hemos pensado? Dejarnos llevar por la inercia, a menos que tengamos un gran sueldo, no suele acarrear buenas consecuencias.

     

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