Para una empresa local de reparto o un proveedor de servicios regional, un pequeño accidente puede afectar a toda una semana de operaciones. Más allá de los daños materiales en el vehículo, un choque deja a los conductores fuera de servicio, obliga a cancelar citas, daña la confianza de los clientes y consume horas de gestión administrativa. Cada vehículo de una pequeña flota representa una parte fundamental de los ingresos diarios. Por tanto, cualquier incidente puede tener graves consecuencias operativas.
Por ello, Geotab ha realizado una encuesta a más de 1800 gestores de flotas europeas en la que pone de manifiesto la magnitud de estas dificultades, así como las áreas en las que los responsables de flotas están recurriendo a la tecnología para mitigarlas. Estas cuatro estrategias sirven como guía para ayudar a las pequeñas y medianas flotas a garantizar la continuidad de sus operaciones diarias:
1 – De la seguridad reactiva a la predictiva
La seguridad tradicional de las flotas se basa en la reacción. Cuando hay un accidente, los responsables analizan lo ocurrido y la empresa gestiona el proceso correspondiente. En cambio, la seguridad predictiva utiliza datos conectados con las flotas, que identifican y calculan los riesgos antes de que se produzca un siniestro o una reclamación al seguro.
Antes de que suceda un accidente grave, los conductores suelen dejar un rastro de patrones de comportamiento, como frenazos bruscos, aceleraciones repentinas o no respetar la distancia de seguridad. Sin embargo, es común que estos hábitos pasen desapercibidos ya que los gestores de flotas estén ocupados con otras tareas como la planificación de rutas, la gestión del inventario o las nóminas. La telemática permite resolver este problema al transformar todos los datos de conducción en información sobre seguridad, lo que facilita que los gestores puedan intervenir rápidamente.
Al combinarse con cámaras dotadas con inteligencia artificial, esta tecnología proporciona información inmediata sobre el contexto de cada accidente y determinar si la frenada repentina se debió a fatiga, distracción del conductor o una maniobra imprudente de un tercero. Este enfoque predictivo resulta muy valioso para el 68% de las pequeñas empresas españolas encuestadas, que afirman tener dificultades relacionadas con la fatiga de los conductores. Además, el 41% de las flotas de transporte de mercancías y servicios que utiliza dashcams afirma que se reduce la fatiga de los conductores hasta un 60%. Por último, el 76% de las flotas españolas señalan que el número total de accidentes se reduce en más de un 21%.
2 – Uso de cámaras para proporcionar contexto, protección y formación
El 78% de El 78% de las flotas españolas encuestadas por Geotab considera que las cámaras instaladas en el vehículo son “muy” o “extremadamente” beneficiosas, la cifra más alta de todas las tecnologías conectadas que se analizan en el informe. Las cámaras permiten abordar comportamientos peligrosos que no se reflejan en datos tradicionales de siniestralidad hasta que se produce un accidente grave. Por ejemplo, las soluciones de vídeo ayudaron al 40% de las flotas de transporte de mercancías españolas a reducir distracciones al volante en más de un 40%, a la vez que mejoraron el uso del cinturón de seguridad (un 41% de mejora en el 36% de las flotas).
A pesar de estos resultados, la incorporación de cámaras requiere una gestión sensible. Si se hace un buen uso, puede aportar contexto, protección y una formación más justa para los conductores, ya que los protege cuando no son responsables de un accidente, agiliza la investigación y proporciona a los gestores pruebas objetivas, muy por encima de los testimonios o la memoria de los implicados. Sin embargo, los conductores pueden mostrarse reticentes si perciben que las cámaras se utilizan únicamente para detectar errores.
Para algunos operadores, las cámaras orientadas hacia el exterior pueden ser un punto de partida práctico, ya que evitan preocupaciones que algunos conductores tienen respecto a la grabación dentro de la cabina. La clave está en ser transparentes sobre el uso que se hará de las imágenes y explicar a los conductores sus beneficios. Las mismas imágenes que pueden aportar contexto y protegerlos, también pueden documentar un intento de robo, registrar una matrícula o aportar pruebas tras la desaparición de mercancía durante el transporte.
3 – Controlar el uso no autorizado y el robo de activos
El robo de vehículos y mercancías representa un riesgo financiero cada vez mayor para los operadores pequeños. En Europa, las pérdidas por robo de mercancías han aumentado un 438% desde 2022. Para una empresa pequeña, el robo de un vehículo o la desaparición de la carga no solo supone asumir el coste de reposición, sino que también afecta a los ingresos diarios, incumple compromisos con los clientes y puede desencadenar una revisión por parte de la aseguradora.
Las soluciones de localización de activos han permitido a las pequeñas empresas españolas encuestadas alcanzar una tasa de recuperación del 64% de los vehículos robados. Además, en el conjunto de todos los sectores, el 48% de las empresas españolas que utilizan sistemas de seguimiento de activos logra reducir los casos de robo.
Otra capa de riesgo para la seguridad y la responsabilidad legal es el uso no autorizado de los vehículos fuera del horario laboral. Para ello, el seguimiento mediante GPS permite reducir el uso no autorizado de vehículos para el 37% de los operadores, garantizando que los activos se destinen a tareas autorizadas y facturables.
4 – Basar la formación de los conductores en datos objetivos
La formación de los conductores tiene mejores resultados cuando se basa en evidencias claras. Sin datos, estas situaciones pueden percibirse como subjetivas. El conductor puede sentir que se le señala injustamente o un gestor puede intervenir solo si se trata de un accidente grave.
Sin embargo, la telemática y las opciones de vídeo ponen fin a la subjetividad en este tipo de situaciones. Los gestores pueden localizar momentos concretos para analizar qué ocurrió y cómo actuar de forma diferente la próxima vez. Este cambio permite a las flotas apoyar y proteger a los conductores previamente, en lugar de esperar a que los malos hábitos se conviertan en accidentes, reclamaciones o periodos de inactividad.
En todos los tipos de flotas, el 71% de los operadores que utilizan cámaras para la formación activa de los conductores, registran una reducción de los excesos de velocidad superior al 21%. La mejora viene por la consistencia de un feedback respaldado por datos, en lugar de intervenciones reactivas. Incorporar recompensas para los conductores y dinámicas de gamificación vinculadas a la seguridad también contribuye a crear una cultura colaborativa en torno a la seguridad, sustituyendo la presión innecesaria por objetivos compartidos.


























