lunes , 17 junio 2019 Impresion Pyme
  • La felicidad aumenta las ganancias de las empresas

    Son ya varios los estudios que han intentado averiguar el grado de influencia que tiene la felicidad a la hora de obtener determinados beneficios para las empresas. Muchos de ellos han concluido que tener felices a los empleados repercute en un estado de motivación y optimismo que influye directamente en su nivel de productividad de diferentes formas. En este sentido, Eremedia ha publicado un artículo donde hace un resumen de los resultados de varios informes que han medido los niveles de beneficios de las empresas y su relación con la satisfacción de sus empleados.

    Según apuntan estos estudios, la felicidad es un sentimiento que influye más allá de la actitud con la que un trabajador acude a su puesto de trabajo y lo describen como un “imperativo de trabajo” que afecta positivamente a diversas métricas empresariales como es la productividad, las ventas, la construcción de líderes, el refuerzo de la marca personal y profesional, fiabilidad, la salud laboral y la motivación.

    En concreto, el artículo cita a un estudio llevado a cabo durante 18 meses en casi 300 empleados donde se concluía que aquellos que se habían manifestado como “felices y satisfechos” habían obtenido mejores evaluaciones y mejoras en sus salarios. El mismo resultado de otro estudio realizado a estudiantes universitarios que, 19 años después, al ser entrevistados sólo los que habían mantenido actitudes optimistas habían logrado prosperar económicamente, al margen de su poder adquisitivo inicial.

    Estos resultados son posibles porque la felicidad es un buen escudo ante el estrés. Permite que aquellos periodos de tensión y sobre carga de trabajo no anulen la capacidad del empleado de reforzarse emocional y mentalmente, superando así las dificultades. Otros estudios apuntan más hacia el origen de la felicidad de los trabajadores. Los análisis sostienen, que los empleados se sienten más motivados ante una felicitación por el trabajo bien hecho que ante un aumento de salario. Aunque ambos generan una sensación de satisfacción en ellos. De hecho, estos informes destacan que los directivos que alaban regularmente a sus equipos, logran un aumento de la productividad laboral en un 30% más, que aquellos que no lo hacen.

    Por otro lado, uno de los beneficios que aporta la felicidad implica a uno de los componentes más preciados en el mundo de los negocios: La creatividad como un catalizador de la innovación. Cuando nuestro cerebro está en un estado de positividad, nuestros centros de aprendizaje se activan y estamos en mejores condiciones para organizar y analizar la información. Esto revierte directamente en los procesos creativos, con independencia del nivel de creatividad del empleado. Y esto sucede, en parte, porque cuando se está contento se produce una apertura a nuevas ideas y posibilidades que, de otra forma, se bloquearían, en un intento de no añadir más presión y estrés a la situación.

    Finalmente, estudios médicos han avalado que el estrés es una de las principales causas del absentismo laboral, por lo que un estado inverso, de felicidad, implica una relajación del organismo, con unas altas defensas, que impiden que el trabajador caiga enfermo con frecuencia. Tal y como señala Eremedia, hay estudios que han concluido en que las personas que son más felices, viven más tiempo y no sólo se toman menos días libres por baja por enfermedad (en promedio, 15 días menos por año), si no que cuando se enferman, se recuperan también más rápido.

    Y ¿qué pueden hacer trabajadores y empresas para lograr llegar a tener y mantener estos estados de felicidad? Además de los incentivos profesionales y beneficios sociales que ya han comenzado a aplicar las empresas de cara a mejorar la satisfacción laboral, las personas pueden entrenar a sus cerebros a revertir los procesos mentales negativos, tales como la gestión del estrés, los miedos e inseguridades y la negatividad en general.

    Nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiar físicamente basándose tanto en nuestras acciones como en nuestras circunstancias. Eso significa que podemos tomar la decisión de ser felices y actuar consecuentemente con ello, tratando de ver el lado positivo de una mala situación y valorando nuestros esfuerzos por encima de los resultados. No obstante, es un proceso largo y la perseverancia es la clave para lograr este objetivo, ya que se tarda unos 30 días en asentar un comportamiento coherente y que este empiece a operar con autonomía.

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