Domingo , 4 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Israel: paraíso startup

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    En 2011, el libro “Start-up Nation” escrito por Dan Senor y Saul Singer se convertía en uno de los grandes best-sellers del momento, encumbrado en la lista de éxitos por medios como el New York Times. El tema parecía de todo menos atractivo: la historia del milagro económico de Israel. Y sin embargo es una historia apasionante. Porque entonces y mucho más ahora, descubrimos un país que pese a que desde su fundación ha vivido un conflicto que parece eterno, se ha volcado con sus startups.

    Tanto es así que tal y como ha explicado  Ami Levin, (ministro de Economía isaraelí) en su reciente visita a España, el país ha creado nada menos que 1.000 nuevas startups en 2013, la mayoría encuadradas en la industria de alta tecnología. El país que supera por poco los 8 millones de habitantes, destina el 2,5% de su PIB a I+D, frente al 1,5% de España. Además la inversión de capital riesgo en nuevas empresas, tiene un componente público. Es decir, hay fondos de capital riesgo como en cualquier otro país, pero las empresas que así lo desean pueden acceder a una inversión gubernamental que se complementa con fondos privados. 

    Son los conocidos como fondos Yozma (“Iniciativa” en hebreo), que se estructuran como uno de los elementos clave responsables del panorama emprendedor del país que nacieron en 1995 para crear un mercado real de venture capital en el país, con unos fondos de 210 millones de euros. El esfuerzo de la administración israelí a favor de sus startups  le ha llevado a que la IMD Business School sitúe a Israel en lo más alto del “ranking” en emprendimiento, ciberseguridad, en capacidad innovadora, en inversión en I+D por empresas, y en cultura de negocios.

    Silicon Wadi

    Si Estados Unidos tiene su Silicon Valley, en Israel el principal foco de innovación de encuentra en Silicon Wadi, una zona que se encuadra en lo que se conoce como el gran Tel Aviv y que se extiende a ciudades cercanas como Cesarea o Haifa.

    En Silicon Wadi se encuentran centros de innovación de las principales empresas tecnológicas del mundo. Aquí nos encontramos con centros de I+D de  Intel, IBM, Cisco Systems, SAP, Philips, Hewlett-Packard, Microsoft, Motorola o CA y son muy pocas las grandes empresas tecnológicas que renuncien a apostar por nuevas tecnologías que se están desarrollando en Israel.

    Silicon Wadi no es únicamente el padre de un “dinosaurio” como el programa de mensajería instantánea ICQ o el lenguaje PHP tal y como lo conocemos hoy en día, sino que también han nacido algunas de las startups más interesantes como la app de información sobre transporte público Moovit, el conocido launcher para Android Everything.me , el recomendador de enlaces y noticias Outbrain, la desarrolladora de semiconductores Altair o la conocidísima plataforma para desarrollar apps Conduit.

    ¿Por qué tienen tanto éxito las startups en Israel?

    La sociedad israelí proporciona 140 científicos, técnicos e ingenieros por cada 10.000 empleados. Una cifra más que interesante si tenemos en cuenta que en un país tan innovador como Estados Unidos, la tasa se sitúa en 85. Es decir, más allá del esfuerzo que se hace desde la Administración, el fenómeno startup o el querer innovar es además un fenómeno cultural inscrito en los genes de los israelíes. Hace poco el portal especializado Tech Cocktail, publicaba cinco motivos por los que consideraba que las startups israelíes tenían algunos ingredientes más para triunfar.

    Citan en primer lugar lo que llaman “mentalidad me niego a morir” en la que engloban la forma de pensar de unos ciudadanos que en su inmensa mayoría han nacido y vivido en un conflicto permanente. La situación política, la relación con los estados de la zona, etc. si bien puede que no les afecte directamente desde un punto de vista personal, sin duda ha ayudado a forjar un tipo de personalidad muy determinado, especialmente resistente a las adversidades y a los problemas que hay que encarar.

    De la misma forma, el artículo llama la atención sobre la formación militar que obligatoriamente tienen que seguir todos los habitantes del estado y que si bien por un lado les impone una suerte de disciplina que conecta directamente con esa mentalidad de la que hablábamos en el punto anterior, por otra también les permite entrar muy pronto en contacto con todo tipo de tecnologías avanzadas, que posteriormente encuentran una aplicación práctica en el mundo civil cuando se trasladan al mundo startup.

    Por último el autor hace hincapié que en la cultura israelí no es tan importante ganar mucho dinero, sino estar haciendo algo que marque la diferencia o que en el viejo cliché, “pueda cambiar el mundo”. En el ecosistema israelí no vemos grandes salidas a Bolsa ni exits multimillonarios y sí en cambio muchos emprendedores que hacen lo que hacen porque creen en ello.  No es que el dinero no importe, pero no tiene esa importancia capital que vemos en Silicon Valley.

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