Martes , 6 diciembre 2016 Impresion Pyme
  • Pagos móviles: la larga travesía por el desierto

    Mobile-Payment

    El pasado mes de septiembre, hacíamos nuestra la afirmación de PayPal y nos preguntábamos si era posible que para el año 2016, acabase desapareciendo (en gran medida), el dinero en efectivo. Tal y como en aquel momento estaban evolucionando los medios de pago, se estaba creando la sensación, acrecentada tras el Mobile World Congress de este año, de que finalmente el pago móvil podía recibir una gran impulso por parte de la industria.

    Sin embargo los meses siguen pasando y la sensación es la misma de siempre. El pago con teléfono móvil sigue siendo algo meramente anecdótico. Empresas como Telefónica, Visa, MasterCard o La Caixa, invierten tiempo y dinero en programas piloto que funcionan razonablemente bien pero a la hora de la verdad, no acaban de atreverse a dar el salto a un escenario real.

    ¿Qué necesito llevar?

    Una de las principales razones por las que los pagos móviles no despegan, es que complican a usuario. Incluso el usuario más geek, que quisiera pagar sólo con el móvil, pronto descubriría que no puede hacerlo.

    Incluso en un país como Estados Unidos, donde hay un buen número de negocios que aceptan este tipo de pagos, no podría salir de casa sin su tarjeta de crédito ya que hay muchos otros que no los aceptan. Además tampoco podría salir a la calle sin dinero en efectivo porque sigue habiendo cientos de negocios que no admiten el pago con tarjeta. Es decir que pagar con el móvil a día de hoy no es una solución, sino añadirnos una complicación más.

    ¿Qué es lo que esto provoca? Que incluso en los comercios que están preparados para pagar con el móvil, el usuario que puede hacerlo al final acabe pagando con otros medios, sencillamente porque “olvida” que puede hacerlo con su propio terminal. No encuentra una ventaja real en, una vez que introduce la mano en su bolso/bolsillo, sacar el teléfono en vez de su tarjeta de crédito.

    ¿Qué soluciones tienen sentido hoy en día? Aquellas que optan por realizar el pago antes de salir de casa. Un buen ejemplo es Pay with Square, una solución de la que os hablamos hace unos meses. 

    El desafío tecnológico

    Buena parte de la industria ha apostado por la tecnología NFC como sistema para conectar con las distintas plataformas de pago. Aunque la idea en sí misma no es mala, actualmente presenta tres grandes problemas.

    El primero es que las marcas sólo están ofreciendo esta tecnología en sus terminales de gama alta o media-alta. Los smartphones más “humildes”, que no nos olvidemos son los que constituyen la amplia base del mercado, no ofrecen esta tecnología. Por no hablar de los miles de terminales más antiguos que siguen en circulación y que por supuesto, tampoco la tienen. Es decir, no hay forma de que esta tecnología sea retro-activa o de habilitarla en todo tipo de terminales.

    El segundo de los problemas es la seguridad. La tecnología NFC no es ni mucho menos invulnerable. De hecho, presenta bastantes más puntos débiles que un medio de pago tan consolidado como las tarjetas de crédito con chip y aunque por su puesto es improbable que en el momento que vayamos a pagar con nuestro teléfono, tengamos cerca un atacante potencial, el riesgo de seguridad está ahí.

    El tercero de los problemas es que un gigante como Apple no cree en NFC. Ni ha incorporado NFC a su iPhone 5, ni de momento se espera que lo haga en un futuro inmediato. Si en Cupertino diesen un espaldarazo a este protocolo, desde luego que subriría su aceptación y veríamos cómo se implanta en más comercios pero de momento, la industria y el mundo del retail se mantienen a la espera.

    El trozo del pastel

    ¿Quién está interesado en obtener beneficios de los pagos móviles? Esencialmente, todo los actores involucrados: compañías tecnológicas como Google, actores tradicionales como Visa y MasterCard y operadoras como Telefónica o Vodafone. Esto hace que sea realmente complicado que se cree un estándar universal y que más bien al contrario, cada uno apueste por su propia solución propietaria.

    En estos momento parecería que Google con su Google Wallet lleva la delantera, pero es un liderazgo un tanto estéril. No sólo porque de momento funciona únicamente en Estados Unidos, sino porque además algunas operadoras como Verizon, que no quieren renunciar a su trozo del pastel, bloquean el uso de Wallet en su red.

    Las operadoras por su parte, como hace Telefónica con Bluevia están interesadas en gestionar los pagos desde la misma factura de teléfono, sin que haya que utilizar tarjetas de crédito. Es una opción que puede resultar atractiva para los usuarios menos técnicos pero que desde luego, levanta suspicacias entre aquellos que no quieren darle ese poder a las telecos.

    Finalmente tanto Visa como Mastercard han decidido lanzarse en solitario a la aventura, en vez de firmar una alianza que beneficie a los dos grandes actores.

    Todos estos ingredientes forman un cocktail de difícil digestión y que auguran que todavía tendremos que recorrer una larga travesía por el desierto, antes de que algo como los pagos móviles alcancen cierto nivel de popularidad.

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