Sábado , 1 octubre 2016 Impresion Pyme
  • Así es el gestor de una pyme de éxito

    El tejido empresarial español está compuesto en su mayoría de pequeñas y medianas empresas, negocios que pasan su fase crítica tras los primeros años de rodaje, cuando toca consolidar el proyecto. Para superar con éxito esta fase de desarrollo empresarial es clave contar con un gestor que reúna una serie de cualidades que, teniendo en cuenta las dificultades económicas que atraviesa el país y los cambios en los modos de hacer, distan mucho de las que se consideraban necesarias unas décadas atrás.

    Uno de los mejores ejemplos que tenemos actualmente es Vicente del Bosque, el seleccionador nacional, que encarna a la perfección algunos de los valores que debe tener el líder del siglo XXI y que podemos deducir de declaraciones estas realizadas a un medio de comunicación: “llegué a la selección en un momento en el que los jugadores habían tenido un seleccionador al cual apreciaban mucho, de modo que tratar de ganarme su confianza era lo primero. Tenía que lograr que no me vieran como un intruso, sino como un colaborador que venía a implicarse en nuevos retos. Por otro lado, el hecho de llegar a un equipo ganador produce una sensación de inamovilidad. Es decir, como todo va bien, parece que no hay que cambiar nada. Y ésa fue justamente la mayor dificultad: ganarme su confianza y empezar a aportar”. Estamos pues ante la imagen más evidente del líder amable, comprometido con sus subalternos, consciente de la importancia del buen ambiente de trabajo y de formar equipo en la plantilla.

    Además de este talante conciliador y negociador,  los empresarios y gerentes de todo negocio, en la era de la Información y la comunicación, en un mercado más globalizado que nunca, deben reunir otra serie de cualidades, como las que citamos a continuación:

    Tener una perspectiva internacional, una visión más globalDebe saber apreciar los pros y contras de este contexto, del mundo sin barreras geográficas, las implicaciones y oportunidades que conlleva, así como los riesgos que este implica.

    Comprender la naturaleza de la cadena de producción y conocer los factores clave que influyen en el proceso de adopción de decisiones en dicho engranaje. Igualmente, hay que estar atento sobre lo que sucede fuera de la empresa. Es decir, estar alerta a los cambios que se producen en el mercado y las tendencias tecnológicas imperantes.

    Poder manejar un sistema de producción y una organización del trabajo que son ahora más flexibles que antes. En esto influye mucho la comunicación, la posibilidad de interconectarse y simultanear procesos y encuentros. Y no solo con los socios industriales, sino con los propios empleados. La comunicación interna ya es clave dentro de toda organización.

    Mimar al cliente por encima de todas las cosas. Se debe impulsar y mantener un excelente servicio al cliente. Por otro lado, cuidar también a los empleados. Trabajadores felices son sinónimo de mayor productividad y productos y servicios de mayor calidad. En esto influirá tanto la generación de un buen ambiente de trabajo como que estos perciban que son valorados dentro de la empresa, mediante planes de formación, programas de conciliación, etc.

    El trabajo en equipo, la clave. Como señalábamos en el caso de Vicente del Bosque, la unión hace la fuerza y con una plantilla unida todo será más fácil y las cosas saldrán mejor.

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