Miércoles , 7 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Las perlas de Arturo Fernández

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    Arturo Fernández lo deja y si cumple con su última promesa, el próximo 18 de diciembre será su último día frente a la patronal. Ha tenido que verse salpicado por el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid, para que el que durante los últimos ocho años ha sido presidente de CEIM y vicepresidente de la CEOE haya decidido apartarse de la esfera pública.

    Porque Arturo Fernández no es uno más. A lo largo de su carrera ha llegado a ser uno de los personajes con más poder dentro de la política madrileña. Firmemente alineado con las posiciones de Génova (y muy especialmente con las de Esperanza Aguirre), el empresario madrileño ha sabido moverse como pez en el agua para conseguir que su empresa de restauración, “Grupo Arturo Cantoblanco”  haya conseguido concesiones en las principales instituciones públicas de la región, como el Teatro Real, la Asamblea de Madrid, los restaurantes del Senado, el Congreso de los Diputados o la Feria de Madrid Ifema.

    Sin embargo los dos últimos años se han convertido en un pequeño gran infierno para el veterano empresario, que poco a poco ha visto cómo ha ido perdiendo concesiones y ha sido acusado por sus propios trabajadores de prácticas cuasi mafiosas, entre las que se incluye el pago en negro de los salarios.

    Más de una polémica

    La figura pública de Arturo Fernández no ha estado exenta de polémica. Y como no podía ser de otra forma, la última ha estado relacionada con el personaje de moda, “el pequeño Nicolás”.  Todo a raíz de una imagen en la que se ve al todavía presidente de la patronal madrileña, echando una cabezada en el sofá del chalé de Francisco Nicolás. Preguntado por las circunstancias que le llevaron a esa situación, Fernández se despachó en un primer momento con un “ni me molesta ni me deja de molestar, es absurda” para más adelante aclarar en La Sexta que en realidad se encontraba ahí  “para impartir unas charlas sobre emprendimiento a los amigos del joven” y que cuando se tumbó cree que Francisco Nicolás podría haberle robado sus contactos del móvil, incluido el del Rey.

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    Pero más allá de la anécdota con el pequeño Nicolás, lo que acaba con la carrera de Fernández es su participación en Bankia y más concretamente, el uso fraudulento de las famosas tarjetas Black. Cuando se descubre el escándalo, pasa a la ofensiva y como algunos de los implicados, deja ver que la cosa no va con él.

    Afirma en un primer momento que “cuando llegamos a Caja Madrid nadie dijo que esto era una tarjeta opaca. De ser así, nadie la hubiera cogido. Lo lamentable es que esta situación ocurra con consejeros y con una entidad como Caja Madrid. Debían habernos dado explicaciones”. Más tarde es cierto que devolvió el dinero que había sacado con esta tarjeta (37.000 euros), pero para entonces era tarde y casi todos pedían su dimisión.

    Como protagonista de Bankia, se ha negado hasta el final a reconocer que se hubiese cometido alguna irregularidad. A mediados de 2012, aseguraba lo siguiente: “Tengo la conciencia tranquila, no tengo ningún problema en ese aspecto. Yo he estado 10 meses como representante de los empresarios de Madrid en Bankia y tengo la seguridad de que ni en las cuentas ni en la salida a Bolsa ha habido ninguna irregularidad ni ilegalidad. Ni en mi actuación ni en la de mis compañeros (en el Consejo de Administración). Aquí no hay ningún chorizo ni se lo ha llevado nadie”.

    Si hablamos de sus ideas a la hora de proponer una vía para salir de la crisis económica, no se puede decir que haya sido uno de los grandes partidarios del I+D, sino más bien de patrocinar modelos como el que proponía Eurovegas. Y es que con respecto al proyecto de Sheldon Adelson aseguraba no sólo que sería bueno para Madrid, sino que “para España va a ser un cambio donde va a haber ingresos y empleo, es el proyecto seguramente de la década o del siglo”.

    En material laboral se ha mostrado siempre partidario de retrasar la edad de jubilación -“Yo creo que hay que cambiar la edad. Llegar a los 70 años no va a ocurrir sólo en España, también en otros países europeos”. Y por supuesto ha defendido con entusiasmo las ideas más “liberales” del PP a la hora de defender los mini-jobs.  “A veces en CEOE hemos hablando de los minijobs, que se han criticado mucho y que a los sindicatos no les parecían bien, pero ahora les van pareciendo mejor, porque, a un parado, si se le puede ofrecer un contrato de cuatro horas y sacarle de la listas del paro, pues es mejor que estar en el desempleo”.

    Si se pierde algo Madrid y la CEOE con la marcha de Fernández sólo el tiempo lo dirá, pero parece más o menos claro que su pasado poco transparente no era el más apropiado para afrontar los resto que el país y la patronal española tiene por delante.

     

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