Según el informe del Gabinete de Estudios de ATA, la no implementación del régimen de franquicia del IVA supone un impacto negativo para los autónomos, recordemos que esta es una medida ya adoptada en otros países europeos. Esta omisión no es solo una cuestión legal pendiente, sino una losa que pesa sobre el colectivo más vulnerable del tejido económico nacional.
Los últimos datos del Barómetro de ATA reflejan que el 35% de los autónomos vio caer su facturación en 2025, y un 63% declara ingresos anuales por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. Más alarmante aún es que el 93% de ellos percibe un aumento de la carga administrativa, considerando como urgente la adopción de medidas de alivio como el IVA franquiciado.
El sistema de franquicia del IVA, vigente en países como Francia o Italia, permite a pequeños empresarios y profesionales con ingresos reducidos no estar obligados a declarar el IVA. De aplicarse en España, se estima que 770.000 autónomos podrían beneficiarse directamente, con un ahorro anual que superaría los 500 millones de euros. Este ahorro vendría tanto de costes de gestión (software, asesoría, declaraciones periódicas) como del tiempo invertido en trámites.
La estimación concreta del perjuicio económico anual por no aplicar esta medida asciende a 508 millones de euros. Cada autónomo pierde en promedio 660 euros al año entre costes y tiempo dedicado al IVA. En un sector donde cada euro cuenta, esta cantidad no es menor.
Coste para Hacienda
Desde el punto de vista de Hacienda, el coste para las arcas públicas rondaría los 625-650 millones anuales. Sin embargo, ATA recuerda que esta cifra se asemeja a estimaciones ya aceptadas en otros regímenes especiales como el IGIC canario. Por tanto, lejos de ser una renuncia fiscal desproporcionada, sería una inversión en competitividad y sostenibilidad del autoempleo.
Además del impacto económico directo, la no transposición del régimen europeo deja en clara desventaja a los autónomos españoles frente a sus homólogos del continente. La carga fiscal y administrativa no solo reduce su margen de beneficios, sino que limita su capacidad de competir en igualdad de condiciones dentro del mercado único.

























