En poco más de dos años, MYKA ha pasado de ser una heladería de barrio a convertirse en la marca de yogur griego por excelencia de la península: colas en sus locales, miles de fotos compartidas en redes y una estética que invita a sacar el móvil antes incluso de la primera cucharada. Su propuesta –helado de yogur griego auténtico, elaborado a diario en el obrador y presentado en un entorno tan evocador como instagrameable– ha revolucionado la forma de entender este pequeño placer cotidiano.
Que una marca así elija Canarias no es casual. Los canarios han demostrado una y otra vez que aprecian los proyectos que apuestan por las islas y traen conceptos nuevos “de fuera” sin perder la esencia local. MYKA, tras consolidarse en la península donde ya cuenta con establecimientos en Madrid, Barcelona, Gerona, Toledo, Málaga, Valencia y Lisboa, da un paso clave en su expansión y abre su primer local en Canarias en Tenerife Sur, en la terraza 39B de Siam Mall (Costa Adeje), uno de los centros comerciales al aire libre de referencia de la isla, punto de encuentro habitual tanto para residentes como para visitantes. Un paso muy esperado por la marca y por muchos de sus seguidores que pedían su llegada a las islas.
Para Natalia Morales, cofundadora de MYKA junto a su marido, Javier Ezquerro, esta apertura tiene un significado especial. “Canarias siempre ha estado en la hoja de ruta de MYKA. Hay algo que une al espíritu griego que vive en nuestros helados y el que confiere toda su personalidad a esta tierra: ser isleños, vivir muy cerca del mar, tener un carácter auténtico y un ritmo de vida propio. Abrir nuestra primera heladería de yogur griego tradicional en Tenerife Sur, en un lugar tan vivido como Siam Mall, es nuestra manera de decir que también queremos que las islas formen parte de la familia MYKA y que aquí también se pueda disfrutar de este trocito de Grecia”.
Un lugar de encuentro y disfrute
El nuevo MYKA de Tenerife Sur está situado en el corazón de la zona de restauración del centro comercial, zona que funciona con el punto de encuentro de referencia para todos los visitantes de Siam Mall.
En este entorno, el helado de yogur griego se convierte en el compañero perfecto para quienes buscan un plan tranquilo después de la playa o del trabajo, para familias que quieren compartir un momento especial con los más pequeños o para quienes simplemente desean darse un capricho diferente en un ambiente cuidado. La nueva heladería aspira a ser ese lugar donde hacer una pausa, compartir un delicioso “break” después de un día intenso y prolongar un poco más la sensación de vacaciones, también en pleno invierno.
En MYKA, cada helado es casi una pieza única. Sobre una base de yogur griego cremoso elaborado a diario en el obrador del establecimiento, enriquecido con kéfir y sin aditivos, el cliente puede combinar más de una veintena de toppings que son verdaderos guiños de alta repostería: frutos secos “premium”, salsas artesanales, granolas, superfoods, chocolates, crumbles creados por la propia marca, mieles o compotas.
Las más de 8.000 combinaciones posibles permiten desde maridajes de corte clásico (con baklava y chocolate tibio) hasta los más innovadores y rupturistas (con pistacho, naranja amarga, miel artesana y aceite virgen de oliva). Las propuestas son infinitas, pero todas comparten una misma filosofía basada en ingredientes honestos, un trabajo casi obsesivo por el detalle y la búsqueda de un helado que siempre resulte especial, sea cual sea el mix elegido.
La nueva heladería de MYKA en Tenerife Sur mantiene la misma filosofía de diseño que ha convertido sus locales en pequeños rincones de Grecia. Las paredes encaladas en blanco roto, atravesadas por detalles en azul Egeo, reflejan la luz y crean una atmósfera serena. El suelo de piedra de aspecto rústico evoca los pavimentos irregulares de los pueblos del archipiélago, mientras que los bancos de obra, las hornacinas curvas y las vigas en tonos arena remiten a la arquitectura popular de las islas helenas.
En las estanterías conviven vasijas de cerámica popular con cuencos de barro esmaltado y pequeñas piezas artesanales. La iluminación cálida sumerge el espacio en una sensación de hospitalidad mediterránea. Todo está pensado para que, incluso antes de la primera cucharada, el cliente sienta que ya ha empezado el viaje y que, durante unos minutos, está disfrutando de un pequeño pedazo de Grecia sin salir de Tenerife.


























