Las empresas que integran soluciones de gestión con IA pueden reducir hasta un 40% el tiempo dedicado a tareas administrativas y mejorar su capacidad de anticipación financiera en más de un 25%, tal y como ha destacado Roberto Soto, jefe de producto de TeamSystem España.
Desde la compañía aseguran que el software inteligente, potenciado por IA, está revolucionando todas las áreas de la gestión empresarial, desde la automatización de facturas hasta la optimización de la gestión del talento. Y recuerdan que con la inminente entrada en vigor de la facturación electrónica obligatoria y la ley antifraude, las pymes deben adaptarse rápidamente para mantener su competitividad y eficiencia.
De una gestión reactiva a otra predictiva
Desde esta empresa especializada en digitalización sostienen que el software inteligente no sólo automatiza tareas repetitivas, sino que también ayuda a detectar anomalías, actualizar previsiones financieras y anticipar posibles impagos en tiempo real. Y en su opinión, esta evolución permite a las empresas pasar de una gestión reactiva a otra predictiva, lo que a la postre mejora la toma de decisiones estratégicas.
Asimismo, afirman que la IA facilita procesos clave en recursos humanos, como la selección de perfiles especializados mediante filtros avanzados y la eliminación de sesgos humanos. Y que también impulsa la formación continua de los empleados: un factor crítico para el éxito de la transformación digital.
Según Roberto Soto “el software inteligente, potenciado por IA, se ha convertido en el nuevo motor operativo de las pymes, haciéndolas más eficaces, competitivas y resilientes. Un sistema con IA aprenderá y aportará valor diferencial en la operativa de las empresas, como demostrarían el seguimiento del ciclo de facturación, los hábitos de pago de los clientes o los posibles impagos. Es decir, este copiloto financiero puede ayudar a identificar las áreas que más y mejor promoverían la transformación. El software inteligente ofrece a las pymes una nueva forma de trabajar. Automatiza lo repetitivo y libera tiempo para pensar, para innovar, para liderar. Así, el primer ejecutivo puede dejar de ser un “apagafuegos” para convertirse en un estratega”.


























