Filipe Bergaña es el fundador del grupo de inversores, Audaz Capital, un negocio que busca adquirir una empresa sólida en la Península, sin sucesión, para preservarla y hacerla crecer. No es un fondo de private equity, como nos indica Bergaña en esta entrevista. Tras 20 años en Londres gestionando acciones de empresas cotizadas, su objetivo no es comprar y vender, sino dar continuidad a un proyecto.
Este emprendedor, de padre español y madre portuguesa, procede de una familia de varias generaciones de empresarios, lo que le inculcó un profundo sentido de legado. En esta misma línea, busca adquirir una empresa en la que potenciar una cultura de excelencia y crear valor a largo plazo.
MuyPymes: Tras dos décadas gestionando inversiones en Londres, decidiste dar un giro radical y fundar Audaz Capital. ¿Qué te llevó a tomar esta decisión?
Filipe Bergaña: Después de veinte años analizando y gestionando inversiones en un entorno altamente exigente y competitivo, me di cuenta de que ya no me bastaba con entender cómo se crea valor: quería ser yo quien lo generase. Mi trayectoria me llevó a trabajar en firmas como BlackRock, Fidelity u Och-Ziff, y a cofundar mi propia gestora junto a uno de los inversores más respetados de la Península Ibérica. Fue un camino exitoso… pero sentía que me faltaba algo: la conexión directa con un equipo, con un producto, con clientes, y con una historia empresarial real que pueda moldear día a día.
Siempre he admirado a los empresarios que, con visión y compromiso, crean empleo, generan innovación y aportan valor a su comunidad. Con el tiempo, descubrí que muchas de esas empresas – especialmente las familiares – llegan a un momento crítico: el fundador quiere retirarse y no hay un sucesor natural. Ese vacío suele resolverse de forma imperfecta: venta a un competidor que integra y diluye la identidad de la empresa o a un fondo que optimiza costes de forma agresiva para vender más adelante con ganancia rápida. En los casos más dramáticos puede incluso llevar al cierre de operaciones, dejando a empleados, clientes y proveedores en el aire.
Ahí vi una oportunidad. Quiero dedicar los mejores años de mi carrera a continuar y hacer crecer el proyecto de otro empresario, respetando su legado y cuidando de quienes han formado parte de su viaje. En este momento de mi vida, el mayor retorno que puedo obtener no es financiero, sino de impacto: que dentro de 10 o 15 años pueda mirar atrás y ver que una empresa sólida y bien gestionada sigue prosperando porque tomé la decisión de dar este paso.
MuyPymes: ¿Cuál es el objetivo de Audaz Capital?
Filipe Bergaña: El objetivo es sencillo de explicar, pero exigente de ejecutar: identificar una empresa estable, con un producto o servicio validado en el mercado, que cuente con un equipo humano comprometido y que tenga potencial para crecer de forma sostenible, y asumir su dirección para guiarla en esa siguiente etapa.
Cuando hablo de “crecer” no me refiero únicamente a facturación o beneficios. Crecer significa ampliar mercados, reforzar la profesionalización, incorporar tecnología allí donde aporte valor, consolidar relaciones con clientes y proveedores, y crear un entorno en el que las personas puedan desarrollarse profesionalmente.
Me interesa especialmente poder dar continuidad a empresas que han hecho las cosas bien durante años, pero que por circunstancias personales de su propietario están en una encrucijada. Lo que propongo es continuidad con ambición: respetar la esencia, pero llevarla a un nuevo nivel.
MuyPymes: ¿Por qué elegiste la Península Ibérica y no el Reino Unido, donde desarrollaste gran parte de tu carrera?
Filipe Bergaña: Por afinidad cultural y por red de contactos. Soy hijo de padre español y madre portuguesa, crecí en Lisboa y me he movido siempre entre ambos países. Tras casarme con una española, esas raíces se reforzaron todavía más. En este tipo de transiciones, la confianza y la empatía con el propietario son esenciales. No se trata solo de presentar un plan atractivo, sino de conectar personalmente para que esa persona sienta que entrega su empresa a alguien que la entiende y la valora.
Me resultaría mucho más difícil generar esa conexión en el Reino Unido. España y Portugal comparten un reto estructural: miles de empresas excelentes se enfrentan a la jubilación de sus fundadores sin un plan de sucesión claro. Es una oportunidad para dar continuidad a proyectos extraordinarios que, de otro modo, podrían desaparecer o terminar absorbidos por estructuras que no respeten su identidad.
MuyPymes: ¿Cómo es el tipo de empresa que buscas?
Filipe Bergaña: Busco una compañía con ingresos recurrentes, una base de clientes diversificada, buena generación de caja y un equipo humano sólido. Lo ideal es que facture entre 10 y 30 millones de euros y tenga un EBITDA de 1 a 5 millones. Dicho esto, no soy rígido: si aparece una empresa que encaje culturalmente y cuyo propietario valore nuestra propuesta, podremos ser flexibles con las cifras.
Un aspecto al que doy un peso enorme es la cultura. Peter Drucker decía que “la cultura se desayuna a la estrategia”, y lo creo firmemente. Una empresa con cultura de excelencia, respeto y trabajo en equipo es mucho más resiliente ante cualquier cambio. Ese tipo de organizaciones son las que me interesa liderar: no porque sean perfectas, sino porque cuentan con un tejido humano sobre el que se puede construir.
MuyPymes: ¿Qué sectores te atraen más?
Filipe Bergaña: Me interesan sectores con crecimiento estructural y baja exposición a ciclos, donde la tecnología no vaya a dejar obsoleta la propuesta de valor a corto plazo. En la práctica, he encontrado oportunidades interesantes en cadenas de valor industriales, tecnología aplicada y servicios B2B que sean críticos para sus clientes pero representen un coste pequeño para ellos.
Por ejemplo, conocí a una empresa que, en los años 90, comenzó elaborando concentrados aromáticos para pequeños productores locales de refrescos. Con el tiempo, invirtió en su propio laboratorio y en un equipo de I+D capaz de desarrollar perfiles de sabor únicos para marcas nacionales e internacionales. Hoy sus fórmulas se utilizan en millones de botellas cada año, pero su nombre apenas aparece fuera de las etiquetas técnicas.
Otro ejemplo que me marcó fue el de un fabricante especializado en ejes y acoplamientos de alta precisión para turbinas eólicas. Empezó suministrando a un solo cliente nacional, pero gracias a su capacidad técnica y control de calidad se convirtió en proveedor homologado para varios fabricantes europeos. Sus piezas son invisibles para el consumidor final, pero absolutamente críticas: un fallo podría detener por completo la producción de energía de una instalación. La empresa ha encontrado su espacio en un nicho muy exigente, donde la fiabilidad y la entrega puntual son factores de supervivencia
MuyPymes: Tu carrera ha estado marcada por la gestión de inversiones en mercados cotizados. ¿Qué aprendizajes trasladarás a la gestión de una pyme?
Filipe Bergaña: Yo diría que tres, principalmente:
- Disciplina en la asignación de capital. Durante años he evaluado dónde invertir cada euro para maximizar valor. En una pyme, esa disciplina es igual de crítica: cada decisión de inversión tiene un impacto directo en la salud financiera de la empresa.
- Visión a largo plazo. En los mercados cotizados, el ruido del corto plazo es constante, pero los mejores resultados llegan cuando se actúa con una perspectiva de cinco o diez años. Ese es el enfoque que quiero llevar a la empresa que adquiera.
- Análisis riguroso y toma de decisiones con datos. Pasar de la intuición a procesos más estructurados ayuda a profesionalizar y a tomar mejores decisiones, especialmente en entornos de crecimiento.
A esto se añade algo que no está en los manuales: la cercanía al equipo, a los clientes y a los proveedores. Esa proximidad te permite entender matices que en los mercados cotizados nunca llegan a verse.
MuyPymes: ¿Cuál es tu propuesta para el empresario que piensa en su relevo?
Filipe Bergaña: Lo primero, escuchar. Cada empresa es distinta y cada fundador tiene una historia, unas motivaciones y unas preocupaciones. Antes de pensar en planes de crecimiento o en cambios operativos, hay que entender qué es lo que hace especial a esa compañía y qué espera el empresario de la transición.
A partir de ahí, mi compromiso es claro: preservar lo que funciona y, sobre esa base, llevar la empresa más lejos. Puede ser abriendo nuevos mercados, digitalizando procesos, reforzando el equipo o buscando nuevas líneas de producto. La clave es que el propietario sienta que su legado está en buenas manos y que la empresa seguirá cuidando de sus trabajadores, clientes y proveedores.
No entro para trocear, especular o vender rápido. Entro para construir, y eso requiere tiempo, implicación y coherencia.
MuyPymes: ¿Cómo te preparaste para dar este paso?
Filipe Bergaña: Durante meses dediqué todo mi tiempo a hablar con empresarios, asesores, antiguos directivos y profesionales que han pasado por procesos de relevo empresarial. Escuchar sus experiencias, tanto las exitosas como las fallidas, me ha permitido entender mejor qué funciona y qué no en una transición.
También invertí mucho en investigar sectores, analizar tendencias y entender dónde hay más oportunidades de crecimiento sostenible. Paralelamente, he construido una red de contactos sólida que me ayuda a identificar empresas que podrían encajar, muchas veces fuera de los canales habituales de compraventa.
Hoy cuento con un grupo de socios que me respalda y que aporta no solo capital, sino también experiencia operativa y estratégica. Esto me permite centrarme al cien por cien en encontrar el proyecto adecuado y en preparar el terreno para que, cuando llegue el momento, la integración sea lo más fluida posible.
MuyPymes: Has mencionado antes la importancia de la cultura. ¿Cómo evalúas algo tan intangible en una empresa?
Filipe Bergaña: La cultura se ve en las pequeñas cosas: cómo se toman las decisiones, cómo se resuelven los problemas, cómo se reconocen los logros. También se percibe en la rotación de personal, en la forma en que se atiende a los clientes o en la predisposición a colaborar entre departamentos.
Cuando visito una empresa, no solo me fijo en los números. Me interesa hablar con las personas en todos los niveles, ver cómo interactúan, entender qué les motiva. Una cultura positiva y coherente puede marcar la diferencia entre una empresa que se adapta y prospera y otra que se estanca o se desintegra cuando enfrenta un cambio.
MuyPymes: ¿Qué consejo darías a otros profesionales que quieran seguir un camino parecido al tuyo?
Filipe Bergaña: Primero, entender que este es un proyecto a largo plazo. No hay atajos: hay que ser paciente, disciplinado y estar preparado para escuchar muchos “no” antes de encontrar el “sí” adecuado.
Segundo, rodearse de gente que complemente tus puntos débiles: asesores, empresarios con experiencia, profesionales que hayan vivido transiciones similares. La red de contactos es más colaborativa de lo que parece.
Tercero, contar con el apoyo de la familia. Este es un proyecto que exige tiempo, energía y, a veces, tomar decisiones difíciles. Sin el respaldo de las personas más cercanas, se hace mucho más cuesta arriba.
MuyPymes: Filipe, ¿qué te gustaría que pensara un empresario que lea esta entrevista?
Filipe Bergaña: Que vea en mí a alguien que ha tomado la decisión consciente de dejar una carrera relativamente cómoda y exitosa para dedicarme por completo a gestionar una empresa como la suya. Que entienda que mi objetivo no es una plusvalía rápida, sino llevar su proyecto a un nivel que quizá él ya no puede alcanzar por tiempo, energía o recursos.
Y que sepa que voy a cuidar de sus trabajadores, de sus clientes y de sus proveedores. Si un lector conoce a un empresario en esa situación, o si es él mismo quien lo está viviendo, me encantaría que pensara: “quiero hablar con Filipe”. Porque esa conversación puede ser el primer paso para asegurar que su historia empresarial siga escribiéndose con éxito

























