Hoy en día, más del 50% del pescado que se consume en el mundo procede de la acuicultura (FAO); de hecho, España es líder europeo en producción acuícola, con más de 266.000 toneladas anuales y un valor en primera venta de 750,5 millones de euros, generando 8.200 empleos directos y más de 40.000 indirectos, especialmente en zonas rurales y litorales.
Por otro lado la acuicultura española es un modelo de sostenibilidad: emite menos CO₂ y consume mucha menos agua que otras producciones de proteína animal. Para conocer más a fondo este sector, hemos hablado con Javier Ojeda, gerente de APROMAR, quien nos dará un repaso por el mercado y nos explicará por qué el pescado de acuicultura en España es seguro y de máxima calidad: libre de anisakis, microplásticos y sin antibióticos preventivos.
MuyPymes: El concepto de la acuicultura es bastante desconocido entre la población, ¿en qué consiste y qué cifras mueve en España?
Javier Ojeda: La acuicultura consiste en el cultivo en medios acuáticos —mares, ríos u océanos— de peces, algas y otras especies mediante técnicas orientadas a aprovechar de manera más eficiente los recursos naturales. Se trata de una actividad respetuosa con el entorno, que busca producir alimentos de alta calidad sin dañar los ecosistemas acuáticos y garantizando un modelo sostenible de aprovechamiento.
En el caso de España, el sector acuícola tiene una gran relevancia económica y productiva. El país es líder en la Unión Europea en producción de acuicultura, con más de 266.000 toneladas de pescado cultivado cada año, que alcanzan un valor en primera venta superior a los 750 millones de euros. Las especies de peces más representativas son la lubina, la trucha arcoíris y la dorada, que juntas concentran más del 75% de la producción nacional. A ellas se suman otros cultivos de interés creciente como el rodaballo, el atún rojo, la corvina y el esturión. Además, España destaca también en la producción de mejillón y otros moluscos, mientras que el cultivo de algas comienza a despuntar como un sector emergente con gran potencial.
De este modo, la acuicultura en España no solo contribuye de forma decisiva a la oferta de alimentos de origen acuático, sino que también se consolida como una actividad estratégica para la economía y la sostenibilidad, alineada con los retos de garantizar seguridad alimentaria y proteger el medio ambiente.
MuyPymes: ¿Por qué la acuicultura española es modelo de sostenibilidad?
Javier Ojeda: La acuicultura es una de las formas más sostenibles y eficientes de obtener alimentos naturales. No solo presenta uno de los índices más bajos de emisiones de CO2, en proporción a la cantidad de proteína animal obtenida, sino que además lo hace con un mínimo consumo de agua dulce. La acuicultura es uno de los métodos de obtención de alimentos con menor huella hídrica de todo el sistema alimentario (animal y vegetal). Y, concretamente en el caso de la acuicultura continental, toda el agua utilizada es devuelta completamente al cauce original en las mismas o incluso mejores condiciones de las que fue tomada.
Además, los indicadores de sostenibilidad de la acuicultura de España, y su evolución histórica, se pueden consultar públicamente en la Memoria de Sostenibilidad de Acuicultura de España que el sector acuícola publica regularmente, como parte de su compromiso de transparencia con la sociedad. Ningún otro sector productivo primario en España, y muy pocos en el mundo, tienen este compromiso público explícito con la sostenibilidad a nivel sectorial.
La sostenibilidad en la acuicultura no es un componente añadido, es su razón de existir. La acuicultura existe para aliviar la presión del sistema alimentario sobre los recursos naturales. Porque necesitamos, de manera cada vez más acuciante, obtener alimentos naturales de alta calidad para alimentar a una población creciente con recursos planetarios menguantes. Si no persiguiera el horizonte de la sostenibilidad, la acuicultura carecería de sentido.
MuyPymes: ¿Cómo se ha ido equipando tecnológicamente este sector a lo largo de los años?
Javier Ojeda: A lo largo de las últimas décadas, el sector de la acuicultura en España ha experimentado un notable proceso de modernización y equipamiento tecnológico, impulsado principalmente por la investigación y la innovación. Un aspecto muy relevante es que España cuenta con más científicos especializados en acuicultura que cualquier otro país del mundo, lo que ha permitido integrar de manera constante los avances científicos y técnicos en la práctica productiva. Gracias a este capital humano altamente cualificado, se han generado soluciones innovadoras en campos como la sostenibilidad acuícola y el bienestar animal, ámbitos en los que la acuicultura española ha desarrollado iniciativas pioneras que hoy son referencia a nivel internacional.
Este esfuerzo por incorporar conocimiento y tecnología se ha traducido en una mejora continua de los sistemas de producción, con metodologías más eficientes, respetuosas con el medio ambiente y enfocadas en garantizar la salud y el bienestar de los peces. Además, la apuesta por la investigación ha permitido situar a España a la vanguardia en el desarrollo de modelos de producción más sostenibles, capaces de dar respuesta a las crecientes demandas de seguridad alimentaria y protección de los recursos naturales.
En conjunto, este proceso de equipamiento tecnológico, apoyado en la sólida base científica y en la innovación constante, posiciona a la acuicultura española no solo como un sector competitivo, sino también como un actor clave para afrontar los grandes desafíos de la alimentación del futuro, con el potencial de convertirse en referente mundial en este ámbito estratégico.
MuyPymes: ¿Cómo ayuda a las zonas rurales y litorales de nuestro país el desarrollo de este sector?
Javier Ojeda: El desarrollo de la acuicultura en España tiene un impacto directo y muy positivo en las zonas rurales y litorales del país. No se trata de un nicho marginal, sino de un sector estratégico que genera más de 8.000 empleos directos y cerca de 40.000 indirectos, lo que lo convierte en un motor clave para la economía local. La mayor parte de estos puestos de trabajo se concentran precisamente en áreas rurales de interior y en regiones costeras, donde las oportunidades laborales suelen ser más limitadas.
De este modo, la acuicultura contribuye a dinamizar la economía de estos territorios mediante la creación de empleo estable y especializado, la atracción de inversión y la puesta en valor de recursos naturales de forma sostenible. Además, favorece la fijación de población en entornos que, de otro modo, estarían expuestos a procesos de despoblación, asegurando la continuidad de la actividad económica y social en comunidades rurales y pesqueras.
En definitiva, el desarrollo de este sector no solo garantiza la producción de alimentos de calidad y sostenibles, sino que también desempeña un papel esencial en el equilibrio territorial y en la cohesión social de muchas regiones de España.
MuyPymes: ¿Cuál es el papel del pequeño comercio en la acuicultura?
Javier Ojeda: El pequeño comercio desempeña un papel fundamental en la acuicultura, ya que actúa como un puente directo entre los productos acuícolas y el consumidor final. Gracias a su proximidad y trato personalizado, los comercios locales pueden explicar con mayor eficacia las bondades del pescado de acuicultura, destacando sus principales atributos: calidad, sostenibilidad y seguridad alimentaria.
Además, el pescado de acuicultura permite contar siempre con un suministro constante, de calidad y seguro, lo que garantiza que el pequeño comercio pueda ofrecer un producto fresco y de calidad durante todo el año, reforzando la confianza del consumidor y fomentando un consumo responsable y sostenido.
En definitiva, el pequeño comercio no solo facilita el acceso a pescado acuícola de excelencia, sino que también cumple una función educativa y de concienciación sobre la importancia de elegir productos frescos, sostenibles y de calidad.
MuyPymes: ¿Cuáles son los principales retos actuales de esta industria actividad?
Javier Ojeda: La acuicultura, hoy consolidada como uno de los pilares de la economía azul, ha avanzado gracias a la innovación y la tecnificación con herramientas como la digitalización, la automatización, los sistemas de recirculación o la acuicultura offshore. Estos avances permiten mejorar la sostenibilidad y la eficiencia del sector.
Sin embargo, el sector aún enfrenta retos importantes: la burocracia en licencias y ayudas, la dificultad de diversificar especies, la dependencia de materias primas importadas y una regulación ambiental poco adaptada. A esto se suman desafíos globales como el cambio climático, la presión sobre precios, los conflictos internacionales y la creciente demanda social de sostenibilidad y bienestar animal.


























