Diferencias entre turismo y furgoneta que afectan a la conducción

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Cuando estamos pensando en adquirir un vehículo para trabajar, a menudo, la disyuntiva que nos asalta es si decantarnos por un coche o por una furgoneta, sobre todo si los bultos que tenemos que transportar no nos deja clara esta elección. Más allá de la capacidad de almacenamiento que tienen y que esta se adapte a nuestras necesidades, hay sonoras diferencias entre un coche y una furgoneta que no está de más saber de antemano.

También es cierto que ambos vehículos tienen semejanzas, como que se pueden conducir con el carné tipo B, siempre y cuando la furgoneta no pese más de 3.500 kilos. Dicho esto, vayamos con las diferencias:

1 – Frenado

Las furgonetas tienen un peso mayor que un coche y este es un aspecto muy importante a la hora de conducir, ya que tendrás que tener en cuenta que la distancia de frenado será mayor. Ten especialmente cuidado si las condiciones atmosféricas son adversas (nieve, lluvia…) ya que aumentan bastante las probabilidades de sufrir un accidente por no frenar a tiempo.

2 – Velocidad 

La DGT también distingue entre la velocidad a la que pueden conducir turismos, furgonetas y furgonetas ligeras. Estas últimas no pueden exceder los 80 kilómetros hora en vías no urbanas sin arcén, o si este mide menos de un metro y medio de ancho; mientras que sus «hermanas mayores» tienen que rebajar la velocidad a los 70 kilómetros hora, en igualdad de condiciones. En vías con arcén superior a un metro y medio de ancho, el velocímetro se puede poner a 90 y 80 kilómetros por hora, respectivamente. Por último, en autovías y autopistas, las furgonetas o furgones no pueden superar los 90 km/h y las furgonetas ligeras, los 100 km/h.

3 – Carga

Saber cómo debe distribuirse la carga en el interior de un vehículo nos evitará un mal uso que derive en problemas mecánicos importantes, además de evitar accidentes por una desviación incontrolada de los bultos. Si nuestro trabajo precisa de cierta logística, quizás nos planteemos adquirir una furgoneta ligera mejor que un coche, sabiendo que los objetos más pesados han de ir en la parte de abajo y entre los dos ejes, dejando la parte trasera lo más despejada posible. Así, evitaremos desequilibrios en el vehículo. Además, no te olvides de sujetarlo correctamente para que no se mueva durante la marcha.

4 – Adelantamientos y maniobras

Algunas furgonetas carecen de espejo retrovisor. Teniendo en cuenta esto y lo que hemos mencionado más arriba sobre la carga y el peso, no está de más insistir en que la precaución tiene que aumentar si conducimos una furgoneta, sobre todo a la hora de hacer adelantamientos y maniobras. Lo mejor aquí es conocer bien el comportamiento del motor y la capacidad de aceleración que tiene para hacer adelantamientos seguros, sin invadir el carril contrario o el arcén. Cuidado también en la entradas de parkings o en pasos de baja altura porque las furgonetas suelen ser más altas que los turismos.

En conclusión, si el vehículo es una herramienta de trabajo importante, valora si te va a ser más útil decantarte por un turismo normal o una furgoneta (con todas sus variantes). En cualquier caso, los seguros te aseguran coberturas adaptadas a las necesidades de cada uno.