
- Lo mejor de MuyPymes 2009: liderazgo y RRHH
- Dell Studio XPS 13: el nocturno
- ChromiumOS Zero: nace un nuevo sistema operativo
- Próximo Open-PC, la alternativa del Open Source
- Doce herramientas para promocionarte en Facebook
- Gratis: curso de experto en protección de datos
- Cómo compartir una impresora en Red
- Diccionario práctico de marketing on-line
- Linux en las empresas: 5 mitos desmontados
- Sesiones gratuitas sobre el DNI electrónico
La fira de Barcelona acoge e-commretail 2010 |
64 millones de euros para el Programa Marco Polo |
El Macweekend llega a Barcelona |
Madrid subvencionará la entrada en el MAB |
Lo último de MuyPymes
Via Michelin estrena su portal de viajes |
Las empresas planean instalar Windows 7 |
¡Revisa tu plan de marketing! ¡Sácalo del cajón! |
Cepyme reniega públicamente de Díaz Ferrán |
Gestión -
Management
| |||||||||
|
Ser un micromanager no es necesariamente negativo, pero desde luego no es es el mejor estilo de gestión. Obsesionados por el control, pueden transmitir a sus empleados una sensación de deconfianza en su trabajo, y como consecuencia, pueden afectar a su productividad. En este sentido, las personas que se sienten controladas hasta ese punto, tienden a ser menos productivas, y a medio plazo, sentirse desmotivadas.
![]() Lo peor del micromanagement Lo peor del micromanagement es que muchos emprendedores aún siendo consciente de que lo son, tienen la firme convicción de que es la mejor forma de llevar la empresa, de que es "lo único que funciona para que los proyectos salgan adelante". En este sentido, suelen pensar: "si les dejo que hagan lo que quieran, hunden la empresa". Como consecuencia, incluso si nuestros empleados tienen un talento excepcional en un área determinada, probablemente comenzarán a perder la confianza en su capacidad, convencidos de que "hagan lo que hagan" nunca estarán a la altura de que se les exige, siempre habrá "algo que corregir". El micromanager corta de raíz la autonomía de sus empleados, cercenando las mejores ideas, corrigiendo y evitando que las mejores ideas puedan ver la luz.
Pero no sólo se trata de un estilo de dirección perjudicial para los empleados, también lo es para el propio manager que se obliga a sí mismo a estar pendientes de un gran número de tareas que le impiden centrarse en lo realmente importante.
|

























