Martes , 6 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • ¿El fin del sueño de ser expatriado?

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    Hasta la llegada de la crisis económica, ser expatriado era un pequeño lujo que muchos aceptaban sin pensárselo dos veces. No sólo porque suponía un aumento sustancial del sueldo, sino porque el nuevo puesto solía incluir todo tipo de ventajas adicionales: pago del alquiler, coche de empresa, vivir en una urbanización de lujo, etc.

    Pero como en todo, que nuestra empresa nos mande a trabajar en el extranjero, ya no es lo que era. En muchas ocasiones no hay alternativa y las opciones que se plantean al trabajador son dos: o trabajar fuera de España, o el despido.

    Es lo que concluye el último informe de Ernst & Young y la escuela de negocios IESE, que asegura que al menos el 60% de las empresas españolas que cuentan con expatriados, han cambiado más o menos drásticamente su política en este campo durante los últimos años.

    En el estudio se pone de manifiesto que los importantes paquetes retributivos que antes se asociaban al traslado de un trabajador al extranjero son ahora mucho más modestos. Mientras que hace diez años el trabajador expatriado mejoraba su capacidad de ahorro aceptando un empleo en otro país, ahora el salario de un expatriado sólo mejora si se produce un salto profesional asociado al puesto que ocupará en destino.

    De lo contrario, apunta el informe, el salario puede ser el mismo y lo que se modifica son los incentivos vinculados a la expatriación que, a su vez, están más asociados al puesto en aí que al país de destino.

    Para definir el paquete retributivo de los expatriados, las empresas tienen en cuenta el diferencial del coste de vida, la peligrosidad y el índice de calidad de vida del país. Entre los beneficios generales más ofertados se encuentran el seguro médico internacional, el alquiler o la compra de vivienda, los viajes anuales de la familia, el transporte de bienes personales, y el colegio de los niños.

    Sin embargo, pese a que la retribución y los beneficios que las empresas ofrecen a sus expatriados se han moderado a causa de la crisis, Marta Álvarez-Novoa, socia de Ernst & Young, recuerda que la exptariación sigue siendo una “excelente oportunidad laboral”, toda vez que la alternativa en España suele ser bastante peor.

    El principal motivo por el que los trabajadores rechazan puestos internacionales sigue siendo la familia, aunque no siempre por oponerse a un traslado, sino que también se debe a que el cónyuge tiene un buen trabajo que no quiere o no puede abandonar fácilmente. No obstante, las empresas también admiten que hay menos negativas a la expatriación por miedo a perder el empleo.

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