Aunque todavía no es oficial, el más que posible aplazamiento de VeriFactu hasta octubre de 2028 llega en un momento en el que el 41% de pymes y autónomos todavía no conoce la diferencia entre esta norma de Hacienda y la factura electrónica, según el Observatorio TeamSystem 2026, presentado después de que el BOE haya publicado la orden por la que se regulará la futura forma de facturar.
Si bien el Gobierno ha justificado el retraso precisamente por la conveniencia de acompasar ambos calendarios, los datos muestran que la confusión se ha reducido, pero continúa siendo todavía elevada. En 2025, el 60% de pymes y autónomos mezclaba ambos conceptos, frente al 41% actual. Sin embargo, sólo el 9% afirma hoy tener clara la diferencia y disponer de información suficiente.
En este sentido, VeriFactu afecta fundamentalmente a cómo funciona el sistema con el que una empresa genera sus facturas, mientras que la factura electrónica regula cómo se emiten e intercambian entre empresas y profesionales.
La anterior prórroga generó “alivio”
No es la primera vez que el Gobierno decide aplazar la entrada de VeriFactu. Apenas un año antes, cuatro de cada diez pymes y autónomos reconocieron haber sentido alivio con la prórroga aprobada in extremis. Sin embargo, disponer de más tiempo no siempre se traduce inmediatamente en una mayor preparación y puede favorecer que algunas decisiones vuelvan a posponerse, según TeamSystem.
En este terreno sí se aprecia una evolución. Así, si en 2025 el 38% no tenía un plan definido y otro 24% no sabía cómo procedería, en el último Observatorio el 30% continúa sin un plan de implantación, lo que muestra que el tejido empresarial ha avanzado, pero una parte relevante sigue sin tener resuelta su adaptación.
A ello se suma que, según los datos de TeamSystem, el 32% considera VeriFactu el cambio digital o normativo que más dudas le genera y la mitad continúa bastante o muy preocupada por las posibles multas y sanciones.
Más tiempo para preparar los dos cambios
En este marco, TeamSystem lleva tiempo planteando una campaña informativa y de acompañamiento que permita clarificar las dudas en torno a ambos sistemas y sus ventajas en términos de productividad, sobre todo si se tiene en cuenta que las empresas todavía dedican una media de 21,5 horas al mes a tareas manuales relacionadas con la facturación y el 63% mantiene una dependencia media o alta de Excel en estos procesos.
Según TeamSystem, el aplazamiento cambia el calendario, pero no la dirección. VeriFactu y la factura electrónica forman parte de un proceso de modernización que las empresas tendrán que abordar igualmente y retrasar su entrada en vigor puede hacer que también se retrase una oportunidad para avanzar en digitalización, eficiencia y automatización de procesos. En su opinión, la oportunidad ahora es aprovechar este margen para revisar los procesos de facturación en su conjunto y preparar los dos cambios de forma coordinada, en lugar de afrontar cada nueva obligación como una adaptación independiente”.


























