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  • Cinco motivos por los que los pagos NFC puede que nunca lleguen a funcionar

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    Resulta curioso constatar cómo hace meses que apenas se escuchan nuevas noticias sobre pagos móviles NFC. Pasado el Mobile World Congress en el que parecía, que esta vez sí, los pagos móviles iban a despegar, nos encontramos en un escenario muy similar al que ya estamos acostumbrados: un mercado muy fragmentado, desinterés por parte de usuarios y empresas y escasa implementación. Parecería casi que una buena tecnología como son los pagos NFC ha nacido herida de muerte por culpa de las disputas entre operadores, entidades financieras y empresas tecnológicas que entre todos, no han hecho sino confundir a los usuarios y sumirlos en el escepticismo. ¿Por qué creemos que los pagos NFC no tienen visos de funcionar? Principalmente por estas razones.

    1. Elemento seguro

    Poder pagar con nuestro smartphone, utilizando tecnología NFC, implica necesariamente la inclusión de un elemento de seguridad adicional, que sea el que almacene nuestra información personal y la de las cuentas asociadas a nuestra entidad bancaria (la misma que ahora se almacena en los chips de las tarjetas de crédito).

    Para que esto sea posible, el fabricante del teléfono, el operador de la red y el proveedor de servicios de pago deben ponerse de acuerdo a la hora de decidir quién controla y de qué forma se accede a ese elemento seguro. Hasta ahora la cooperación entre los actores implicados en la operación ha sido bastante escasa, por decirlo de una forma suave.

    2. Modelo de negocio

    Cada vez que compramos algo con una tarjeta de crédito, cuatro partes intervienen en la operación: el comprador, el proveedor de la tarjeta de crédito, el vendedor y el proveedor del TPV con el que se realiza el pago. En cada compra el vendedor tiene que pagar una comisión del 2-3% que se divide entre el proveedor de la tarjeta de crédito y el del TPV.

    Al comprar utilizando tecnología NFC, entran en juegos dos actores más: el operador telefónico y el proveedor de pagos móviles. Por supuesto ambos quieren tener una parte de esa comisión. Así que esa comisión en vez de dividrse en dos partes, tendría que dividirse en cuatro. ¿Qué opciones se manejan? O bien que el vendedor pague una comisión mayor en este tipo de pagos, o bien que las partes implicadas acaben cobrando una comisión menor. No parece en este sentido, que ninguna de las dos opciones sea muy popular.

    3. Opciones limitadas

    El despligue de tecnología NFC tiene serias limitaciones tecnológicas que hacen pensar que todavía van a pasar años hasta que pagar con nuestro teléfono se convierta en una opción popular. En primer lugar, necesitamos un teléfono equipado con NFC o en su defecto, solicitar a  nuestro banco (si es que lo admite), una pegatina NFC que cumpla con esta función.

    En segundo término, no todos los bancos ofrecen tarjetas de crédito específicas o la posibilidad de operar con NFC y en tercer lugar, únicamente en las grandes ciudades se esta trabajando  en la implementación de nuevos terminales que pueden funcionar con este tipo de tecnología y aún menos, se están realizando programas de formación orientados al comercio.

    4. Problemas de seguridad

    Al hablar de pagos móviles, lo que más parece preocupar a los usuarios es la seguridad. No importa que la tecnología NFC sea muy segura (a pesar de que es posible hackearla), o que las probabilidades de sufrir un ataque sean pequeñas. Los pagos no sólo deben ser seguros, sino también parecerlo.

    5. La apatía del comercio

    A día de hoy, la mayoría de los comercios no identifican ninguna ventaja clara que tienen los pagos móviles, ni para su negocio ni para sus clientes. El hecho de que pagar con un teléfono sea de momento un proceso muy similar en tiempo y forma al de hacerlo con una tarjeta de crédito, no anima a demasiados a dar el paso. El no hacerlo, tampoco provoca en los consumidores la necesidad de pedir o adoptar este tipo de pagos en sus móviles.

    Al final, faltan razones de peso por las que unos y otros quieran un cambio que de momento, únicamente la industria tecnológica quiere impulsar.

    6. La luz al final del túnel

    ¿Quiere decir esto que los pagos móviles no van a llegar? Absolutamente no. Lo que creemos es que el modelo actual lo tiene muy difícil para triunfar. Hay en cambio algunas iniciativas que ya están empezando a obtener los primeros y buenos resultados.

    En primer lugar tenemos las Apps. En algunos sectores como el del Taxi, los usuarios se están acostumbrando a pagar directamente desde su App, como evidencia el éxito de empresas como Hailo o Mytaxi. En la restauración, empresas como Starbucks o McDonalds están haciendo algo muy similar.

    Por otro lado sí que parece que está fraguando el esfuerzo de Visa por su tecnología contactless, y que permite a los usuarios realizar pagos inferiores a 20 euros utilizando tecnología de contacto desde una tarjeta de débito y que al parecer, pronto va a saltar a nuestro terminal.

    Por último Google y la introducción en las últimas versiones de Android y BlackBerry OS de HCE (Host Card Emultation), solucionan el primer punto de este artículo (el elemento seguro), simplificando este proceso al máximo y con total seguridad.

    ¿Vamos a un mundo de pagos móviles? Rotundamente sí. Pero no van a ser como pensábamos.

     

     

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    • Santiago

      Tengo entendido que hay una iniciativa que promete bastante, se trata de Momo Pocket.

    • Bastante acertado el análisis. Solo comentar:
      – La problemática del elemento seguro está superada gracias a HCE. Tecnología que permite sustituirlo por un “software” en los servidores del emisor.
      Lo comentáis de pasada al final pero es importante.
      – En el modelo de negocio, si el elemento seguro va en la SIM al telco reclamará algún impuesto revolucionario, pero no existen más comisionistas que el emisor de la tarjeta y el adquirente (cobrador). Se mantiene los esquemas cuatripartitos (VISA/MC) o tripartitos (JCB, AMEX,…)
      – Cada vez más la industria entiende que el 99% del éxito de los pagos móviles está en que aporten un valor al usuario final. Existen muchas soluciones que suman fidelización, pero no acaba de cuajar entre el gran público.
      – Muy acertado el análisis de los verticales: taxi, hostelería, etc… en circuitos cerrados veremos mucha tracción los próximos meses.

      Mientras tanto, algunos, seguimos tirando por la calle del medio 😉 http://getsetpay.com

      En cualquier caso, veo una obsesión en NFC como tecnología, cuando hay muchas alternativas igual de seguras y con otras ventajas. Será finalmente lo que más aporte al usuario y no la mejor tecnología la que se lleve el gato al agua.
      Recordáis Beta vs. VHS?

      Un saludo

    • Pingback: Actualidad #contabilidad #pymes #autónomos 14/07/2014 |()

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