Sábado , 3 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • 10 errores que como startup no puedes cometer

    Fundar y gestionar una start-up puede llegar a ser una auténtica carrera de obstáculos, muchos de los cuales, ni siquiera los vemos venir. Rosalund Resnik, famosa periodista del Wall Street Journal analiza esta semana cuáles son los principales errores que como emprendedores debemos evitar.

    Así, fallar al definir nuestro plan de negocio, entrar en un nicho de mercado demasiado pequeño o incluso obtener demasiada financiación para nuestro proyecto empresarial son algunas de las trampas que debemos aprender a sortear.

    1. Iniciar la aventura en solitario

    Resulta muy complicado que nuestra empresa pueda crecer si decidimos emprender nuestra aventura en solitario. Es cierto que cuando los recursos económicos escasean muchos no pueden contar desde el primer momento con un gestor administrativo, un representante comercial o un empleado que les ayude con las tareas menos agradecidas, pero si lo que queremos es que nuestra start-up prospere, los vamos a necesitar.

    Una posible solución pasa por gestionar por un margen de beneficios que nos permita contratar a más personas o en todo caso apostar por una empresa de outsourcirng que nos ayude a sobrellevar (sobre todo al principio) las tareas más rutinarias o complejas.

    2. Prestar atención a demasiadas voces

    Por supuesto que antes de iniciar nuestra aventura empresarial, más nos vale estar bien informados sobre lo que nos vamos a encontrar. Y por supuesto que una de las mejores formas de hacerlo es hablar con expertos y empresarios de referencia en nuestro campo.

    Sin embargo si prestamos atención a todas las personas que “se cruzan en nuestro camino” corremos el serio riesgo de posponer indefinidamente la puesta en marcha de nuestra empresa. Todo acabará pareciéndonos demasiado complicado y nuestro entusiasmo inicial se diluirá.

    Nuestro consejo en este punto es elegir a una o dos personas como máximo, para que nos asesoren durante todo el proceso. El resto de “influencers”, puede esperar.

    3. Invertir demasiado tiempo en el desarrollo de nuestro producto y demasiado poco en su comercialización

    Aunque es verdad que es realmente complicado tener éxito como empresa si no tenemos un buen producto que vender, también lo es que los emprendedores que pasan demasiado tiempo puliendo los detalles antes de lanzarse a la venta, pueden perder la partida frente a un competidor que presente un producto quizás no tan sólido pero que disponga de una fuerza comercial mayor.

    En el Wall Street Journal denominan este error de partida como “el campo de los sueños del emprendedor”: aman tanto a su producto que acaban dándose cuenta demasiado tarde que el objetivo principal es venderlo.

    4. Apostar por un nicho demasiado pequeño

    Puede resultar muy tentador apostar exclusivamente por un nicho pequeño. Si hemos actuado con inteligencia pronto podemos dominar el nicho y tener un crecimiento inicial bastante rápido. El problema es que cuando nuestra empresa comience a crecer, puede darse de bruces con las paredes de nuestro microsector.

    Una buena idea es ampliar el nicho en el que queremos entrar, y aunque puede que pase mucho más tiempo antes de que seamos un actor importante, en ocasiones conviene apostar por una liga inferior para más tarde poder crecer con más facilidad.

    5. Entrar en el mercado sin la ayuda de un distribuidor

    Es fácil entrar en un sector cuando ya existe una tupida red de comerciales y un canal de distribución bien definido e implantado, que pueden dar a conocer fácilmente nuestro nuevo producto. Moda, comida, medios de comunicación, tecnología, etc. son ejemplos de industrias que cuentan con un buen canal sobre el que nos podemos apoyar.

    Servicios de relaciones públicas, estudios de yoga o peluquerías caninas no tienen tanta suerte y o bien dan con la tecla adecuada para triunfar rápidamente o bien se suelen quedar en nada.

     


    6. Pagar demasiado para conseguir clientes

    Invertir mucho dinero en marketing y publicidad  puede atraer rápidamente a una gran cantidad de clientes, pero puede transformarse en una estrategia perdedora si nuestra empresa no es capaz de transformar el presupuesto invertido en clientes fieles a nuestra marca.

    Por ejemplo, una empresa que desarrolla una web e invierte 500 euros mensuales en publicidad para captar clientes que deberán pagar 20 euros al mes por suscribirse a sus servicios, harán poco negocio si esos mismos clientes acaban por cancelar su suscripción al cabo de pocos meses.

    7. Conseguir poca financiación

    Muchas start-ups parten de la base de que todo lo que necesitan para funcionar es obtener la suficiente financiación como para alquilar una oficina, comprar los equipos necesarios, crear y gestionar su inventario y tener a sus futuros clientes llamando a la puerta.

    Suelen olvidarse en cambio de que necesitarán capital para pagar salarios, seguros sociales, compras imprevistas y todo lo necesario para poder producir algún día beneficios.

    A menos que creemos una empresa en la que los trabajadores sean unos locos entusiastas que trabajan exclusivamente por la ilusión de un beneficio futuro, deberemos asegurarnos en primer lugar de que contamos con los suficiente recursos como para empezar.

    8. Conseguir demasiada financiación

    Aunque parezca mentira, obtener demasiada financiación también puede ser un problema. Algunas start-ups generan una expectación tal que en ocasiones no se corresponde con la realidad. Empresas que parecen “infladas” triunfan después de cada ronda de financiación y con tanto dinero, parece que todo es posible.

    Sin embargo cuando el mercado no responde a la expectativas creadas, la caída puede ser mucho más dura de lo que se podía esperar.

    9. No contar con un plan de negocio

    Toda empresa que quiera tener una pequeña esperanza de sobrevivir después de un año de actividad, debería ser capaz de responder correctamente a las siguientes preguntas.

    1. ¿Existe un mercado para nuestro producto?
    2. ¿Cuáles son las barreras de entrada en el sector? ¿Y sus requisitos?
    3. ¿Quién es nuestra competencia? ¿Cómo funcionan las empresas y los productos con los que queremos competir?
    4. ¿Cuáles son las condiciones del mercado para productos complementarios y cómo afectarán al negocio desde el punto de vista financiero?
    5. ¿Qué estrategias de marketing sigue nuestra competencia?
    6. ¿Podemos ofrecer precios competitivos y atractivos para el consumidor?
    7. ¿Cuál es la situación del mercado laboral en este momento? ¿De qué forma nos afecta como empresa?
    8. ¿Qué regulaciones autonómicas, estatales o de la Unión Europea afectan negativamente a nuestro negocio? 
    9. ¿Qué organismos pueden facilitarnos la ayuda financiera que necesitamos para empezar? ¿Conocemos los distintos productos financieros, ayudas estatales y comunitarias, etc.?

    10. Pensar demasiado en nuestro plan de negocio

    Igual de grave es no disponer de un plan de negocio que intentar diseñar el “plan de negocio perfecto”, ese que sin fallos ni fisuras nos va a proporcionar un éxito inmediato. Para estos casos nada mejor que remitirnos al tradicional refrán italiano que dice “pensa e ripensa, che nell pensá impazzi, e quando hai pensato tanto, non hai pensato un cazzo”

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