sábado , 17 noviembre 2018 Impresion Pyme
  • Cinco ejercicios de Mindfulness que puedes practicar en tu empresa

    El mindfulness es según muchos expertos, una de las técnicas que mejor funcionan para combatir el estrés laboral y mejorar la concentración en lo que hacemos en cada momento. No es de extrañar por lo tanto que empresas de todo el mundo no sólo recomienden a sus empleados practicarlo, sino que además, ofrezcan sus propios programas de meditación en el puesto de trabajo.

    Según la consultora especializada Mente y Vida, “la progresiva toma de conciencia por parte de las empresas, de la fuente de pérdidas que supone el estrés no tratado, es una de las razones del auge del Mindfulness como herramienta para promover la salud y el bienestar de los trabajadores. La práctica de Mindfulness en las empresas se perfila como la mejor herramienta para el incremento de la competitividad y la mejora de las capacidades del liderazgo”.

    ¿Por dónde empezar? Si bien es cierto que ya existen un buen número de centros y cursos especializados en esta técnica, en realidad cualquier puede adentrarse en el mundo del mindfulness sin demasiado esfuerzo. De hecho, la propia consultora asegura que sin necesidad de abandonar el puesto de trabajo, pueden practicarse algunos ejercicios sencillos. Como prueba, propone los siguientes:

    Un minuto de atención plena

    Este es un ejercicio fácil que puedes hacer en cualquier momento del día. El objetivo consiste en enfocar toda la atención en tu respiración durante un minuto. Deja abiertos los ojos, respira con el vientre en lugar de con el pecho y trata de respirar por la nariz y que salga por la boca. Céntrate en el sonido y el ritmo de la respiración.

    Prepárate para que la mente deambule (porque lo hará) y tendrás que esforzarte por devolver la atención al objetivo cada vez que esto pase. Puedes realizar este ejercicio las veces que quieras ya que te ayuda a restaurar la mente, conseguir claridad y paz. Este ejercicio es la base fundamental de una técnica de meditación Mindfulness correcta.

    Observación consciente

    Escoge un objeto. Cualquier objeto cotidiano: una taza de café, un bolígrafo… Ahora permite que absorba completamente toda tu atención. Solo obsérvalo. Ser consciente de lo que estás observando te aporta una sensación de “estar despierto”. Observa cómo la mente se libera de pensamientos y se centra en el momento presente. Es algo sutil pero poderoso. También puedes practicar la observación consciente con las orejas en lugar de los ojos. Algunas veces escuchar es mucho más potente que mirar.

    Cuenta hasta 10

    Este ejercicio no es más que una simple variación del ejercicio 1. En este caso en lugar de centrarse en la respiración, cierra los ojos y enfoca la atención en contar lentamente hasta 10. Si en algún caso pierdes la concentración, debes empezar por el número 1. En la mayoría de los casos sucede algo así:

    – “Uno… dos… tres… tengo que comprar leche hoy. Oh, UPS, estoy pensando.” – “Uno… dos… tres… cuatro… esto no es tan difícil después de todo… ¡Ese es un pensamiento! Empezar de nuevo.” – “Uno… dos… tres… ahora ya lo tengo. Realmente estoy concentrando ahora…”

    La llamada a la atención

    En este ejercicio consiste en centrar tu atención en la respiración cada vez que se produce una señal ambiental específica. Por ejemplo, cada vez que suena el teléfono. Simplemente elige una señal ajena a ti. Cualquier cosa es válida. Cada vez que te miras en el espejo, cada vez que tus manos se tocan, cada vez que oyes el claxon de un coche, el silbido de un pájaro… Esta técnica está creada para conseguir que, cuando se realiza la acción de enfocar la respiración, tu mente viaja al momento presente y se hace consciente de ello.

    Observa tus pensamientos

    Es difícil conseguir que cualquier persona estresada y ocupada que lleva un rápido ritmo de vida, lo abandone para enfocarlo en una corriente de pensamiento a través de la mente.

    La idea de sentarse, incluso, les produce más estrés. Si eres una de esas personas, en lugar de trabajar contra la voz de tu cabeza, puedes sentarte y “observar” tus pensamientos en lugar de involucrarte en ellos. De esta manera no conseguirás eliminarlos como en el resto de ejercicios, pero es una buena técnica para disminuir su intensidad.

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