Domingo , 4 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • 99 excusas para no poner en marcha una idea

    Existe un viejo refrán judío que asegura que “si no quieres hacer algo, cualquier excusa que pongas será igual de buena”. En otras palabras, si no vas a hacer algo, ¿Qué importa la excusa que te pongas? El resultado será el mismo.

    Todos tenemos nuestras excusas favoritas: no tengo tiempo, no me siento inspirado o me da miedo el fracaso, son algunas de las más empleadas para evitar no hacer algo. Si quieres descubrir muchas más y cómo enfrentarnos a ellas, tendrás que leer el resto del artículo. ¡No te lo pierdas!

    1. No tengo tiempo

    En el número uno de la lista, encontramos la excusa favorita para millones de personas: la falta de tiempo. El tiempo, al igual que el dinero, difícilmente nace de la nada, ni podemos esperar que llegue a nosotros como por arte de magia. Al contrario, debemos de esforzarnos por encontrar ese tiempo libre que necesitamos, asumiendo un actitud proactiva.

    2. Tengo miedo al fracaso

    Cuando realmente intentamos hacer algo, nuestras posibilidades de fracasar son superiores a las que tenemos de triunfar. El fracaso es algo que tenemos que asumir casi por descontado, pero a la vez, es la mejor forma de adquirir experiencia, aprender, crecer y finalmente de acabar triunfando. Como se suele decir, “el peor fracaso es no arriesgarse a fracasar”.

    3. No estoy inspirado

    Aunque las musas de la inspiración puedan “revolotear alegremente” junto a tu mesa de trabajo de vez en cuando, no suele ser lo habitual. Como suelen decir los grandes músicos y escritores, “la inspiración es cosa de principiantes”.

    La creatividad, el estar concentrado en un proyecto que nos entusiasma nace del trabajo duro y no al revés. La idea de que necesitamos estar inspirados antes de trabajar es una trampa que nos conduce directamente a la desmotivación y a la procrastinación.

    idea

    4. Necesito compaginar mi vida profesional y personal

    Vivir una vida equilibrada, en la que tengamos tiempo para realizarnos tanto personal como profesionalmente es uno de los objetivos a los que todos deberíamos aspirar. Sin embargo, debemos preguntarnos qué significa este planteamiento.

    Para algunos puede implicar simplemente recortar el número horas que pasan en el trabajo (aún a costa de no avanzar en su carrera) para tener más tiempo libre. Para otros, significa trabajar mejor, de forma más productiva, de modo que no tengan que pasar tantas horas en el trabajo.

    5. Mi proyecto no es lo suficientemente original

    ¿Qué es lo original? Si lo pensamos un poco, poquísimos productos en la historia de la humanidad pueden ser considerados totalmente originales, nacidos de la mente de un genio que no se haya inspirado en algo anterior. Inspirarnos en el trabajo de otros es algo que se ha hecho desde que el hombre es hombre y esto no quiere decir que esté mal, o haya algo reprobable. 

    Nuestra máxima sin embargo es que aunque nos inspiremos en algo que ya existe, sea algo auténtico, de lo que podamos sentirnos realmente orgullosos.

    6. Me da “miedo” la competencia

    El hecho de que alguien esté trabajando en una idea muy similar a la nuestra no es ninguna razón válida para bajar los brazos. Más bien al contrario, la competencia debe ser el mayor de nuestros estímulos para mejorar nuestro proyecto.

    ideas

    7. Pensándolo mejor…mis expectativas son muy altas

    Es fácil caer en la tentación de marcarnos metas poco realistas.  Soñar con los ojos abiertos imaginando hasta dónde seremos capaces de llegar, el reconocimiento y la popularidad que obtendremos, las entrevistas que tendremos que conceder etc. para al final darnos un baño de realidad y constatar que quizás nuestras expectativas eran demasiado altas.

    Esta situación puede ser bastante frustrante y se evita teniendo los pies sobre la tierra desde el primer momento.

    8. No es el momento adecuado

    En determinadas y muy raras ocasiones, esta excusa tiene la particularidad de ser verdad: a veces los astros se conjuran en nuestra contra y tenemos que asumir que no es el mejor momento para poner en marcha nuestro proyecto.

    Sin embargo la inmensa mayoría de las veces esta afirmación no pasa de ser una excusa sin fundamento porque…¿qué es realmente lo que te impide poner en marcha tu idea? ¿seguro que no puedes superar ese obstáculo?

    9. Tengo que tenerlo todo planeado antes de empezar

    Hay personas que se pasan su vida planificando, preparando todo lo que necesitan para llevar a cabo su idea. Sin embargo, a la hora de la verdad, no acaban de dar el paso y continúan planificando. La conclusión es sencilla: más acción y menos planificación.

    10. Mi idea no está lo suficientemente pulida

    Charles Darwin se pasó más de 20 años desarrollando su idea de la selección natural. Su idea era publicar una gran obra en varios volúmenes en los que pudiese pormenorizar hasta el más pequeño de los detalles de su teoría. Afortunadamente, en 1858 recibió una carta del naturalista Alfred Russel en la que básicamente resumía en pocas líneas lo que iba a ser la gran teoría de Darwin.

    Recuperado del impacto, este hecho precipitó la publicación de “El origen de las especies”, una obra algo abstracta y vaga pero que en cambio ha revolucionado la historia de la ciencia.

    Aunque en el titular del reportaje prometíamos 99 excusas, hasta aquí hemos expuesto las que nos han parecido las 10 más comunes y repetidas. El resto, es cosa vuestra y para ello os animamos a compartir vuestra excusa favorita en nuestra página de Facebook.

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