Sábado , 10 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • ¿Estás preparado para exportar?

    La internacionalización de las pymes es una de las recetas que muchos expertos proponen para escapar del temporal económico que están sufriendo muchas pequeñas empresas de nuestro país. Pero exportar nuestros productos supone en la mayoría de las ocasiones algo más que aprender a vender.

    Contrastes culturales, diferentes zonas horarias, otros idiomas…son varios los obstáculos a los que la pequeña empresa debe enfrentarse cuando se lanza a la aventura internacional. Pero como siempre, Internet nos puede ayudar. 

    1. Información básica

    Antes de comenzar a hacer negocios en otro país, resulta de vital importancia que tengamos a nuestra disposición algunos datos básicos. Una pequeña investigación puede ayudarnos en esa tarea. Lo primero que tenemos que hacer es visitar las página oficial del país en cuestión, en la que normalmente podemos hacer una primera aproximación a la información que nos interesa.

    Lo normal sin embargo es que este tipo de páginas estén orientadas más al turismo que a la persona interesada en hacer negocios, por lo que después de un rápido vistazo seguramente nos quedemos con ganas de más. Nuestra segunda parada es la Wikipedia cuyos artículos (más o menos objetivos sobre la realidad social de un país) nos suelen ofrecer un completo apartado en el que podemos consultar datos interesantes como la lengua oficial del país, la forma de gobierno, la población, la renta per cápita, moneda, etc.

    Si aún necesitamos completar la información que ya disponemos, podemos sin duda acudir a The World Factbook, una enorme base de datos elaborada y mantenida por la CIA que incluye hasta el último de los detalles públicos que nos interesaría conocer de cualquier país del mundo. Tras consultar estas tres fuentes de información sin duda tendremos material de sobra para conocer de cerca a quienes serás nuestros nuevos clientes.

    2. Diferencia de horarios

    A nadie le gusta que le despierten a las tres de la mañana para preguntarle por el estado de una factura. Una de las primeras máximas que tenemos que tener en cuenta cuando realizamos negocios en el extranjero es que los horarios cuentan mucho.

    Aunque si trabajamos principalmente con un único país enseguida nos acostumbraremos a sus horarios y ritmos de trabajo, probablemente la cosa se complique cuando empecemos a trabajar con varios países a la vez. Afortunadamente en la Red disponemos de varias aplicaciones que nos van a ayudar a gestionar perfectamente los horarios.

    Time Zone Converter por ejemplo es una de esas aplicaciones que nos va a ayudar a gestionar los distintos husos horarios en los que nos movemos. No sólo nos permite calcular qué hora es un país con respecto al nuestro, sino que nos permite introducir varios elementos e incluso proyecciones de futuro (calculando por ejemplo que en determinados países se gana o pierde una hora entre estaciones) lo cual resulta ideal para fijar reuniones a a futuro.

    Otra opción la encontramos en  World Time Zone, una web mucho más gráfica que la anterior que nos muestra una imagen del globo. Nos ofrece datos tan interesantes como las horas de luz de cada una de las ciudades o el horario en el tiempo real del pueblo más remoto que podamos encontrar en la selva amazónica. Si la ciudad de tu cliente existe, World Time Zone sabrá perfectamente donde está.

    Pero si tenemos prisa y necesitamos saber una horario en tres segundos, Google puede ser una buena solución. Basta escribir en la caja del buscador Time + nombre de la ciudad y tendremos la respuesta en un periquete.

    3. Traductores

    Aunque el inglés es el idioma internacional de los negocios, nunca está de más aprender algunas palabras del idioma que se habla en el país en el que queremos entrar. No sólo haremos una buena impresión, sino que además mostraremos que nos preocupamos por la cultura del otro país, que apreciamos su diversidad, etc.

    Para ello no hace falta que tomemos cursos nocturnos ni que nos apuntemos a una escuela de idiomas. Utilizando inteligentemente el traductor de Google, el de Yahoo o incluso del de Bing, podemos añadir unas palabras amables en ese e-mail que vamos a enviar a Alemania o saludar con un cálido “ahoj” a nuestro nuevo cliente checo.

    Eso sí, aunque la calidad de los traductores on-line ha mejorado mucho en los últimos años, no conviene utilizarlo para frases complicadas ya que hemos de tener en cuenta de que en la mayoría de los casos la traducción que hará será literal, perdiéndose todos los dobles sentidos, juegos de palabras e incluso subordinaciones, expresiones, etc.

     


    4. Llamadas internacionales

    Si no somos cuidadosos, la factura telefónica de nuestras llamadas al extranjero puede darnos más de una sorpresa, cuando no un serio disgusto. Una vez más, y especialmente en esta ocasión, recomendamos los servicios de VoIP para comunicarnos con nuestros clientes o socios en el extranjero.

    Programas como Skype nos permiten ahorros muy importantes en nuestras llamadas de voz, amén de que también podemos utilizar servicios de chat o mensajería instantánea como Google Talk o Camp Fire.

    5. Envíos internacionales

    Enviar paquetes a ciertos países puede ser toda una aventura. Sabemos cuando los enviamos pero en muchas ocasiones nos sabemos ni el el camino que toman ni cuándo van a llegar finalmente a su destinatario. Aunque muchas empresas de mensajería nos prometen puntualidad británica, existen algunas páginas web que nos permiten seguir en tiempo real el estado de nuestro envío, obteniendo de esa forma una pequeña información extra para sentirnos más seguros.

    Así, servicios on-line como TrackThis, TrackthePack y Packagetrack nos permiten conocer en tiempo real el estado de nuestro envío informándonos por e-mail, mensaje de texto e incluso Facebook o Twitter. Casi todos estas webs funcionan con grandes multinacionales como FedEX o UPS e incluso algunas como TrackThisPack disponen de su propia aplicación para el iPhone.

    6. Protocolo y etiqueta

    Cuando tratamos con clientes que pertenecen a otras culturas es importante conocer los códigos culturales que diferencian la buena de la mala educación. Para lo que nosotros es normal o de cortesía puede resultar ofensivo para otras personas. Por ejemplo no es buena idea invitar a nuestro socio Indio a comer un buen chuletón sin preguntar antes (las vacas son sagradas para los indios) o regalar flores de agradecimiento a nuestro cliente ruso (las flores sólo se dan en los funerales en aquél país).

    Webs como Kwintessential nos muestran todos los detalles que debemos conocer de la etiqueta internacional. Consultarla es una buena forma de evitar malos entendidos y una vez más demostrar nuestra preocupación por otros países y culturas.

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