Pocoyó está en crisis. Zinkia, la pyme española que ha servido de inspiración para muchas más, necesita respiración asistida. Víctima de la crisis económica, parece abocada al concurso de acreedores y posible quiebra, si no consigue la financiación que necesita para mantenerse a flote.
Clara protagonista de lo que se quiere llamar «Marca España», la empresa ha pasado de ser reconocida internacionalmente y cotizar en el MAB, a experimentar unas dificultades económicas que amenazan con su cierre.
La empresa se ha convertido en una víctima más de la restricción del crédito que están experimentando las pymes. De hecho su presidente, José María Castillejo, ha declarado en varias ocasiones que de la misma manera que el Gobierno ha ayudado a bancos y grandes empresas, debería hacer un esfuerzo aún mayor para salvar a las pymes, que en definitiva representan más del 90% del tejido productivo español.
De momento, la empresa ha realizado una emisión de bonos por 15 millones de euros, siguiendo una estrategia similar a las de otras empresas que le superan en tamaño.
La productora fue la primera empresa en cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) hace cuatro años. En el año 2010 fichó como asesor al ex consejero madrileño de Sanidad, Juan José Güemes, y a finales de 2.012 recibió una ayuda del Plan Avanza (Ministerio de Industria) de 2.421.347 euros.
La empresa se fundó en el año 2000, tiene 52 empleados y está presente en más de 40 países. El año pasado aumentó su facturación un 83% gracias a la actividad internacional y la mayoría de la ventas las hace en Estados Unidos, un 60% del total frente al 4% que representa el mercado español. Cerró 2012 con 1 millón de euros de beneficios pero tiene una deuda financiera de 8,48 millones.