Martes , 6 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Liderazgo: incorpora el sentido del humor

    Un reciente estudio desarrollado por Robert Half International muestra que el 84% de los directivos considera que los trabajadores que tienen un buen sentido del humor, se revelan como mucho más productivos y eficientes.

    Incorporar el humor a nuestro puesto de trabajo es una fantástica forma de lidiar con situaciones difíciles, reducir el estrés, aumentar nuestra creatividad, mejorar nuestras relaciones públicas e incluso, ser mejores líderes. En este artículo os mostramos ocho pistas para venir con un mejor humor a trabajar. 

    Encuentra la alegría de vivir

    Aunque suene un tanto cursi, nunca estaremos de buen humor si no damos con esa “alegría de vivir” que nos hace despertarnos al menos con media sonrisa cada mañana. ¿Cómo hacerlo? Aunque no hay soluciones mágicas, podemos apuntar algunas formas.

    1. Aparta el egocentrismo para otro momento. Céntrate en qué puedes hacer por los demás, en vez de pensar siempre en tí mismo. Una buena forma de empezar es leer el clásico “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie

    2. Si de tener buen humor se trata, tendrás que reírte más a menudo. Los expertos calculan que los niños se ríen una media de 400 veces al día, mientras que los adultos no suelen superar las 15. No se trata de pasar todo el día de carcajada en carcajada, pero deberíamos llegar a las 40 veces para tener una salud óptima en este punto.

    3. Si tenemos que reírnos, hay que empezar por consumir material que nos haga reír. Leer tiras cómicas, ver comedias, acudir a espectáculos de humor… son tres buenas maneras de empezar. 

    Descubre qué es lo que te hace reír

    Como hemos comentado en el punto anterior, si vamos a tener que reírnos 40 veces al día, tenemos que tener “a mano” el material que nos hace reír. Para empezar, podemos componer una lista de digamos…107 elementos que nos ayuden en esta tarea. Una buena lista podría contener los siguientes elementos:

    • 13 Películas
    • 11 Series de televisión
    • 5 Citas famosas
    • 19 Historias personales
    • 5 Series de dibujos animados
    • 7 Vídeos
    • 11 Cómicos
    • 7 Famosos
    • 7 Fotos divertidas
    • 7 Personas que conocemos personalmente
    • 15 Cosas que se nos ocurran de repente

    Usa tu propio material

    Detrás de cada experiencia personal, podemos encontrar una situación cómica o graciosa. Una de las claves de desarrollar un buen sentido del humor consiste en detectar el humor que se oculta incluso en situaciones complicadas. Cuando te encuentres algo alicaído siempre puedes echar mano de…

    • Anécdotas divertidas que has contado a otros, o que otros te han contado a tí
    • Momentos embarazosos o “humillantes” que hayamos vivido en nuestras carnes
    • Situaciones que hayan supuesto un gran cambio en nuestras vidas
    • Momentos complicados (incluso aquí debemos aprender a mirarlos con una nueva perspectiva)

    Adapta el material de otro

    Además de utilizar nuestro “propio material”, nada tiene más arraigo entre los cómicos de todo el mundo que adaptar el material creado por otras personas. ¿Cómo se traduce esto en un entorno corporativo?

    Por ejemplo, podemos utilizar una viñeta o una tira cómica divertida como parte de esa presentación tan “seria” que tenemos que hacer frente a nuestros colegas de trabajo. Otra buena forma de hacerlo es adoptar como nuestros algunos chistes o frases divertidas que hemos oído a algún cómico, introduciéndolas en momentos de estrés, en los que parece que la tensión se puede cortar con un cuchillo.

     


    Comprende a tu audiencia

    Utilizar el humor cuando ocupamos una posición de liderazgo supone entender dónde se encuentra esa línea que no debemos traspasar, cuando lo que decimos deja de ser divertido, para comenzar a ser molesto. Para ello, nada mejor que estudiar la reacción de nuestra audiencia.

    • Prestando atención a la reacción de nuestros interlocutores hacia el humor
    • Conociendo de cerca a quién nos estamos dirigiendo
    • Invitando a los demás a participar en situaciones divertidas

    Aprende las reglas

    Existen algunas situaciones que pueden tener su gracia en un bar o entre amigos, pero que desde luego no tienen cabida dentro del ámbito profesional, por muy divertidas que nos parezcan. En este sentido, en el trabajo no es tolerable gastar bromas pesadas, ni realizar comentarios excesivamente sarcásticos especialmente en temas como la orientación sexual, creencias religiosas o etnia de nuestros interlocutores.

    Si estamos a punto de decir o hacer algo cuyo “sentido del humor” nos parece “cuestionable”, lo mejor es no hacerlo. Está bien ser gracioso y divertido, siempre que seamos capaces de no herir sensibilidades. Una buena forma de dilucidar si “podemos o no” decir algo, es plantearnos el siguiente “test mental” antes de decirlo.

    • ¿Se lo podrías decir a tu madre?
    • ¿Te molestaría si tú fueses el objeto de dicho chiste o burla?
    • ¿Es fácil de entender por casi todo el mundo?

    Aprende a reírte de tí mismo

    Los buenos líderes, aquellos que saben hacer reír a los demás, son sobre todo aquellos que han aprendido a reírse de sí mismos. Son capaces de no tomarse a ellos mismos demasiado en serio y es más, permiten que los demás también hagan chistes y pequeñas burlas sobre ellos. 

    No obstante, a la hora de hacer un comentario sobre nosotros mismos, hay que tener en cuenta lo siguiente…

    • Elegir situaciones en las que nos encontremos especialmente cómodos
    • Elegir áreas en las que nuestras competencias estén totalmente fuera de discusión

    ¿Necesitas una idea? Simplemente mira a tu alrededor 

    Las empresas constituyen un microcosmos en las que una multitud de situaciones tienden a ser divertidas o graciosas. El humor nace de la exageración, los juegos de palabras, los malos entendidos, contradicciones, ambigüedades, inconsistencias, etc.

    En cualquier empresa o espacio de trabajo se dan estas situaciones casi a diario. Aprovéchalas, en tanto en cuanto…

    • Tu humor consiga que los demás se sientan mejor.
    • No te “cebes” siempre en las mismas personas.

    Esperamos que esta pequeña guía te haya hecho sonreír. Si es así, quizás mañana puede ser el primer día en el que en tu empresa comience a respirarse un aire diferente.

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