domingo , 21 julio 2019 Impresion Pyme
  • El emprendimiento en España se estabiliza

    El Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), la Asociación RED GEM España, la Fundación Rafael del Pino y Banco Santander, a través de Santander Universidades, han presentado el Informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España 2014. El informe, elaborado con datos obtenidos a partir de más de 25 mil encuestas a la población y a expertos realizadas por 15 equipos de investigadores de todo el país, recoge las principales características de la dinámica emprendedora en España.

    Además de proporcionar datos estadísticos del año pasado sobre toda la actividad vinculada al ecosistema emprendedor español, el Informe GEM 2014 incorpora un monográfico sobre el Emprendimiento Social y otro que aborda la relación entre Educación y Emprendimiento en nuestro país.

    Después de haber experimentado una leve caída en el año anterior, la Tasa de Actividad Emprendedo­ra (TEA) en España creció en 2014 de 5,2 a 5,4%. Esta tasa mide las iniciativas emprendedoras con menos de tres años y medio de vida en el mercado, sobre la población de 18-64 años. El ligero crecimiento de la TEA española está motivado principalmente por el incremento de emprendedo­res nacientes o personas involucradas en la puesta en marcha de negocios que recién comienzan a rodar.

    Es importante señalar, que desde 2011 los niveles de actividad emprendedora han oscilado entre el 5,1% y 5,8%, lo que implica cierta estabilidad en la capacidad para emprender de los españoles pese a las adversas condiciones del entorno. No obstante, estos por­centajes son inferiores a los niveles de actividad emprendedora total observados antes del comienzo de la crisis económica, entre 2006 y 2008, cuando el índice TEA llegó a superar el 7%. Los valores actuales hacen permanecer a España por debajo de la media europea y de la media de los países impulsados por la innovación, a los que pertenece, pero por encima de otros como Italia,  Alemania, Francia y Bélgica. En referencia a nuestro PIB, la tasa debería crecer hasta el 10%, el doble de los valores actuales.

    Por su parte, en los últimos tres años el 1,8% de la población adulta ha partici­pado activamente en la generación y puesta en marcha de iniciativas emprendedoras dentro de las empresas para las que trabajan. Sin embargo, esta cifra representa una caída del 33,3% en relación a 2011, cuando el porcentaje de empleados emprendedores era de 2,7%. Esto refleja una pérdida de la capacidad innovadora de las empresas.

    Si se tienen en cuenta las razones por las que las personas han decidido iniciar un proyecto de negocio, más del 65% de la TEA de 2014 corresponde a empren­dedores por oportunidad, mientras que casi el 30% a emprendedores por necesidad. Los efectos de la crisis económica se han hecho notar en la motiva­ción para emprender, ya que desde 2009 la cifra de quienes iniciaron un negocio por necesi­dad ha aumentado continuamente hasta casi duplicar­se, situando este índice en España 12 puntos por encima de la media de los países impulsados por la innovación. Por el contrario, el emprendimiento surgido a partir de oportunidades ha ido descendiendo desde el 2009, cuando alcanzaba el 80% de la TEA, llegando a perder 15 puntos porcentuales.

    El perfil de los nuevos negocios creados en España corresponde al de una empresa de pequeño tama­ño (1-3 empleados) que presta servicios principalmente a consumi­dores locales y carece de una aspiración firme para crecer. Siete de cada diez nuevas empresas se con­centran en el sector de servicios, cinco de cada diez nuevos negocios pertenecen a auto-empleados (que no emplean a más personas), seis de cada diez no tienen ninguna orientación innovadora, y siete de cada diez manifiestan no tener vocación internacio­nal durante sus primeros 3-4 años de existencia. Todas ellas no son características que impulsan la competitividad en nuestro país.

    Por último, alrededor de un 35% de los emprendedores nacientes ha aportado el 100% del capital, por lo que entre 6 y 7 de cada 10 emprendedores nacientes necesitaron fondos ajenos para poner en marcha su negocio. El porcentaje de la financiación informal se sitúa alrededor de un 3,7% de la población.

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