Cuando imprimimos un documento de especial importancia y pretendemos almacenarlo, es posible que con el paso del tiempo su calidad pueda deteriorarse, con colores más apagados o zonas que queden ilegibles.
Esto sucede porque los cartuchos de tinta tradicionales (de colorante) contienen un agua de solubilidad que puede alterar los colores obtenidos, con lo que las hojas impresas quedan más expuestas a la decoloración.
En cambio, los cartuchos de tinta de pigmento son capaces de secarse más rápido y resistir mejor el mezclado de colores, algo que ayuda a que los resultados sean más persistentes. Así, si imprimimos con este tipo de cartuchos nos será más fácil (y sobre todo seguro) almacenar documentos sin miedo a que se deterioren de forma prematura.
Son precisamente este tipo de tintas las que incluye la serie HP Officejet Pro X, que además posee la certificación ISO 11798, que avala la resistencia de los documentos a la exposición de la luz, el calor y el agua. De esta forma, sus usuarios son capaces de obtener la mejor calidad tanto de forma instantánea como a medio y largo plazo, sin sorpresas.



