
- Lo mejor de MuyPymes 2009: liderazgo y RRHH
- Dell Studio XPS 13: el nocturno
- Zonzoo regala una segunda vida a nuestro móvil
- Aprende a cambiar la carcasa de tu BlackBerry
- Aprobado el IVA superreducido para los alimentos
- Cómo compartir una impresora en Red
- Doce herramientas para promocionarte en Facebook
- ChromiumOS Zero: nace un nuevo sistema operativo
- Diccionario práctico de marketing on-line
- Próximo Open-PC, la alternativa del Open Source
Lo último de MuyPymes
Xerox presenta la multifunción Workcentre 3550 |
Cómo montar tu propio negocio on-line |
Las tarifas del iPhone 4 en España |
Digitaliza todos tus documentos con Nuevo Zorita |
Tecnología -
Software
| |||||||||
Hay que reconocerlo. En el terreno de las suites ofimáticas no hay grandes alterantivas. Microsoft Office copa prácticamente la totalidad del mercado, y aunque existen iniciativas muy encomiables y de calidad como Open Office, flaquean si necesitamos llevar nuestra hoja de cálculo o nuestro procesador de texto a un nivel superior al del usuario medio. Por este motivo, encontrar un producto como Lotus Symphony supone una bocanada de aire fresco que puede convencer a más de una pyme. Primeras impresiones Microsoft hizo una apuesta muy arriesgada en el diseño de Office 2007. ¿Ha funcionado? Depende a quién preguntemos. Muchos están encantados con la nueva distribución de los menús, que en teoría están diseñados para facilitarnos la experiencia de uso pero otros, como el periodistas que escribe estas líneas no acaba de acostumbrarse a un programa que se empeña en ocultar las opciones disponibles. En este sentido nuestra primera impresión al utilizar Symphony es bastante positiva ya que es muy parecido a cómo solía ser nuestro querido Office. Todos los menús y opciones son más fáciles de localizar y utilizar, y si estamos acostumbrados a trabajar con Word, por ejemplo, utilizar el procesador de textos de Symphony es un juego de niños. Las opciones son prácticamente idénticas y su funcionalidad y potencia muy similar.
![]() Instalación Quizás uno de los mayores atractivos de la suite de IBM es que es totalmente gratuita. Aunque la descarga del producto no es lo más rápido del mundo, una vez instalada, la suite ofrece un rendimiento notable, tanto para usuarios domésticos como en entornos de producción. Para descargarnos el producto deberemos registrarnos en la página de IBM y escoger nuestro Sistema Operativo (dispone de versiones para Linux, Mac y Windows) y nuestro idioma (afortunadamente también está traducido al español). Como todo no podía ser positivo, IBM ha escondido un pequeño truco en el proceso de instalación. Al descargar el producto, hemos de asegurarnos de que marcamos todas las casillas que nos solicitan, de no ser así, podremos continuar con la descarga del producto pero cuando vayamos a instalarlo, el instalador nos advertirá de que falta un archivo, y el proceso de parará en seco, una vez que marquemos todas las casillas, podremos realizar una instalación correcta. Ventajas Como ya hemos comentado, Symphony puede hacer prácticamente todo lo que Office hace. Quizás, destaca por el uso de sus iconos, que hacen más sencillo acceder a tareas comunes. IBM ha intentado evitar largos menús de opciones, para ofrecernos los iconos que más se asocian a la tarea que estamos desarrollando en cada momento. Y aunque en este punto hay ciertas similitudes con Office 2007, nos parece que el sistema es más sencillo de utilizar, mucho más visual e intuitivo.
![]()
Inconvenientes Pocos inconvenientes podemos resaltar de esta suite ofimática. Quizás flaquea un poco en el apartado de presentaciones, ya que tanto los diseños como las opciones disponibles están orientadas a un mercado muy corporativo, dejando fuera presentaciones más originales y creativas. En este sentido, el producto no parece el más adecuado para un profesional de la comunicación o el diseño pero cumple perfectamente su función en entornos empresariales.
|

































