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Viernes, 29 Mayo 2026

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Greta Almuni, emprendedora desde los 6 años: «Quería ganar 5 euros por funda»

Greta Almuni

Con solo 6 años, la barcelonesa Greta Almuni comenzó un pequeño negocio con ayuda de sus padres para personalizar y decorar fundas de móviles. Hoy, con 10 años, y junto a su padre, Pau Almuni, nos cuenta lo que recuerda de ese emprendimiento, sus motivaciones, la elección del proveedor y, sobre todo, lo que la niña sintió mientras llevaba a cabo su proyecto, que duró aproximadamente un año.

Cursando quinto de primaria, Greta aún no sabe si quiere trabajar en una gran empresa o montárselo por su cuenta. Solo sabe que le encanta el arte y el diseño y que, seguramente sus pasos se encaminen hacia la arquitectura o el diseño de interiores. Obviamente, ni a los 6 ni a los 10, esta catalana sabía que se le podría atribuir calificativos «de mayores», como el de emprendedora, pero está claro que se llevó grandes aprendizajes propios de cualquier adulto que se lanza a emprender: la satisfacción y la emoción que producen y que no todo es tan bonito como lo pintan. Por todo esto, no podemos decir que el proyecto de Greta fuera solo «cosas de niños», ya que consiguió vender unos 500 euros con sus diseños. Este dinero lo guardó y, a día de hoy, lo sigue invirtiendo, como nos cuenta ella misma en esta entrevista.

Greta Almuni

MuyPymes: Cuéntanos cómo le surge a una niña de 6 años hacer fundas personalizadas para móviles…

Greta Almuni: A mí siempre me ha gustado mucho dibujar y el diseño y ya desde pequeña dibujaba cosas en objetos, como botellas… Un día, mi padre me pidió que le pintara su funda de móvil vieja con unos rotuladores. A partir de ahí surgió la idea de hacer diseños en un papel y luego trasladarlos a fundas de móvil.

Un día estábamos paseando por un centro comercial de aquí de Barcelona y vimos una tienda de pop art, donde imprimían dibujos y fotos de internet en diferentes materiales. Le preguntamos si podrían ser nuestro proveedor y aceptaron, por lo que seguí dibujando cosas con la idea de continuar con este proyecto.

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De hecho, mi padre conserva aún esa funda. Al ser yo tan pequeña mis dibujos eran algo abstractos pero llenos de color, creo que podían ser flores o nubes… la verdad es que hacía lo que me me salía en ese momento.

MuyPymes: ¿Y cómo se te ocurrió dar el paso de venderlas a otras personas?

Greta Almuni: Además de dibujar, yo era feliz regalando cosas hechas por mí, sobre todo relacionadas con diseños. Alguien de mi familia (creo que fue mi abuela) vio la funda que le hice a mi padre y me dijo que ella también quería una. Pero me insistió en que debía pagarme por mi trabajo y eso fue el comienzo del negocio.

A partir de ahí, cada vez que se celebraba un cumpleaños en mi familia me encargaban fundas de móviles con diseños personalizados. Cada una tenía un dibujo diferente y era única. Si ellos querían, añadía el nombre de la persona en cuestión, algún detalle que me pidieran… y otras veces simplemente eran diseños abstractos. Normalmente me daban libertad total pero si tenía que incluir algo más concreto, como lo del nombre, o unos colores determinados, cobraba un pelín más.

Aunque yo era muy pequeña y seguía dibujando lo que me salía, cuando se trataba de un encargo más específico me esmeraba en hacer lo que me pedían.

MuyPymes: A la hora de poner precio a tu trabajo, calcular el margen de beneficio y todo el aspecto más «adulto» de un emprendimiento, ¿te ayudarían tus padres?

Greta Almuni: Sí, claro. Cuando fuimos a preguntar a la tienda de impresión, le explicamos al chico que era para venderlas y yo le dije que quería ganar 5 euros por funda. Antes, había hecho un pequeño cálculo con mis padres para ver cuánto tiempo dedicaba a cada una, más el ir a encargarlas y recogerlas, para que me quedara algo de margen de ganancia. A esto había que añadir ser realistas con el precio final, ya que no podíamos tampoco cobrar 40 euros a la familia por cada una.

Al chico de la tienda le hizo mucha gracia que yo fuera la artífice del proyecto, negociamos y nos hizo un descuento. El precio al público eran 17 euros y a nosotros nos lo dejó a 12, además le aseguramos que íbamos a hacer encargos todas las semanas.

Recuerdo que el chico fue muy amable y, además del descuento, me animó a poner en marcha este negocio y seguir con él. Yo creo que él también quería ayudar a que funcionara.

Greta Almuni

MuyPymes: ¿Recuerdas cómo te sentías mientras trabajabas?

Greta Almuni: Como me encantaba todo lo que estuviera relacionado con el arte, siempre tenía ganas de hacer un nuevo diseño. Dedicaba un poco más de tiempo si se trataba de un regalo de cumpleaños que me encargaban, o si era para mis padres o mis abuelos, ya que hubo un tiempo en que también vendía a terceras personas a través de mis familiares, que eran como mi red de comerciales.

Entonces, como hacía una cosa que me gustaba y, encima, me pagaban, nunca me sentí cansada o me dio pereza seguir. Como he dicho antes, mis padres se encargaban de la parte de las cuentas, obviamente, aunque yo siempre les acompañaba cuando tenían que negociar con el proveedor, por ejemplo, y comencé a ser consciente de que realmente todo esto (la gestión) era más complicado de lo que pudiera imaginar, siendo tan pequeña.

MuyPymes: Ahora que ha pasado ya un tiempo desde ese primer emprendimiento, ¿quieres seguir haciendo cosas similares?

Greta Almuni: Yo diría que sí. Por ejemplo, como he dicho antes, me gusta mucho el diseño de interiores y no me importaría hacer algún proyecto de interiorismo, pero para niños de mi edad o más pequeños. El otro día lo estuve hablando con mis padres, algo así como diseñar habitaciones, escuelas o incluso ropa.

MuyPymes: De hecho, ese emprendimiento de las fundas de móviles te dio bastante dinero, para una niña, ¿no? Cuéntanos qué has hecho con él…

Greta Almuni: Sí, gané unos 500 euros con la venta de unas 40 fundas y estuvimos aproximadamente un año. Por desgracia, aquello acabó, pero no por mí, ni porque me hubiera cansado de ello, sino porque nuestro proveedor se trasladó a otro centro comercial, fuera de la ciudad y ya nos pillaba muy lejos para ir todas las semanas.

Ese dinero me lo guardé y ahora lo estoy reinvirtiendo para comprar cosas relacionadas con el arte, como una impresora para imprimir pegatinas que previamente yo he diseñado con la tablet. También lo estoy usando para comprar materiales u objetos para decorar sin tener que pedir el dinero a mis padres.

Además no descarto encontrar otro proyecto que pueda a hacer y volver a ganarme algún dinerillo, ya que la experiencia de emprender y vender cosas hechas por mí me gustó mucho.

MuyPymes: ¿Y tu familia qué te decía de todo esto?

Greta Almuni: Les gustó mucho las fundas y por eso me pidieron más. Al principio me sentía un poco mal por cobrarles, pero fueron ellos mismos los que me insistieron en que era un trabajo mío, al que le dedicaba tiempo y que era justo cobrar por ello.

MuyPymes: ¿Qué les dirías a los niños que tienen ideas chulas como las tuyas pero no se atreven a dar el paso?

Greta Almuni: Si algún niño tiene ideas chulas pero no sabe cómo ponerlas en marcha, o incluso les da vergüenza decirlo, yo le diría que lo intenten porque, aunque no saliera bien, al menos se lo habrán pasado muy bien. El miedo a equivocarse no tiene sentido, ya que también aprenden para mejorar después.

Greta también nos contó que el apoyo de su familia fue muy importante y no solamente por lo obvio, ya que era una niña de 6 años, sino por el soporte emocional que le brindaron. «Sin ellos, esto hubiera sido dibujos y ya está», concluyó.

 

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