En el horizonte de cada autónomo y pyme en España se dibuja una nueva realidad regulatoria: el sistema Verifactu. La obligatoriedad de contar con un software de facturación adaptado a la nueva normativa es ya una realidad desde el 29 de julio de 2025. Ante esta fecha, surgen dos caminos: el de la espera reactiva, abocada a las prisas y el estrés de última hora; y el de la anticipación, que transforma una obligación en una ventaja competitiva. A esto se suma otro factor: la factura electrónica obligatoria, prevista entre finales de 2026 y 2027, cuya implantación será aún más exigente. Las pymes que hoy se digitalicen con Verifactu estarán mucho mejor posicionadas para dar ese siguiente paso sin sobresaltos. La elección parece obvia, pero la inercia del día a día a menudo nos empuja por la senda equivocada.
Esperar a que la normativa nos obligue es un error que miles de empresas cometerán. Lo harán por falta de tiempo, por considerarlo un gasto y no una inversión, o simplemente por la costumbre de atender lo urgente antes que lo importante. Sin embargo, esta pasividad tiene un coste muy alto. Implica llegar al límite con la necesidad imperiosa de implantar una solución, sin tiempo para analizar cuál es la que mejor se adapta a nuestro negocio, sin margen para formar a los equipos y, muy probablemente, asumiendo sobrecostes por la alta demanda del momento. Es la receta perfecta para el caos: una transición forzada que genera fricción, errores y una profunda sensación de descontrol.
¿Qué es lo mejor que podemos hacer?
Frente a este panorama, adelantarse es la decisión más inteligente. Y no lo es solo por evitar el estrés, sino por los beneficios tangibles que la adopción temprana de un sistema de facturación adecuado puede generar desde el primer día.
En primer lugar, ganar control. Quienes actúen ahora tienen el poder de elegir. Pueden investigar, comparar y seleccionar sin presión la herramienta que mejor optimice sus procesos y que, naturalmente, cumpla con los requisitos legales de la Ley Antifraude. Según datos del informe Fotografía de la pequeña asesoría en España 2025, elaborado por Cegid, el 70% de los autónomos jamás ha oído hablar de la nueva obligación y el 83% no emplea herramientas digitales para emitir facturas. Adoptar un sistema “Verifactu Ready” es la puerta de entrada a la eficiencia: automatización de tareas, reducción de errores humanos, trazabilidad total de las operaciones y una visión financiera clara y en tiempo real. Es tomar las riendas de la administración del negocio.
En segundo lugar, ganar eficiencia. La digitalización de la facturación va mucho más allá de enviar un documento a Hacienda. Significa liberar horas de trabajo administrativo que pueden dedicarse a tareas de mayor valor: captar clientes, mejorar el producto o servicio, o planificar el crecimiento. En un tejido empresarial como el español, donde según datos del Ministerio de Industria y Turismo las pymes representan más del 99% de las empresas y generan alrededor del 65% del empleo, cada hora de productividad ganada tiene un impacto exponencial. La anticipación permite que esta ganancia de eficiencia se materialice cuanto antes, fortaleciendo la posición de la empresa en el mercado.
Y, por último, ganar tranquilidad y ventaja competitiva. Cumplir con la ley antes de que sea una obligación ineludible proporciona una calma operativa impagable. Permite enfocar la energía en el negocio y no en apagar fuegos burocráticos. Pese a todo esto, el 87% de las pymes y autónomos señala la falta de conocimiento normativo como principal barrera para adoptar soluciones tecnológicas. Por eso alcanzar esa tranquilidad debe ser una prioridad, ya que se traduce directamente en una ventaja competitiva. Mientras la competencia esté lidiando con implantaciones apresuradas y problemas de adaptación, la empresa que hizo sus deberes estará operando con normalidad, con una estructura administrativa más ágil y preparada para Verifactu y el resto de desafíos de la economía digital, como la factura electrónica.
La llegada de Verifactu no debería verse como una carga, sino como el empujón definitivo hacia una digitalización necesaria. Es una oportunidad para modernizar la gestión, optimizar los recursos y fortalecer los cimientos del negocio. La cuenta atrás ha comenzado, pero la carrera no la gana quien llega justo a tiempo, sino quien parte primero y con la mejor preparación. Autónomos, pymes: es el momento de estar listos. Es el momento de estar “Verifactu Ready”.
Fermín Lozano, director de la Unidad de Negocio para Asesorías, Pymes y Autónomos de Cegid en España.


























