VeriFactu no es un programa de facturación concreto, sino un conjunto de normas técnicas que todos los sistemas de facturación electrónica en España deben cumplir para que las facturas sean válidas ante Hacienda. Estas normas tienen el objetivo de que todas las facturas queden registradas de manera segura, que se puedan consultar fácilmente y que quede un registro completo de las mismas, sin posibilidad de cambiarlas o borrarlas.
Para garantizar que todo esto se cumpla de forma fiable, es necesario utilizar un software homologado por la Agencia Tributaria. Según nos cuentan desde Billivo, cada factura electrónica debe generar un registro único que confirme su autenticidad, incluyendo una firma electrónica, una huella digital (hash) y un código QR con los datos identificativos, de manera que pueda verificarse en cualquier momento. Además, el sistema debe poder enviar automáticamente toda esta información a Hacienda.
El coste de no adaptarse a tiempo
Hacienda no va a considerar el incumplimiento de VeriFactu como un simple descuido administrativo. La ley establece que las empresas y autónomos que utilicen ya en 2026 softwares de facturación no que no cumplan las nuevas exigencias pueden enfrentarse a multas de hasta 50.000 euros por cada ejercicio fiscal en que se hayan utilizado. Estas sanciones se consideran graves porque se aplican a irregularidades que afectan a la capacidad de control de la Agencia Tributaria y a la transparencia de las operaciones económicas.
“Muchos empresarios todavía no son conscientes de que usar un software que no cumpla con VeriFactu constituye una infracción de cara a Hacienda, aunque no haya intención de defraudar”, explica Antonio Valladares, consejero delegado y socio director de Code10, compañía desarrolladora de Billivo.
“El riesgo no es solo la multa, sino además los errores que pueden surgir en la contabilidad, la invalidez de facturas, las revisiones inesperadas y el tiempo que se pierde tratando de resolver incidencias con Hacienda. Sin embargo, prepararse ya permite evitar todos esos problemas y seguir trabajando en tu negocio sin sobresaltos”.
Otras consecuencias
No cumplir con las garantías que exige la Agencia Tributaria puede tener otras consecuencias inesperadas. Las facturas que no cumplan con los requisitos de VeriFactu no serán válidas ante Hacienda, y esto puede dar lugar a problemas con clientes y proveedores, hacer complicada la justificación de pagos o ingresos e incluso impedir el acceso a financiación si los bancos detectan errores en la contabilidad.
Que la facturación de un negocio no sea plenamente fiable puede dar lugar, además, a una inspección fiscal, con las molestias y los costes —no solo económicos — que ello implica para cualquier empresa o autónomo. “El verdadero problema está en los errores y duplicados que pueden aparecer si se trabaja con cualquier software no homologado por la AEAT. Un fallo en una factura puede ser suficiente para levantar una revisión de Hacienda, y eso para cualquier negocio significa perder tiempo, recursos y tranquilidad”, añade Antonio Valladares.


























