Miércoles , 7 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Lo que más valoramos de nuestro puesto de trabajo

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    ¿Qué valoramos de nuestro trabajo? Sin pensarlo demasiado, el salario aparece como respuesta natural. Nos gusta que nos paguen y que nos paguen bien por nuestro trabajo. Sin embargo cuando preguntamos más de cerca qué es lo que más valoran de su puesto de trabajo, afloran otro tipo de elementos que poco tienen que ver con la retribución económica. El orgullo personal por el trabajo bien hecho, el sentirse respetados, el tener una voz que se escucha dentro de la compañía, etc. son elementos que se valoran en igual o mayor medida que el salario. En Inc.com nos hablan de diez de esos elementos. 

    Sentirse orgullosos de lo que hacen

    Cómo la rabia, el odio o la felicidad, el orgullo es una de esas sentimientos primarios, inherentes a los seres humanos. No sólo nos gusta ser buenos en nuestro trabajo, sino que aspiramos a nuestra profesión sea motivo de orgullo, conseguir trascender más allá de nuestra rutina laboral. En definitiva, tener la oportunidad de haber brillado, ganarnos nuestros 15 minutos de fama. Si además se dan las circunstancias adecuadas y estamos en la empresa correcta, el orgullo por lo que hacemos puede ser lo que nos lleve a nuestro puesto de trabajo con una sonrisa cada mañana.

    Ser tratados justamente

    Todos tenemos muy claro que la vida no es justa. No obstante, muchos tienen la sensación que es en su puesto de trabajo donde esa injusticia se muestra con más claridad. La mayoría de los empleados odian el favoritismo y aspiran a que se reconozcan los méritos del trabajo y el esfuerzo y no únicamente otro tipo de factores que no tienen que ver precisamente con la productividad.

    Respetar al jefe

    Los empleados no sólo quieren respetar a su jefe, sino que tienen la necesidad de hacerlo. A todos nos gusta ver a nuestro superior como un líder nato, una persona inspiradora, capaz de llevarnos a realizar grandes cosas. A nadie le gusta en cambio, tener un jefe mediocre, que reúne todas esas características que lo convierten en una persona a la que no pueden respetar.

    Ser escuchados

    Pasamos casi un tercio de nuestra vida trabajando. Y no queremos limitarnos a hacer lo que nos dicen. Queremos ser escuchados, que se tengan en cuenta nuestras ideas, que se valoren nuestras propuestas. El no ser escuchado, el que no se tenga tiempo para nosotros, es a menudo uno de los mayores motivos de frustración dentro del ambiente laboral.

    Poder conciliar su vida personal y laboral

    Más allá de los adictos al trabajo, la mayoría de los trabajadores aspiran a poder conciliar su vida personal y laboral. Elementos como la jornada flexible, el poder trabajar a distancia cuando las circunstancias lo requieren y el trabajar por objetivos y no en función de un horario, están cada vez más presentes dentro de las organizaciones y empresas modernas.

    Tener libertad

    A casi todos los trabajadores les gusta tener su ámbito de responsabilidad. Un terreno que depende exclusivamente de ellos, en el que asumen toda la responsabilidad. Respetan a superiores que saben delegar, que no intentan tener la última palabra en cada una de las decisiones que se toman y que se alejan del micromanagement.

    Que se despida a quien lo merece

    En casi todas las empresas hay algunas personas cuya única misión parece ser la de hacer la vida imposible a los demás. Personas que no sólo no trabajan, sino que ponen obstáculos a los demás. Son personas a las que el resto de la plantilla ha puesto en el punto de mira y que cada noche piden para que se anuncie su despido.

    Tener menos estrés

    El estrés negativo es uno de los principales enemigos de la productividad. Tener mucho que hacer y muy poco tiempo para hacerlo. Y se ha diagnosticado como una de las enfermedades laborales más importantes del siglo XXI, responsable de episodios de ansiedad, enfermedades cardiacas, problemas musculares, etc.

    Un poco de seguridad

    En un escenario de crisis como el actual, la mayoría de los trabajadores se mostrarían dispuestos a ganar un poco menos, a cambio de tener una mayor seguridad laboral. Si no una garantía, sí un compromiso firme de que su puesto de trabajo no peligra, que va a poder seguir pagando su hipoteca con tranquilidad.

    Superar a la competencia

    Y al final, otro de los instintos primarios de los que hablamos al principio es el querer ganar, el ser los mejores. Los empleados quieren trabajar en una empresa que sea líder, capaz de hacer los mejores productos, de dar el mejor servicio de atención al cliente y en definitiva, en una de la que puedan sentirse orgullosos.

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