Sábado , 3 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Lo peor que te puede pasar como Freelance

    En MuyPymes os hemos contado en muchas ocasiones cuáles son las prácticas que como freelance, debemos evitar a toda costa. Por supuesto, no todos los errores tienen el mismo peso y si bien muchos “se nos pueden pasar”, otros son errores que a todas luces se nos antojan como casi imperdonables.

    Hoy os queremos hablar precisamente de este segundo tipo de errores, aquellos que podemos cometer una o dos veces cuando somos principiantes, pero que nos pueden condicionar el resto de nuestra carrera si no prestamos la suficiente atención. 

    1. Trabajar sin contrato

    Por supuesto, todos los freelancers que empiezan, sobre todo cuando no tienen una cartera de clientes consolidada, tienden a “cobrar en negro”, y damos por supuesto que en estos casos no hay ningún tipo de contrato más allá de una mera formalización verbal.

    Sin embargo, si realmente nos queremos dedicar a nuestra profesión, esto tiene que cambiar lo más rápidamente posible. Nunca nos van a tomar en serio a menos que seamos profesionales independientes, que emitamos nuestras propias facturas y coticemos a la seguridad social por ello.

    Sin estos pre requisitos básicos, siemrpe estaremos en una posición de inferioridad manifiesta con respecto a nuestros clientes y tarde o temprano nos lo van a hacer pagar.

    2. Trabajar para cualquier cliente

    A menudo, el hecho de que estemos “cortos de efectivo”, nos lleva a ignorar deliberadamente todas las señales negativas que nos está enviando un potencial cliente.

    Desde el primer momento vemos los riesgos que puede representar trabajar para él, lo complicadas que pueden volverse las situaciones, o lo mucho que vamos a tener que pelear para que nos paguen lo justo… pero necesitamos el dinero y aceptamos el encargo.

    Cuando más tarde las cosas parecen ir mejor porque hemos conseguido otros clientes, nos damos cuenta que seguimos enganchado a ese primer encargo que nunca debimos aceptar.

    3. No cumplir con los plazos de entrega, no acudir a las citas

    Uno de los principales errores que cometen los freelancers es olvidarse del hecho de que en el 99% de los casos, el cliente tiene la razón.

    De hecho, si hay algo que puede achacársele a este colectivo es que en demasiadas ocasiones es poco formal y falla al cumplir con las expectativas mínimas que le son exigibles: que entregue su trabajo a tiempo y que esté disponible cuando se le necesita.

    Por si esto fuera poco, muchos, imbuidos por una especie de “aura de gurú” llegan incluso a menospreciar el trabajo que se les está encargando, apoyándose en una teórica falta de conocimientos técnicos del cliente que encarga el mismo.

    La falta de profesionalidad y el exceso de vanidad son dos de las peores prácticas en las que podemos caer, dos de las prácticas (terriblemente comunes) que debemos evitar a toda costa.

    4. Comenzar a trabajar sin cobrar una parte por adelantado

    Este suele ser un error muy común en el mundo freelance y que suelen cometer tanto los que empiezan como los más experimentados. Siempre que aceptemos un encargo deberíamos estar en posición de negociar un anticipo, especialmente si no se trata precisamente de un proyecto corto.

    Esto no debe interpretarse como una falta de confianza hacia el cliente, sino de hacerle saber que se ha comprometido con nosotros, que ha contratado un servicio profesional.

    El cliente sabe desde el primer momento que está pagando por el tiempo y el trabajo de alguien y va a sentirse mucho más interesado porque la comunicación y el flujo de trabajo sea de la mejor forma posible.

     


    5. Cobrar poco

    La inseguridad inherente al mundo freelance debe reflejarse en nuestras tarifas. Cuando cobramos poco y seguimos una política de “tirar los precios” no sólo nos estamos devaluando como profesional frente a los ojos de nuestros clientes (que no van a dudar a la hora de aprovecharse de nosotros) sino que estamos devaluando el trabajo de todo el colectivo, de toda nuestra profesión.

    De hecho, los “profesionales” que se anuncian cobrando la mitad que otros, ofertando tarifas ridículas, suelen ser vistos con muy malos ojos dentro de su profesión, despiertan no pocas animadversiones y a la larga pueden encontrar más de una puerta cerrada.

    6. Asumir una carga de trabajo excesiva

    Una de las consecuencias de incurrir en el error anterior es que para mantener un nivel de vida digno, vamos a tener que asumir muchos más encargos que cualquier otro freelance que se anuncie a precios razonables. 

    Por otro lado, es probable que este asumir un trabajo excesivo nos vaya a llevar directamente hacia el error número tres (no cumplir con los encargos, plazos de entrega, citas, etc.).

    Consecuencia de todo lo anteriore es que después de un tiempo cometiendo los errores 3, 5 y 6, encontraremos nuestra reputación más que devaluada y sobre una carrera que podía ser prometedora, se proyectarán largas sombras.

    7. No incluir una clásula de penalización en caso que el cliente quiera romper con nosotros

    No vamos a engañarnos. Las cosas, por muy buenos que seamos, no siempre funcionan como deberían. A veces el cliente no termina gustarle cómo estamos trabajando, o quizás ha conocido a otra persona que considera que podría hacer las cosas mejor, independientemente de que nuestro trabajo sea bueno.

    Un freelance profesional es el que sabe anticiparse a estos teóricos/posibles contratiempos, y por eso incluye en el contrato que le une a su cliente una cláusula en el que el cliente se compromete a pagar un tanto por ciento de todo el encargo si éste decide poner fin a la relación contractual antes de que finalice el proyecto.

    8. Entregar el trabajo antes de haber cobrado

    En demasiadas ocasiones muchos diseñadores gráficos, programadores, periodistas, etc. se han llevado las manos a la cabeza cuando han descubierto que esa empresa que había contratado sus servicios, no tenía ninguna intención de pagar.

    Y lo que es peor. En más de una ocasión han constantado que esto iba a ser así después de haber entregado el trabajo. Como norma general nunca hay que entregar todo el proyecto hasta que no tengamos la garantía que vamos a cobrar por nuestro esfuerzo.

    Bien porque hemos recibido un anticipo, bien porque se trata de una empresa con la que ya hemos trabajo con anterioridad, cualquier nuevo cliente debemos ponerlo “en cuarentena” porque nunca sabemos qué puede pasar (a menos que sea una empresa de reputación notoria).

    ¿Significa esto que debemos “chantajear” al cliente? Ni mucho menos. El diseñador siempre debe por ejemplo, enviar su trabajo con una marca de agua que sólo eliminará después de haber cobrado; el periodista sólo anticipará la mitad de ese reportaje tan extenso que está preparando, etc. En definitiva, sólo es profesional que es capaz de visualizar los posibles escenarios a los que va a tener que enfrentarse, es aquél que a su vez, va a llegar más lejos.

     

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