FICO ha publicado un estudio en el que destaca que una de cada tres organizaciones se queja de las tasas altas o muy altas de falsos positivos en las herramientas de protección basadas en IA.
Esto es importante porque los falsos positivos no son sólo una incomodidad operativa. Cuando transacciones legítimas son marcadas como sospechosas, los clientes se enfrentan a retrasos, pasos adicionales de verificación o servicios denegados. Esa fricción erosiona la confianza, daña la experiencia del cliente y aumenta la pérdida de clientes, especialmente en mercados digitales en rápida expansión. Como aspecto positivo, el estudio de FICO sugiere que el rendimiento relativamente sólido de la región EMEA (hasta 20 puntos menos que otras regiones en falsos positivos) viene dado por la madurez regulatoria y los sistemas optimizados, que han demostrado ser capaces de reducir significativamente este problema.
La IA, facilitador del fraude a gran escala
Los intentos de fraude han aumentado de forma significativa, según apunta el estudio de FICO, con un 26 % de las organizaciones que denuncia un incremento del fraude superior al 51 % en los últimos dos años. La IA ha reducido la barrera de entrada para los defraudadores, impulsando la creación de identidades sintéticas, el robo de cuentas mediante deepfakes, ataques sistemáticos y automatizados de bots impulsados por IA y ataques de ingeniería social a gran escala dirigidos a estafar a posibles víctimas, que antes sólo eran posibles para redes criminales sofisticadas.
Los datos de la región EMEA muestran un crecimiento más moderado del fraude a nivel global (48 % denuncia incrementos de entre el 11 % y el 25 %) y una menor proporción de denuncias con pérdidas superiores al 51 % (12 %), lo que sugiere que los marcos regulatorios más sólidos y mayor madurez en detección están teniendo un efecto medible.
Y aunque el 99 % de las organizaciones reconoce la necesidad de una estrategia de fraude unificada, sólo el 28 % ha desplegado completamente la detección de fraude impulsada por IA a escala. El mayor obstáculo no es la tecnología, sino la integración. El 47 % de los responsables de fraude consultados señala la dificultad de incorporar eficazmente la IA en sus marcos existentes de control del fraude.
Según el informe de FICO, sólo el 34 % ha desplegado completamente cualquiera de los tres casos de uso principales de IA analizados: IA generativa para soporte al cliente, IA generativa para asistencia en la gestión de casos y modelos de detección basados en IA/ML. La mayoría de las entidades financieras se encuentra aún entre fases piloto y despliegues limitados en producción.
Las herramientas de fraude fragmentadas o aisladas dejan brechas incluso cuando se utilizan modelos individuales sofisticados. Las organizaciones mejor posicionadas para tener éxito son aquellas que construyen marcos de decisión unificados que orquestan modelos internos, inteligencia de proveedores externos y datos de consorcios en tiempo real a través de canales, productos y recorridos del cliente. De hecho, casi la mitad de las organizaciones (47 %) señala la dificultad de integrar la IA de manera efectiva como su principal desafío, por delante de la creciente complejidad del fraude (40 %), las restricciones regulatorias (35 %), problemas de gobernanza de datos (34 %) y limitaciones de sistemas heredados (32 %).


























