Domingo , 4 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Cómo mejorar la relación laboral con tu superior

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    ¿Te gustaría tener un jefe mejor? Un jefe que te ayudase a mejorar en tu trabajo, que estuviese siempre disponible, que te apoyase en tu proyecto… en definitiva, un jefe que fuese también tu socio y aliado. Si ya lo tienes, eres afortunado, pero si no lo tienes…puede que te interese lo que acaban de publicar los chicos de HarvardBusiness, una pequeña guía que nos va a ayudar a construir una nueva relación con nuestro superior, a entender que a menos que nuestro jefe sea un piscópata, seguramente podamos poner de nuestra parte para que la relación mejore.Cuando examinamos la relación con nuestros superiores, muchos de nosotros tendemos a pensar que somos víctimas de personajes despiadados, incompetentes, que incluso pueden llegar a disfrutar complicándonos nuestro trabajo. Sin embargo ¿es realmente esto  así? ¿Qué hay de verdad y que de pura imaginación en la percepción que tenemos de nuestro jefe? Para HarvardBusiness, mejorar la relación con nuestro superior supone, entre muchas otras cosas, responder de forma honesta a las siguientes preguntas.

    ¿Estás cumpliendo con las expectativas?

    Si tu equipo no está dando el máximo o avanzando adecuadamente en el proyecto en el que se encuentra, difícilmente puede esperar mantener una gran relación con los mandos superiores. Rindiendo por debajo de lo que se espera de nosotros, únicamente vamos a conseguir fomentar cierta desconfianza y una relación distante.

    Como primer paso pues, debemos comprometernos a cumplir con nuestros objetivos, trazar un plan para cumplirlos o incluso, renegociar dichos objetivos. Si no lo hacemos, la relación con nuestro superior no puede sino empeorar, teniendo en cuenta que cumplir con las expectativas icnluye entre otras cosas compartir información importante, apoyo y lealtad.

    ¿Un coach o un juez?

    Lo normal es que la mayoría de los jefes sean ambos: un coach que nos ayude a mejorar en nuestro trabajo, pero también un juez que determine la calidad de lo que hacemos. Cae sobre nosotros la responsabilidad de determinar si nuestro jefe es más juez que coach o viceversa, cuándo se comporta de una forma y cuándo escoge la contraria y cuáles son los motivos que respaldan esas actitudes.

    Un error que muchos trabajadores suelen cometer es pensar que el jefe es exclusivamente un juez implacable que está ahí para “fastidiar” su trabajo. Esto les lleva a adoptar una actitud puramente defensiva, que les impide ver los aspectos positivos de fomentar una buena relación con su superior. Evidentemente, nadie es perfecto pero, dudamos de la figura de “jefe sádico” que disfruta haciendo sufrir a sus trabajadores.

    ¿Cuál es su nivel de confianza?

    ¿Has demostrado ser una persona competente y una personalidad de acorde a las exigencias de tu puesto? Estos son los dos pilares básicos sobre los que construye la confianza en la empresa. ¿Sabe cuáles son tus competencias, qué eres capaz de hacer y cómo eres capaz de hacerlo? ¿Cree en tus mismos valores, estándares e intenciones? ¿Mantiene contigo una relación sincera en la que fluye la comunicación?

    Perspectivas similares

    ¿Cómo afronta tu jefe los problemas y las situaciones imprevistas? ¿Comprendes cuáles son sus planteamientos? ¿Compartes con él alguno de sus puntos de vista? Si eres incapaz de sentir cierta empatía acerca de la forma en la que tu superior se enfrenta a situaciones complicadas, difícilmente vamos a poder desarrollar una relación cercana.

    Tu jefe no slo es un “figura autoritaria”, también es una persona

    Detrás de esas grandes letras que dicen por ejemplo “Director de Recursos Humanos” se esconde una persona con los mismos defectos e imperfecciones que todos los demás. Una persona que tiene que lidiar con las notas de sus hijos, acudir a pesadas reuniones familiares los domingos o que probablemente disfrute igual que tú tomando una cerveza mientras se traga una película “basada en hechos reales”.

    Igual que tú, tu jefe tiene sus propias aspiraciones, frustraciones, fortalezas, debilidades y miedos. Como tú, es producto de una educación y una experiencia. ¿Eres capaz de ver a esa persona? ¿Eres capaz de mirar el mundo a través de sus ojos?

    ¿Eres capaz de identificar sus fortalezas y debilidades?

    Puede que, obcecados por la ira, solo seamos capaces de ver los defectos y debilidades de nuestro jefe, obviando por supuesto todas sus cualidades y puntos fuertes. Una idea para mejorar nuestra relación es, en primer lugar, determinar cuáles son esos puntos fuertes y construir nuestra relación sobre ellos.

    Tu posición ante la autoridad

    A lo largo de los años, puede que hayamos desarrollado cierto “resentimiento” hacia las figuras de autoridad. Puede que ni siquiera estemos dispuestos a darle una oportunidad a nuestro superior ya que, en tanto a superior, es necesariamente negativo. Examinemos si hemos desarrollado este tipo de actitud, o si una experiencia previa nos ha llevado a mantener una actitud de desconfianza o abierta hostilidad (aunque no la manifestemos de forma explícita) hacia cualquier posición de autoridad, por el simple hecho de serla.

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