Lunes , 23 octubre 2017 Impresion Pyme
  • Tu pyme también puede luchar contra el cambio climático

    El 12 de diciembre de 2015 pasa a ser un día histórico en la lucha del cambio climático. Representantes de cerca de 200 países, reunidos en la Cumbre del Clima en París, adoptaron el primer acuerdo global para atajar el calentamiento desencadenado por el hombre con sus emisiones de gases de efecto invernadero. Con este pacto no solo admiten que el problema del cambio climático existe, sino que reconocen que el aumento de la temperatura es responsabilidad del ser humano. Por eso, establecerán medidas para combatirlo.

    Hasta ahora de los intentos por fijar metas obligatorias individuales a cada país han fracasado. El Protocolo de Kioto apostó por esa fórmula y solo logró cubrir el 11% de las emisiones mundiales. Ahora se le da la vuelta al proceso, poniendo una meta obligatoria: que el aumento de la temperatura media en la Tierra se quede a final de siglo “muy por debajo” de los dos grados respecto a los niveles preindustriales (e incluso intentar dejarlo en 1,5). Cada país también ha puesto sobre la mesa sus aportaciones voluntarias para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero nacionales. Además se ha creado un fondo anual de 100.000 millones de dólares a partir de 2020 para que los estados con menos recursos puedan adaptarse al cambio climático; por ejemplo, con medidas de protección por el aumento del nivel del mar. También servirán para que esos mismos países puedan crecer económicamente pero con bajas emisiones de dióxido de carbono.

    Con el nuevo acuerdo histórico ciudades enteras tendrán que ponerse las pilas, y ya en ellas sus pymes deberán aportar su granito de arena también. Aunque la pequeña y mediana empresa lleva tiempo intentando reducir su gasto energético, empujadas por la necesidad de ahorro generada por la crisis, el desconocimiento de medidas concretas les impide, en muchos casos, achicar aún más estos costes y sumarse ahora al acuerdo firmado en París el pasado 12 de diciembre.

    España todavía está por detrás de Francia, Alemania o Reino Unido en lo que a implantación de mejoras energéticas se refiere, según el Plan de Ahorro y Eficiencia Energética 2011-2020 publicado por el IDAE. Aún así, las pymes presentan un potencial de ahorro de energía importante. Con tecnologías y hábitos de consumo más eficientes, podrían ahorrar un 20% de la energía que consumen. Si todas las pymes españolas incorporaran medidas en sus negocios para ser más eficientes y evitar derroches de energía innecesarios, se ahorrarían 1.550 millones de euros al año, cantidad que supone, aproximadamente, el 5,3% de los gastos de personal del conjunto de las pymes o el 1% de su facturación.

    ¿Qué medidas se pueden tomar?

    Dependiendo de la actividad, ubicación, sector, necesidades particulares de la organización, etc., las medidas de ahorro energético varían de una pyme a otra. Aun así, los servicios básicos (gas, teléfono, agua, etc.) son una fuente constante de gastos, a veces innecesarios. He aquí algunas recomendaciones:

    Respecto a los hábitos de consumo:

    • Desconecta aparatos eléctricos que no se estén utilizando. Aun cuando es muy pequeño, el piloto de standby consume energía. Se calcula que el ahorro estimado por el mero hecho de apagar por completo los aparatos y no dejarlos en espera puede superar, en una pyme, unos 60 euros anuales. Igualmente, desconecta siempre los cargadores de teléfonos móviles, ordenadores, etc., cuando no los utilices. El circuito sigue consumiendo electricidad, además se calienta y, por lo general, termina estropeándose.
    • Aunque sea algo obvio, no apagar las luces cuando no son necesarias es un despilfarro muy habitual.

    Respecto a la iluminación:

    • En el día, aprovecha la luz solar manteniendo abiertas cortinas y persianas. Además de ahorro de electricidad, esta acción beneficia nuestra salud, ya que la luz natural afecta menos al ojo humano. Si es posible, la instalación de tragaluces puede ayudar a aprovecharla aun más.
    • Utiliza lámparas ahorradoras de luz: LED o bombillas de bajo consumo. Es cierto que tienen un precio mayor, pero consumen hasta cuatro veces menos energía y duran 10 veces más que los focos normales. En este apartado podríamos ahorrar hasta el 80% de gastos, aunque supondrá una inversión más o menos costosa dependiendo del tamaño de la empresa.
    • También es recomendable limpiar habitualmente bombillas y lámparas, ya que el polvo bloquea la intensidad de su luz.
    • Procura que las paredes y techos estén pintadas con tonos claros y luminosos, esto hará que la iluminación se refleje y distribuya mejor

    Respecto a la climatización:

    • Sopesa la posibilidad de instalar un sistema de climatización por bomba de calor, que además de suponer un ahorro de hasta el 80% de energía, se utilizará tanto en invierno para dar calor, como en verano en sustitución del aire acondicionado.
    • Regula correctamente el termostato del aire acondicionado, así como el de la calefacción. Una temperatura de 20 grados en invierno y 24 grados en verano permitirá ahorrar costes y mantendrá un agradable ambiente de trabajo.
    • Si es posible, cambia la instalación centralizada a una climatización zonificada. Así, en cada área o estancia se puede fijar la temperatura, dependiendo de factores como del tipo de trabajo que se realice en esa zona.
    • Considera la alternativa de utilizar energía solar térmica si en tu empresa es necesario consumir agua caliente. Estas instalaciones suelen estar subvencionadas y solventan el problema de calentar agua a bajo coste energético.

    Respecto a las instalaciones:

    • Revisa la potencia contratada y comprueba que es la adecuada para el equipamiento: ordenadores, iluminación, impresoras, etc. Aquí el ahorro vendría por la parte fija del recibo de la luz, que supone aproximadamente la mitad del total del importe.
    • Utiliza equipos de alta eficiencia o con tecnología más avanzada. Muchas pymes registran pérdidas por utilizar equipos obsoletos que, además de consumir más, necesitan mantenimiento constante para trabajar efectivamente.
    • Asegúrate de que las instalaciones eléctricas se encuentren en perfectas condiciones; una mala instalación, además de peligrosa, puede disparar nuestro consumo eléctrico.
    • Revisa el aislamiento térmico de la empresa: la existencia de un correcto aislamiento puede llegar a reducir hasta en un 30% el consumo energético. Medidas tan sencillas como el doble acristalamiento, la correcta separación de las zonas frías de las zonas calientes, evitar las corrientes de aire o recubrir las tuberías y superficies que generan pérdidas de calor con material aislante, son algunas de las actuaciones que se deberían llevar a cabo.

    Uso de equipamiento TIC

    La aplicación de las TIC verdes (Green ICT) puede contribuir a la mejora de la eficiencia energética. De hecho, la Comisión Europea calcula que si se redujeran los viajes de negocios en un 20% y se incrementan las vídeo/teleconferencias utilizando las TIC, se podrían ahorrar aproximadamente 25 millones de toneladas de CO2 anualmente (un 2,5% y un 5% del total de emisiones del sector del transporte y del sector agrícola en la UE respectivamente). Según datos de la WWF (World Wide Funds for Nature) la sustitución del 30% de los viajes por videoconferencias podría reducir hasta 5,5 millones de toneladas las emisiones de CO2 al año.

    Por este motivo, las TIC “verdes” forman parte de las prioridades de la Agenda Digital Europea. En efecto, en el apartado 2.7.1, “Las TIC al servicio del medio ambiente”, se hace mención al compromiso de la UE de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% como mínimo respecto a los niveles de 1990 y a mejorar la eficiencia energética en un 20%.

    En dicho apartado se menciona también que casi un 20% del consumo de electricidad en el mundo se utiliza para iluminación. Podría ahorrarse un 70% aproximadamente del consumo de electricidad combinando una tecnología avanzada denominada “iluminación de estado sólido” (SSL) con sistemas inteligentes de gestión de luz. La SSL se basa en tecnologías desarrolladas por la industria de semiconductores en la que Europa se encuentra ante un reto frente a la competencia de EEUU y Asia.

    Según esta misma Comunicación, el consumo energético de los edificios representa aproximadamente el 40% del consumo final de la UE, realizándose el 50% en forma de electricidad. Los sistemas de transporte representan el 26% de consumo final de energía de la UE. Aplicando de forma innovadora las TIC, únicamente en estos dos sectores para obtener una mayor eficiencia energética y una disminución del impacto ambiental, estaríamos cubriendo el 66% del consumo de energía final.

    Otro reto con respecto al sector eléctrico son las “smart grid“, es decir, las redes con capacidad de gestión inteligente de la energía, inteligencia que adquieren mediante una aplicación innovadora de las TIC: la medición inteligente de la energía, “smart metering“, ya que aquello que se puede medir se puede mejorar.

    Política de reciclaje

    La Política Medioambiental de la empresa constituye el núcleo del sistema de gestión medioambiental, ya que se trata de una declaración pública y formal por parte de la alta Dirección de una empresa sobre las intenciones y principios de acción en relación con la protección del medio ambiente. Dicha política medioambiental debe ser coherente con las políticas de prevención de riesgos laborales, calidad y cualquier otra política establecida en la organización. La Dirección de la empresa debe asegurarse que la política medioambiental contempla los siguientes aspectos:

    • Es adecuada para las actividades, productos o servicios ofrecidos por la empresa.
    • Es conocida, comprendida, desarrollada y mantenida al día por todos los niveles de la organización.
    • Es accesible al público.
    • Está dirigida a la prevención y/o minimización de los impactos medioambientales perjudiciales y al desarrollo sostenible.
    • Incluye un compromiso de cumplimiento continuo de todos los requisitos reglamentarios.
    • Incluye un compromiso de mejora continua de la actuación medioambiental.
    • Asume o puede asumir la adopción y publicación de objetivos medioambientales.
    • Asume o puede asumir la publicación de informes medioambientales.
    • Es actualizada y con una periodicidad adecuada.

    Conseguir certificados medioambientales

    Los sellos y certificados que certifican la excelencia en ámbitos como la seguridad, la calidad del producto o la responsabilidad social corporativa (RSC) son cada vez más populares. Consumidores, mayoristas u organismos públicos son algunos de los agentes del mundo empresarial que valoran (y en ocasiones exigen) este tipo de acreditaciones a la hora de tratar con una empresa.

    Las enrevesadas siglas ISO14001 esconden uno de los sellos de referencia para certificar la buena gestión medioambiental de organismos públicos o compañías. Desde hace años, España se sitúa en los primeros puestos (junto a estados como China e Italia) en la lista de los países con más entidades acreditadas con un sello que les obliga a implementar un sistema de gestión transversal y responsable con su entorno.

    ¿Cómo puedo obtener la certificación ISO 14001?

    La normativa ISO 14001 se ha actualizado a la versión 2015. Desde su última revisión, empresas de todos los sectores de la economía se han beneficiado con la implantación de un sistema de gestión de impacto medioambiental. No sólo ha significado aumentar el prestigio de las marcas en sus respectivos mercados y un mayor reconocimiento por parte de los consumidores. Internamente, también ha supuesto ventajas en cuanto al ahorro de costes, la integración de procesos de mejora continua y la puesta en marcha de políticas de salud y seguridad, aspectos sin duda vinculados al aspecto medioambiental.

    En términos generales, la versión 2015 de la norma supone profundizar en temas como la simplificación de la documentación respectiva, que en muchos casos es tan compleja que no puede llevarse a la práctica, además de poner el foco en los avances registrados por cada compañía y establecer una relación más estrecha con el sistema de gestión de calidad de la norma ISO 9001.

    Sin embargo, el proceso de certificación no sufrirá novedades significativas. Los pasos para obtener la certificación seguirán siendo los mismos que hasta el momento, salvo por las dos o tres acotaciones referidas en el párrafo anterior. Dichos pasos son en total ocho y pueden describirse de la siguiente manera:

    1. Voluntad de certificarse

    Puede sonar obvio, pero sin el reconocimiento inicial de querer certificarse no hay garantía de que el proceso salga adelante. Y dicho reconocimiento implica unos motivos y unos objetivos concretos.

    2. Planificación

    Al reconocimiento le sigue la aplicación, que no es otra cosa que la estimación preliminar que se realiza sobre los aspectos medioambientales relacionados con la organización.

    3. Formación y capacitación

    El personal que realiza la valoración pertenece a la compañía y debe contar con la formación suficiente para llevar a cabo dichas tareas. Tiene que saber lo que hace, cómo lo hace y a través de qué indicadores evaluarlo.

    4. Documentación

    El sistema de gestión ambiental debe estar respaldado por documentos que describan los objetivos del mismo, la justificación y sus aspectos esenciales. Es una especie de referente teórico.

    5. Puesta en marcha del sistema

    Si en el apartado anterior se describía el proceso en un plano abstracto, ahora es el momento de llevarlo a la práctica. Es un momento clave, pues deben quedar implementadas todas las exigencias de la norma ISO 14001, así como el registro de los resultados obtenidos.

    6. Auditoría interna

    Tan pronto se ha puesto en marcha el sistema de gestión ambiental, ISO solicita la realización de una auditoría interna en la compañía, la cual va a confirmar o no el buen desarrollo de las prácticas implementadas. Esta auditoría también la realizan integrantes de la empresa o, en su defecto, miembros de consultoras contratadas para tal fin por la gerencia.

    7. Auditoría externa

    Si la auditoría interna arroja resultados positivos y confirma el buen desarrollo del ciclo de gestión ambiental, la siguiente etapa consiste en solicitar una nueva auditoría, esta vez externa y a manos de especialistas de ISO, que es la entidad certificadora.

    8. Certificación y seguimiento

    Si la auditoría externa también es favorable, la empresa tendrá la certificación en gestión medioambiental de la norma ISO 14001, la cual tiene una validez de tres años. Sin embargo, el equipo de certificación externa realizará anualmente visitas de seguimiento para comprobar el buen estado del sistema.

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