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Viernes, 24 de octubre de 2014

Así serán los empleos en el futuro

Así serán los empleos en el futuro

Hace unos días, en nuestro Debate MC “Gestión del talento en época de crisis”, muchos de nuestros invitados aseguraban que una de las carencias de nuestro sistema laboral, era la falta de flexibilidad. No se referían a la “falsa flexibilidad” que propone actualmente la CEOE (pagar menos y facilitar el despido), sino a una nueva forma de trabajar que empieza a verse en algunos países como Estados Unidos, en la que la relación entre empleado y empresa afronta un nuevo paradigma.

Tenemos que tener en cuenta que la estructura laboral que aún hoy en día sigue vigente, es la que heredamos de la Revolución Industrial, cuando se formalizaron grandes acuerdos como los turnos de ocho horas, el trabajo de lunes a viernes o conceptos como empleo indefinido. Acuerdos y conceptos que podrían cambiar drásticamente en los próximos años, como consecuencia no exclusivamente del gran impacto que ha tenido (y que tendrá) la crisis económica, sino también por el fenomenal avance de las nuevas tecnologías. ¿A qué tipo de escenario nos estamos aproximando?

Según Philip Rosedale, conocido por muchos por ser uno de los padres de “Seconf Life” , vamos a un concepto de empresa distinto, “empresas sin empleados”, en las que las que los mejores profesionales se unen a los proyectos a los que quieren contribuir, sin que eso signifique una relación única, exclusiva o de dependencia. La visión de Rosedale supone llevar el concepto de freelance al extremo, pero consciente de que esto seguramente no sea posible en todos los casos, sí que propone un paradigma sobre el que podemos reflexionar.

Se acaba el empleo “para toda la vida”

Nos lo llevan diciendo desde hace unos cuantos años. Los empleos ya no serán “para toda la vida” y tenemos que ir olvidándonos de los “contratos indefinidos”. Se podría argumentar que esto ya pasa actualmente y que son pocas las empresas que se “arriesgan” (con la que está cayendo) a hacer un contrato indefinido.

Sin embargo hablamos de una perspectiva diferente. La perspectiva de que es precisamente el que busca empleo, el que no va a estar interesado en atarse a una empresa. Actualmente en Estados Unidos, los menores de 30 años cambian de empresa cada 18 meses (de media). Se trata de una tendencia que según Rosedale se va a acentuar en los próximos años: “las empresas del futuro estará formada por personas  que trabajar juntas, no necesariamente porque están trabajando para una persona o un proyecto, sino porque son útiles en su campo, en un momento determinado en un lugar preciso”.

Una empresa menos jerarquizada

Las empresas, como casi cualquier otro ámbito de la sociedad, reflejan una estructura de poder que tiene una dimensión vertical, de arriba a abajo. Sin embargo las nuevas empresas, la nueva forma de trabajar, tiende en cambio hacia la horizontalidad.

No quiere decir esto que vayan a desaparecer los jefes, ni los responsables, pero va a cambiar la forma en la que se toman las decisiones y por lo tanto, la forma en la que se trabaja. Por ejemplo, desaparecerá el concepto de trabajador evaluado por un supervisor que hará un informe para …

En cambio nos encaminamos según Rosedale a un escenario de feedback continuo proporcionado por los propios trabajadores. Más que nunca se va a priorizar el trabajo en equipo y por proyectos concretos, y se va a valorar no tanto la calidad del profesional que se incorpora a la empresa (que también), sino de qué forma complementa el equipo y encaja en su cultura corporativa.

Desaparece el salario

Cobrar lo mismo a fin de mes, por pertenecer a una empresa, es cosa del pasado. Las empresas del futuro van a permitir que sean los trabajadores los que “fijen sus precios” lo cual, mal entendido, puede llevar a pensar en la clásica curva de oferta y demanda por la que se rigen “los mercados”.

Parece claro según Rosedale que se va a incentivar más que nunca el trabajar por objetivos y por proyectos y más que por proyectos, por tareas muy concretas. Una vez más, estamos hablando de la introducción del modelo freelance en el ámbito corporativo y  de un auge espectacular (en parte gracias a las redes sociales) del personal branding.

 


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