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De todas las bondades que representa el comercio electrónico y que durante los últimos tiempos han llenado libros de marketing y administración de empresas, resaltan principalmente dos: la inmensa mejora que se produce en el ámbito de la distribución (y esto afecta muy directamente a la pyme) y creación de un nuevo sistema de comunicación electrónica que es capaz de obtener un feedback inmediato de nuestros clientes. Conscientes de la revolucón que ha supuesto la irrupción de las Nuevas Tecnologías, cada vez son más las pequeñas y medianas empresas que dan el paso de ofrecer sus productos a través de Internet. Sin embargo, un proceso que parece imparable, y que está maduro en paises como Estados Unidos, no acaba de despegar como debería en España, donde tanto a consumidores como empresas les cuesta más confiar en el comercio electrónico. Por otro lado, no resulta demasiado osado afirmar que un alto porcentaje de las tiendas virtuales de nuestro país son poco atractivas y de escasa usabilidad. Mejorar nuestra tienda virtual en poco tiempo puede ser tan sencillo como seguir estos consejos. El cliente debe encontar rápido lo que busca Pocas experiencias resultan tan frustrantes para un ciber consumidor que entrar en una web y tener que pasar buena parte de su tiempo buscando un producto que, finalmente, encuentra oculto bajo una maraña de subcategorías que no parecen conducir a ninguna parte. Hay que tener muy en cuenta, que la página de entrada de una tienda electrónica ha der ser nuestro mejor escaparate. En este sentido, debemos cuidar al máximo aspectos como la usabilidad, los estándares web y el diseño. Sencillez y claridad Que nuestra tienda sea un catálogo de nuestros productos no implica que debamos enseñarlos todos en nuestra portada. Debemos destacar aquellos que nos interesen, y ofrecer la posibilidad de consultar otros productos relacionados. Por poner un ejemplo, si vendemos componentes informáticos, flaco favor le haremos al cliente si en el apartado impresoras, le mostramos fotos de todas las que disponemos. Además, debemos evitar incluir elementos superfluos, que no tienen una utilidad definida y que distraen la navegación.
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Herramientas útiles Cada vez más, las grandes tiendas online apuestan por la interactividad con el usuario. Ofrecer una lista de productos que han comprado otros usuarios y que están relacionados con el que acabamos de comprar, incluir un carrito de la compra en donde ir almacenando los productos que adquirimos, o ofrecer un buen sistema de soporte y reclamaciones, son solo algunos ejemplos de lo que se puede hacer para mejorar la experiencia del cliente. Web actualizada y dinámica Una web que no se actualiza periódicamente, es una web que no interesa, y que a ojos del usuario "está muerta". Mantener un tienda online actualizada exige cierto dinamismo en su portada, jugando con ofertas, cambiando la posición de los productos, de la misma forma que lo haríamos en una tienda escaparate tradicional. El consumidor debe percibir que hay alguien detrás que se preocupa por la tienda, una especie de "escaparatista virtual". Valor añadido Una tienda on-line no solo puede servir para vender productos, sino que puede ofrecer servicios añadidos que generen fidelización en los clientes. Por ejemplo, una librería puede tener una sección de críticas y reportajes literarios y una tienda de discos puede incorporar un foro en el que lo melómanos puedan discutir sobre cuál es la mejor versión de La Traviata.
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