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Sábado, 22 de noviembre de 2014

Ocho errores que comete un freelance poco profesional

Ocho errores que comete un freelance poco profesional

El lanzamiento de Freelancer.com en España puede representar una gran oportunidad de negocio para muchos profesionales que hasta ahora no han tenido la oportunidad de llegar a una gran cartera de clientes. También es una oportunidad para muchos que no se habían planteado dar el salto al mundo freelance, pero que tienen aquí la excusa perfecta para hacerlo, encontrando una gran ventana de exposición de sus habilidades, de sus proyectos, etc.

En MuyPymes hemos hablado en numerosas ocasiones del mundo freelancing. Hemos hablado de lo que podemos esperar, de lo que debemos hacer y de lo que debemos evitar. Hoy queremos profundizar precisamente en esas malas prácticas, en esos errores de bulto que pueden costarnos un buen trabajo.

Un portfolio de baja calidad

Un portfolio de baja calidad, o que esté por debajo de la media de nuestro sector, puede conseguir espantar a más de un cliente. Y no sólo hablamos de que la calidad del trabajo sea mala, sino que a lo mejor los trabajamos que incluimos son antiguos, o no pone de relieve las características que se están pidiendo en el trabajo para el que nos hemos preparado.

O peor aún, que intentemos vendernos en el mundo freelance sin tener nada que mostrar.

Sin respuesta

Aunque parezca mentira, la gestión del correo electrónico no suele ser uno de los puntos fuertes para muchos freelancers, especialmente para los más “creativos”. Y es una pena porque muchas veces llegan muchos mails en los que se pide más información o en los que se contacta para un posible trabajo y se quedan sin responder, o se responden tarde y mal.

A veces esto se produce cuando el freelance tiene una alta carga de trabajo, sin pensar en que aunque no pueda asumir un encargo extra, sí que puede crear una relación que puede ofrecer frutos más adelante. La solución más sencilla es reservar un espacio cada día para gestionar el correo electrónico, echando mano de todas esas buenas prácticas de las que tantas veces os hemos hablado.

Errores tipográficos

Controla que tu página Web, tu blog corporativo, los e-mails que mandas, etc. no contengan no sólo ningún error ortográfico sino también tipográfico. Cualquier errata que contengan se disparará como una alarma en nuestro posible cliente, ya que si cometemos esos errores al “vendernos”, ¿Qué haremos con su encargo?

Sin referencias

Conseguir buenas referencias forma parte del proceso de construir nuestra marca personal. Si nadie está dispuesto a decir públicamente que hemos hecho un buen trabajo, que somos serios y profesionales, que cumplimos con la entrega, etc. daremos una impresión amateur y podemos alejar a más de un posible cliente.

No lo comprendes

Después de un intercambio de opiniones, tu posible cliente llega a la conclusión de que no eres capaz de comprender qué es lo que  te está pidiendo o que no eres capaz de adaptarte a sus necesidades.

Esto puede producirse cuando al querer ahorrar tiempo en tu gestión de correo electrónico, haces una lectura diagonal de los mails que te llegan, enviando como contestación respuesta pre-definidas y genéricas, que no tienen en cuenta una problemática concreta.

No sabes venderte

¿Por qué eres el mejor en tu campo? ¿Por qué eres el profesional perfecto para llevar adelante ese encargo? Hay miles de freelancers “ahí fuera” que hacen lo mismo que tú así que...¿Por qué debería confiar en ti?

Cuidado con las redes sociales

Las redes sociales son por supuesto una de las mejores herramientas que tienen los freelancers para promocionarse, pero también son herramientas que les dejan “expuestos”. Muchos clientes van a querer investigar nuestra reputación on-line antes de apostar por nosotros.

Cuidar al máximo la imagen que estamos trasladando a la Red es fundamental, porque un pequeño error puede hacer que paguemos meses de buen trabajo y dedicación.

Falta de entusiasmo

Cuando las aptitudes profesionales y las habilidades de varios de los freelancers que se postulan ante un puesto de trabajo son similares, entran en cancha otros factores.

Uno de los más decisivos es el entusiasmo que muestre el profesional por el proyecto que se le está presentando. Alguien que esté desando ponerse manos a la obra y que demuestre que realmente quiere el proyecto, tiene muchas posibilidades de conseguirlo.

 


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