Domingo , 4 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Cinco factores que pueden inaugurar un nuevo modelo económico

    nuevo_capitalismo

    Desde finales de la segunda guerra mundial hasta la primera década del siglo XXI, hemos explorado el capitalismo hasta sus últimas consecuencias, tanto para lo bueno, como para lo malo. ¿Y después qué? ¿Cuál es el escenario que nos encontraremos cuando finalmente termine la crisis económica? ¿Qué van a exigir las nuevas sociedades? Sin querer ser adivinos, ya estamos viendo algunas semillas que apuntan a un cambio de modelo, del que las empresas deberían tomar  nota.

    Innovación disruptiva

    Hablamos de innovación disruptiva cuando se presenta un producto, servicio o modelo de negocio que consigue que su competencia en un sector concreto se vuelva en poco tiempo obsoleta. Uno de los ejemplos más claros de innovación disruptiva es el lanzamiento del iPhone en 2077, inaugurando la categoría smartphone tal y como la conocemos hoy en día, o la presentación del libro electrónico.

    Tradicionalmente las innovaciones disruptivas eran escasas y a lo largo de un siglo, podían contarse con los dedos de la mano. Sin embargo el auge que en los últimos años están experimentando las nuevas tecnologías, está provocando que veamos innovaciones disruptivas cada año, asistiendo cómo uno a uno cada nicho de mercado experimenta su pequeña-gran revolución.

    Esto se traduce en que hoy en día la innovación es más importante que nunca y que el fomento de la innovación continua como parte de ADN de nuestra empresa es o que nos va a garantizar su supervivencia.

    Inestabilidad económica

    Aunque finalmente acabemos por superar la crisis económica actual, parece claro que nada será igual que antes. Hay cierto consenso a la hora de afirmar que nos vamos a encontrar con una situación de inestabilidad financiera más o menos permanente, que puede afectar a cualquier país, industria o grupo social.

    El hecho de vivir en una sociedad cada vez más conectada permite más que nunca el desplazamiento de la producción y la globalización no sólo de los productos, sino también del talento y de las personas. Por este motivo cada vez más los trabajadores van a descubrir que su competencia no se encuentra ya en su ciudad, o en su país, sino en el resto del mundo.

    Una de las consecuencias que esto va a tener es que vamos a ver cómo empresas hasta ahora desconocidas, en países como China y otros emergentes van a cambiar el “orden mundial” en sectores de alta innovación como puede ser por ejemplo el tecnológico, donde ya estamos viendo como empresas como ZTE, Xiaomi o Meizu, se están preparando para conquistar el mundo.

    Agitación social

    Las cada vez mayores diferencias entre clases, el crecimiento de la contaminación, el desempleo crónico, el empeoramiento de la educación, las restricciones al acceso a la sanidad son algunos de los desafíos a los que va a tener que responder la sociedad en su conjunto, pero en los que los conocidos como emprendedores sociales pueden encontrar su oportunidad.

    Vamos a ver cómo las start-ups que triunfan no son únicamente aquellas capaz de tener un gran reconocimiento de marca o las que se convierten en un fenómeno viral, sino también las que hunden sus raíces en la responsabilidad social corporativa y las que son capaces de resolver los problemas que más preocupan a la sociedad.

    Los nuevos propietarios

    Cada vez más empresas se están dando cuenta de que sus verdaderos dueños no son los accionistas (que también), sino sobre todo los clientes y los empleados de la organización. Estamos poco a poco diciendo adiós a las empresas opacas y hola a una mayor transparencia, en la que los clientes son conscientes del poder que tienen a la hora de pedir cuentas, del impacto que tienen sus reclamaciones y en la que los empleados han encontrado espacios en los que su voz se oye fuera de los canales tradicionales (sindicatos vs social media).

    Poco a poco intentan surgir modelos como “Conscious Capitalism” o “Benefit Corporation”, que apuestan por otra forma de hacer las cosas.

    Cambio climático

    El modelo que proponía que el planeta es nuestro campo de juego y que no importaban las consecuencias medio ambientales, está obsoleto. A pesar del negacionismo interesado, el cambio climático es un hecho y los consumidores están hoy mucho menos dispuestos a aceptar según que prácticas medio ambientales. El respeto por la naturaleza y la apuesta por la sostenibilidad son valores que cotizan al alza.

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