Las posibilidades que ofrece el mercado para financiar los camiones

camion

Para las empresas y autónomos que trabajen en ciertas actividades, como la logística o el transporte de pasajeros, el vehículo que utilicen se convierte en el activo más importante para su negocio. Tener un camión o una furgoneta de grandes dimensiones se les hace imprescindible para su día a día, pero su adquisición requiere un esfuerzo económico que no todos pueden permitirse.

La estructura de un camión se divide entre tractora (la parte delantera) y el remolque (parte trasera). La primera es la parte más costosa y puede rondar los 100.000 euros, mientras que la parte trasera puede superar los 35.000 euros, aunque todo varía en función de la potencia, capacidad y marca del vehículo. En cualquier caso, estamos hablando de una cantidades económicas importantes.

Afortunadamente, el mercado ofrece hoy en día diferentes posibilidades para facilitar que pymes y autónomos, con un presupuesto muy limitado, no se queden sin esta importante herramienta de trabajo. Estos son algunos de los modelos de financiación más actuales para acceder a ellos:

Financiación clásica

La adquisición de un camión en propiedad es un modelo en desuso, aunque sigue siendo una opción más que interesante para muchos profesionales. Las opciones para conseguirlo se reducen a pedir préstamos a ciertas entidades, como los bancos, cajas de ahorros o establecimientos financieros, como pueden ser los que tienen la propia marca.

En cuanto a los pagos, esta financiación tiene unas características particulares. Hay que pagar una entrada que suele ser entregando el vehículo usado a cambio, el IVA se tiene que pagar al contado y lo que se devuelve a plazos es el importe propio del camión. Normalmente, los contratos establecen un periodo de devolución del préstamo entre 12 y 84 meses, y su inscripción se realiza en el Registro de Venta a Plazos de Bienes Muebles como una «reserva de dominio», donde la entidad que presta el dinero aparece como titular sobre el bien financiado. Hasta que no pagues todas las cuotas no se realiza levantamiento de la reserva y ya tendrás tú todos los derechos sobre el mismo.

Como todas las opciones de financiación, esta tiene sus pros y sus contras. Entre las primeras, podemos considerar que una vez lo pagues podrás hacer con él lo que quieras (subarrendarlo, por ejemplo), considerándolo como una inversión. Entre los hándicaps, es que los préstamos te obligan a un desembolso importante de dinero durante un periodo largo de tiempo, por lo que si las cosas van mal en tu negocio tendrás que hacerle frente a los pagos, igualmente.

Renting

En los últimos años, el modelo de renting se ha puesto de moda en los turismos, ya que se trata de un bien que tradicionalmente se adquiría no se alquilaba. En cambio, en las empresas con flotas de vehículos, este modelo lleva ya mucho tiempo utilizándose porque es una fórmula muy cómoda para el empresario. En el precio que se paga por el vehículo entra también seguro, mantenimiento y reparaciones.

Por otra parte, este modelo te asegura que siempre vas a tener un vehículo moderno y te libera bastante de «anclas». Si el negocio te va mal o no lo necesitas, no renuevas el contrato y listo.

Entre sus inconvenientes, nos encontramos que este sistema pone una serie de límites en cuanto al kilometraje y otros aspectos, que pueden interferir con la productividad. Además, no se puede subarrendar el vehículo o hacerle modificaciones.

Leasing

El leasing es una nueva fórmula de arrendamiento que consiste en la cesión de un vehículo a cambio del abono de unas cuotas, el requisito fundamental es que el uso de este vehículo tiene que estar ligado a una actividad empresarial. La propiedad de, en este caso, el camión, está en la sociedad de leasing que, a su vez, actúa como garantía en caso de incumplimiento del contrato.

La diferencia de este modelo con el de renting es que los gastos por deterioro o pérdida del camión corresponde al arrendatario. Además, se establece un plazo mínimo de contrato, que es de dos años. Finalizado este plazo el arrendatario tendrá la opción de comprar el camión, pagando el valor residual, o devolverlo y finalizar el contrato y los pagos.

Entre las ventajas están que no hay que adelantar el IVA, emitiéndose la factura a nombre de la sociedad y, entre las desventajas, que si el arrendatario quiere finalizar el contrato antes de tiempo, tendría una importante penalización, además este tiene que hacer frente a los gastos relacionados con el vehículo durante toda la vida del contrato y no puede adquirir su propiedad total hasta que el acuerdo haya vencido.